El proteccionismo de EEUU se hará notar en el resto de economías

LORENZO JIMÉNEZ MÁRQUEZ

Lorenzo Jiménez Márquez.

Desde que Donald Trump  fue elegido Presidente de EEUU es difícil  no encontrar en  algún medio escrito o hablado noticias sobre las políticas proteccionistas que implementará en su país, por lo que previsiblemente dé ciertos privilegios a la producción nacional evitando la competencia de empresas de otros países.

Estamos, por tanto ante medidas que afectan directamente al ámbito de las relaciones comerciales entre países, lo que supondrá ciertos impuestos o aranceles a los productos importados,  provocando un encarecimiento de  los productos extranjeros, beneficiando la comercialización de productos nacionales.

Este tipo de medidas son acogidas de forma favorable por ciertos colectivos que consideran que se ofrecen ciertas ventajas a la industria local con una  mayor incentivación de la inversión interna, provocando un aumento del  crecimiento de la industrialización nacional lo que puede suponer  un incremento del empleo. Por contra, hay quienes  defienden el libre comercio, y piensan que el progreso de la  economía sólo puede conseguirse a través de un  mercado sin ningún tipo de barreras, confiando en la capacidad que este tiene para autorregularse y, además, creen que el ingreso de las autoridades estatales distorsiona su funcionamiento normal, generando problemas. Sin dejar de ser un convencido de la economía de libre mercado  creo que el Estado debe  establecer  las  medidas de supervisión necesaria para lograr dirigir la economía hacia determinadas prioridades.

Lo que si debemos tener claro es que las políticas que impulse el Presidente americano no afectarán únicamente a su país, sino que su efecto se hará notar en el resto de economías mundiales. De hecho, ya se han comenzado a poner trabas a la entrada de personas de determinados países reforzando el control sobre los inmigrantes y refugiados.

En EEUU se aprovecha la mano de obra de inmigrantes, principalmente hispanos para trabajos de bajo nivel que supone bajo coste laboral. Parece claro que si se deja de producir  con costes baratos para producir con otro más caro se encarecerán los productos. El efecto que puede producirse es el de la subida de precios lo que provocaría un aumento de la inflación, que ya ha empezado a notarse, aunque esta es debida, principalmente al encarecimiento del petróleo. Este aumento de la inflación comenzaríamos a notarlo en nuestros bolsillos al producirse un encarecimiento de la cesta de la compra.  Además, este efecto expansivo puede tener consecuencias en los tipos de interés y la inflación en la Unión Europea como ha señalado recientemente el comisario europeo de Asuntos Económicos.

Para España el aumento de tipos de interés supondría financiar la deuda a mayor coste con el consiguiente peligro y por otra parte la inflación que afectaría negativamente a la competitividad de nuestras empresas.

Las empresas españolas también tienen motivos para la preocupación, sobre todo si  tenemos en cuenta que  Estados Unidos es el principal socio comercial de España, al margen de la UE y las exportaciones españolas representan el 4,4% del total de ventas al exterior y que las inversiones estadounidenses en España han  aumentando en los últimos  años.  Este tipo de medidas hacen, todavía más difícil que uno de nuestros productos estrella como es el jamón ibérico pueda encontrarse en las tiendas norteamericanas.

Pero, si las empresas españolas tienen motivos para preocuparse, también lo tienen las empresas  de la UE que sentirán el impacto de las barreras americanas. La UE aboga por el libre comercio y  quiere mantenerse como un bloque frente a las medidas proteccionistas del nuevo Presidente de EEUU, pero creo que la nueva política americana puede convertirse junto al Brexit en un problema para la Eurozona.

En mi opinión existe otra preocupación más, y es que estas ideas coinciden con la de diversos partidos de extrema izquierda y de extrema derecha de muchos países con una creciente aceptación populista, que tienen en su ideario político la salida de la UE, lo que supone una potencial amenaza de disolución de la Unión.  Recordemos que en este contexto en los próximos meses hay una serie de citas que marcarán el destino de todos los que la integramos, elecciones en Holanda, Francia, Italia, Alemania, en algunos países  con un discurso populista y  contra la inmigración.

Nos encontramos con un ambiente bastante incierto que como dirían algunos es consecuencia de la crisis económica que hemos sufrido, y quizás no les falte razón ya que los gobiernos no han sabido dar respuesta a las necesidades de las personas.

 

LORENZO JIMÉNEZ MÁRQUEZ

Economista

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