La mitad de los jóvenes agricultores de la Zona Regable del Chanza accede a la propiedad de la tierra

La Junta ha impulsado 77 explotaciones familiares en seis municipios

Con la reciente firma de dos nuevas escrituras son ya 35 (el 45,45%) los beneficiarios
Cerca de la mitad de los jóvenes agricultores concesionarios de la Zona Regable del Chanza, donde la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía ha impulsado la implantación de hasta 77 explotaciones familiares y la transformación en regadío de 664,72 hectáreas de titularidad pública, ha accedido ya a la propiedad de la tierra.
Con la reciente firma de dos nuevas escrituras son ya 35 (el 45,45 por ciento) los beneficiarios que han culminado un proceso que arrancaba en 2003 con las primeras adjudicaciones de parcelas de los municipios de Ayamonte, Villablanca, Isla Cristina, Lepe, Cartaya y Aljaraque. Todo ello, en el marco de una iniciativa, en palabras del delegado territorial del ramo, Pedro Pascual Hernández, con un “marcado carácter social” que encuentra su origen en la Ley de Reforma Agraria.
El último ha sido, en este mes de octubre, el emprendedor Juan Carlos Gómez Rodríguez, de 38 años, quien ya es titular del suelo que se adjudicó en junio de 2007, cuando tenía 29 años, y en el que, con una superficie de 9,33 hectáreas de la finca conocida como Coto Mayor-Jardales, en el término municipal de Villablanca, cultiva frutos rojos.  El anterior fue Antonio Garrido Mancebo, que desde el pasado mes de julio es propietario de pleno derecho de una explotación de 8,30 hectáreas (la mayor parte, 6,82 hectáreas, adscrita a Isla Cristina; y el resto, 1,48 hectáreas, pertenecientes a Villablanca), en este caso, dedicada a los cítricos.
El responsable de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural en Huelva, Pedro Pascual Hernández, ha ensalzado la apuesta por la innovación, la diversificación y la comercialización que “siempre acompaña” a la savia nueva que llega al campo. “La rúbrica de cada acto de compra significa, en definitiva, “futuro para la agricultura no sólo de la comarca, sino del conjunto de la provincia”, ha sentenciado. Pedro Pascual Hernández ha recordado el doble objetivo de promover el relevo generacional en un sector estratégico para la economía onubense y, al mismo tiempo, auspiciar que la tierra sea productiva, “para poner cada palmo de suelo que sea posible al servicio de la generación de empleo y riqueza y dar oportunidades a aquellos jóvenes que se niegan a abandonar el medio rural”.
Huelva pionera
El delegado territorial ha insistido en el acierto de un programa con el que Huelva fue pionera en la comunidad autónoma y que se ha traducido en la puesta en regadío de las fincas que estaban adscritas al extinto Instituto Andaluz de Reforma y Desarrollo Agrario (IARA). No en vano, ha mostrado su convencimiento de que la cifra de concesionarios de la Zona Regable del Chanza que ya han accedido a la propiedad de sus parcelas proseguirá su línea ascendente en los próximos meses, algo que, como ha expuesto, es una garantía de pervivencia de unas explotaciones que aportan diversificación socioeconómica, fijación de la población al territorio y mayores niveles de bienestar y calidad de vida en el medio rural.
El proyecto contempla la asignación del suelo en régimen de concesión administrativa por un periodo de cuatro años en los que el beneficiario ha de abonar un canon. Una vez transcurrido este tiempo, el adjudicatario ya puede acceder a la propiedad de su parcela bajo un precio de compra al que se le descuenta la cantidad pagada en los años anteriores. No obstante, con la mirada puesta en la continuidad de la explotación, en el caso de que el agricultor no cuente en ese instante con capacidad para hacer frente a la liquidación siempre puede optar por prorrogar la concesión hasta en 25 años bajo las mismas condiciones.
Desde la Junta de Andalucía, con el fin de facilitar el acceso al crédito, se ha abierto, incluso, la posibilidad de suscribir hipotecas a favor de la Hacienda Pública. Esto, como remarca el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, se antojaba necesario, “dado que a la hora de conceder los lotes se primaba el acceso a personas con escasos recursos y que, en consecuencia, pueden sufrir trabas a la hora de obtener préstamos bancarios”. También se han tenido en cuenta a la hora de resolver el concurso otros aspectos, como la residencia en la zona, la formación mediante cursos para la incorporación al sector y la titulación agraria.
El perfil mayoritario de los concesionarios de estas 77 parcelas, que tienen en su conjunto una superficie media de 8,41 hectáreas, es la de un joven emprendedor, muchos de ellos, hijos de agricultores que han encontrado en el sector una salida profesional y que prosiguen, de este modo, con la tradición familiar. Otro dato a resaltar es la incipiente incorporación de la mujer. En torno al 25 por ciento de estos asentamientos están dirigidos por ellas. Los cultivos elegidos, por su parte, van desde las fresas hasta los cítricos como la naranja o la mandarina, sin dejar atrás otros productos que se abren cada vez más paso en los mercados y que aportan el extra de la diversificación al campo onubense. Entre ellos, los nectarinos, los caquis, los aguacates, las frambuesas e, incluso, frutas tropicales como el mango.

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