Un informe del Instituto Español de Oceanografía alerta de la “crítica situación” del caladero de chirla del Golfo de Cádiz

En este año se han capturado 2.490 toneladas con una facturación de 8,16 millones

Se pide al sector que tome conciencia de que el recurso de la chirla es su forma de vida

La directora general de Pesca y Acuicultura de la Junta de Andalucía, Margarita Pérez, se ha reunido este viernes en Sevilla con representantes del sector de la chirla de las localidades onubenses de Punta Umbría, Isla Cristina, Ayamonte y de la gaditana Sanlúcar de Barrameda para analizar la situación en la que se encuentra actualmente el caladero del Golfo de Cádiz. Pérez ha alertado a los asistentes de la “crítica situación” que atraviesa este recurso, ya que el “descenso de población de chirla del que tenemos conocimiento a raíz de los informes científicos es alarmante”, asemejándose a la situación que se produjo a final de 2010, que llevó al cierre del caladero durante seis meses.

La representante de la Consejería en materia de Pesca ha informado en la reunión del último informe (octubre 2016) realizado por el Instituto Español de Oceanografía sobre el diagnóstico del caladero de chirla en el Golfo de Cádiz. Según el documento, que hace un análisis del ‘stock’ de esta especie desde 2008, en los tres últimos años se ha ido produciendo un “incremento desproporcionado del esfuerzo pesquero, sin conocerse realmente la magnitud del mismo”.

Todo esto, unido a la peligrosa extracción de ejemplares por debajo de los 25 milímetros y el hecho de no respetar la zona nursey (zona de cría) está “llevando a unos niveles críticos de explotación que están poniendo en peligro de nuevo la sostenibilidad de la pesquería y el recurso”.

La directora general ha anunciado al sector que la Consejería de Agricultura y Pesca va a estudiar las medidas que plantea el informe para contribuir a la recuperación del caladero y ha reiterado la necesidad de que el “propio sector asuma responsabilidades y tome conciencia de que el recurso de la chirla es su forma de vida, por lo que deben respetarlo y cumplir con la normativa de gestión de la pesquería“.

Pérez ha recordado que precisamente en los años 2012-2013 se obtuvieron los mejores rendimientos en esta actividad, coincidiendo con un momento de gran concienciación por parte de la flota, que incluso llegó a asociarse en una organización de productores pesqueros que fue aprobada por la Consejería. Pérez ha insistido en que la Reserva de Pesca del Guadalquivir es un enclave de gran importancia para la ecología marina del Golfo de Cádiz, “ya que sus condiciones ambientales la convierten en una zona de cría y engorde de numerosas especies marina de peces, crustáceos y moluscos de gran interés pesquero”.

Además de incumplir la prohibición de faenar en la Reserva de Pesca, se pone en peligro la supervivencia de otras especies que necesitan el fondo marino para su subsistencia

La directora general de Pesca ha señalado que la Consejería “ha detectado numerosas incursiones en esta zona, que revisten una especial gravedad, ya que además de incumplir la prohibición de faenar en la Reserva de Pesca, ese tipo de actuaciones pone en peligro la supervivencia de otras especies que necesitan el fondo marino para su subsistencia”.

En su opinión, “el hecho de que la actividad pesquera se base en la explotación de recursos vivos renovables confiere a la correcta gestión de los mismos una importancia preponderante, máxime cuando hablamos de una especie como la chirla, de vida corta y rápido crecimiento, para la que la reproducción y mortalidad por pesca deben estar lo más equilibradas posibles”. Por ello, ha pedido al sector que ejerza el marisqueo “desde la responsabilidad que se le exige como profesionales, para lo que es necesario el autocontrol y el respeto a las condiciones que rigen dicha pesquería”.

Un millar de inspecciones y 781 infracciones

Desde la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural se lleva a cabo un “estricto control” de la pesquería de chirla que realizan las 96 embarcaciones de draga hidráulica, que en los últimos años ha supuesto un total de más de un millar de actuaciones inspectoras, el levantamiento de 781 actas con infracciones a la normativa y la resolución de 727 procedimientos sancionadores relativos tanto a la pesca como a la comercialización. Destaca especialmente la intervención de ejemplares inmaduros de chirla, cuyos decomisos han ascendido a 35.836 kilogramos.

Del total de expedientes sancionadores, 14 conllevan una multa y la suspensión de la licencia de pesca entre dos y cuatro meses y la pérdida de derechos a las ayudas del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca durante dos años para los armadores sancionados. Además, se ha revocado la autorización para utilizar la draga hidráulica a tres embarcaciones.

Actualmente, la flota andaluza que se dedica al marisqueo está compuesta por 96 embarcaciones de draga hidráulica, arte que emplea un sistema de lanzamiento de chorros de agua a presión sobre el fondo del mar para poner en suspensión a las especies que habitan en el mismo y poder capturalas en el desplazamiento. El número de tripulantes asciende a 350, mientras que los tres puertos principales son Punta Umbría e Isla Cristina en Huelva y Sanlúcar de Barrameda en Cádiz.

En cuanto a datos de captura y facturación, en el año 2011 la flota pescó 1.101 toneladas por valor de 3,33 millones de euros; en 2012, 3.192 toneladas por 7,23 millones de euros; en 2013, 3.8111 toneladas por 9,39 millones de euros; en 2014, 4.279 toneladas por 11,15 millones de euros; en 2015, 4.100 toneladas por 12,22 millones de euros; mientras que de enero a octubre de 2016 han capturado 2.490 toneladas con una facturación de 8,16 millones de euros.

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