Inflación y la cesta de la compra

lorenzo jiménez márquez

Lorenzo Jiménez Márquez.

Hace unos días leo en un diario económico de tirada nacional un artículo cuyo titular decía “la inflación mantiene el 3% en febrero, en máximos desde octubre de 2012”.

Si analizamos la gráfica observamos una evolución al alza de la inflación, donde la variación respecto a diciembre ha sido superior el 1,4% y si la comparamos con junio del pasado año ha sido superior al 3,5%, La inflación ha continuado la tendencia al alza durante el mes de febrero impulsada por el aumento de los precios de la electricidad y los carburantes frente a la bajada que experimentaron en 2016.

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La inflación tiene una influencia determinante en nuestros gastos cotidianos, y se define como  el aumento generalizado y sostenido del precio de los bienes y servicios existentes durante un período de tiempo. Es el factor que hace encarecer el precio de los productos que consumimos, deteriorándose el poder de compra del dinero. Y del mismo modo ocurre con los ingresos, un aumento en la tasa de inflación también deteriora el nivel de nuestros ingresos (sueldos, salarios, pensiones, etc).

Es una realidad que los ingresos no siempre suben en la misma proporción que la inflación, por ello es esencial mantener el equilibrio de gastos respecto a los ingresos.

Muchas personas se preguntan sobre cuál es la causa de la inflación. Podemos afirmar que no existe una causa única. En muchas ocasiones ha sido motivada por que el exceso de liquidez que existe en los mercados, por lo que los precios suben. En otras ocasiones lo que ocurre es que aumentan los costes de las materias primas, en otras, las menos, porque se produce un incremento salarial. Las consecuencias son las mismas, al incrementarse los costes de producción, los precios de los productos también lo hacen. También, puede ocurrir que el empresario intente aumentar sus beneficios, lo que podría provocar una subida en el precio de sus productos.

Buscar un equilibrio entre todos los factores entraña una gran dificultad, por lo que muchos economistas consideran lógico que exista inflación en una economía de mercado. El problema se produce cuando el crecimiento de la tasa de inflación se produce de forma desmesurada, entonces es cuando se puede hablar de un proceso inflacionista.

¿Es previsible,  entonces, un incremento de la inflación?, ¿hay razones para preocuparse?. Después de casi tres años y medio a la baja, la inflación comenzó a repuntar en el mes de junio del 2016 hasta el 3% en tasa anual en enero, lo que supone como ya se ha indicado, el mayor nivel desde octubre de 2012. Las previsiones de los analistas es que se mantenga al alza, principalmente por la remontada de los precios energéticos que tiene una gran influencia sobre la inflación española.

Funcas estima que un escenario en el que el precio del petróleo ascienda hasta los 60 dólares por barril, la tasa interanual de inflación de diciembre sería del 1,8%, y la media anual sería un 2,5%, lo que supone un cambio de escenario para la economía española.

Hasta la fecha una tasa de inflación baja o negativa ha permitido a las pensiones ganar poder adquisitivo y amortiguar la devaluación salarial. Pero con tasas positivas la cosa cambia, ya que las pensiones perderán poder adquisitivo, del mismo modo que los salarios que también  se verán afectados por el incremento del IPC.  Además, este aumento de la tasa de inflación introduce un elemento más que puede afectar en las negociaciones de los diferentes convenios entre empresas y sindicatos.

Otra consecuencia del aumento de la inflación es el encarecimiento del crédito, y de los tipos de interés, pudiendo hacer que el Banco Central Europeo se replantee su política monetaria, llegando en último término a subir los tipos de interés, como recientemente ha hecho la FED.

Por eso, hay que seguir muy de cerca en los próximos meses la evolución de la inflación y la situación económica, ya que un proceso inflacionista puede traernos un encarecimiento  de la cesta de la compra, con subidas de servicios como las telecomunicaciones y de algunos impuestos.

 

Lorenzo Jiménez Márquez.
Economista

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