Uno de cada cuatro jóvenes ha tenido alguna experiencia laboral mientras estudiaba

El 41,68% señala como mejor método para encontrar empleo acudir a conocidos

Un total de 2.412.800 jóvenes compatibilizaron trabajo y estudio en 2016

La mayoría (el 71,52%) de los jóvenes de 16 a 34 años que residían en España en 2016, no había realizado ningún tipo de trabajo mientras cursaba sus estudios.  Por el contrario, 2.412.800 jóvenes de estas edades (el 25,35%) habían compatibilizado trabajo y estudios. De ellos, 1.225.500 realizaron solo trabajos remunerados, 818.100 efectuaron solo trabajos no remunerados y 369.200 realizaron ambos tipos de trabajo, de acuerdo al módulo de 2016 de la Encuesta de Población Activa, efectuado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en colaboración con Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea).

Combinar trabajo y estudios fue más frecuente en los de mayor edad. Fue también más habitual entre las mujeres (el 26,96% trabajan y estudian) que entre los hombres (23,75%).  Para 972.900 jóvenes, el 40,32% de los que habían realizado algún trabajo mientras estudiaban,  la experiencia laboral formaba parte obligatoria de su plan de estudios. En la mayoría de los casos (59,02%), la experiencia laboral obligatoria asociada a este tipo de formación tuvo una duración inferior a seis meses.

Formación adicional y su conclusión o abandono

En 2016 había 6.222.900 jóvenes de 16 a 34 años que no estaban cursando estudios. De ellos, el 13,44% había comenzado otra formación incluida en los planes oficiales de estudios después de completar su máximo nivel educativo.  Un total de 200.400 jóvenes, el 23,95%, concluyeron esta formación adicional. El porcentaje entre las mujeres alcanzó el 29,13% mientras que entre los hombres fue casi 10 puntos menor (19.29%).

El motivo principal para no concluir la formación adicional iniciada fue que quería trabajar. En este caso estaba un 25,77% de los jóvenes de 16-34 años (27,30% de los hombres y 24,08% de las mujeres).  Entre los hombres, el segundo motivo en importancia para abandonar los estudios adicionales fue que los estudios no satisfacían sus necesidades o intereses (22,04%), mientras que en el caso de las mujeres la segunda razón en importancia fueron los motivos familiares (11,59%).

La causa principal por la que no continuaron su formación los jóvenes sin estudios superiores fue que querían trabajar (el 57,97%). Otro 6,60% de los mismos no continuó estudiando porque juzgaba suficiente la formación alcanzada.

Utilidad de los estudios para su empleo actual 

Los técnicos y profesionales científicos e intelectuales fueron quienes en mayor medida consideraron que los estudios realizados les ayudaron a enfrentarse a las demandas de su trabajo actual (el 81,75% declaró que ello era así en gran medida).  Por el contrario, el 40,58% de los ocupados en ocupaciones elementales dijo que su formación no le sirvió de nada para las demandas de su empleo actual.

Un total de 3.205.800 jóvenes empezaron a trabajar hace menos de un año en su empleo principal o estaban parados. El 88,53% indicó que no ha recibido apoyo institucional para encontrar empleo.  Entre los que empezaron a trabajar hace menos de un año, el 2,56% declaró haber recibido información sobre ofertas de empleo. Entre los que estaban parados, el 5,12% afirmó haber recibido asesoramiento sobre cómo buscar empleo.

Método a través del cual encontró el empleo actual 

Entre los 4.142.400 asalariados de 16 a 34 años el método más utilizado para encontrar su empleo actual fue a través de familiares, amigos o conocidos (41,68%). La solicitud directa al empresario fue utilizada por el 21,73% y los anuncios en los medios de comunicación, incluido internet, por el 9,93%.  Atendiendo a los distintos grupos de edad, acudir a amigos, familiares y conocidos fue más utilizado, en términos relativos, entre los más jóvenes (el 46,36% de los de 16 a 24 años lo utilizó, frente al 40,54% de los de 30 a 34 años). En cambio, la solicitud directa a empleadores cobra mayor importancia con la edad (20,45% de los jóvenes de 16 a 24, frente al 22,66% de los de 30 a 34 años).

De los 4.596.700 jóvenes de 16 a 34 años ocupados, un total de 573.000 (el 12,46%) tuvo que cambiar de residencia para empezar a trabajar en su empleo actual. Analizando el cambio de residencia por ocupación, el mayor porcentaje se encontró en las ocupaciones militares (37,04%), mientras que el más reducido se dio en los trabajadores cualificados del sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (7,12%) y en los operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores (7,28%).

De los 4.922.300 jóvenes no ocupados, 2.151.900 estaban dispuestos a cambiar de residencia para conseguir un empleo, lo que supone el 43,72% del total.  En el caso de los parados, este porcentaje asciende al 58,81%, mientras que en los inactivos es del 35,58%. La disponibilidad para cambiar de residencia es mayor entre los hombres que entre las mujeres, tanto en parados como en inactivos. Asimismo, seis de cada 10 jóvenes sin empleo que están dispuestos a cambiar de residencia se irían al extranjero para conseguir un empleo.

Por otro lado, el 10,50% de los jóvenes ocupados en 2016 tardaba más de una hora en el trayecto de casa al trabajo. Entre los jóvenes no ocupados, el porcentaje de los que estarían dispuestos a aceptar un empleo que implicara que el trayecto de casa al trabajo durara más de una hora, alcanzaba el 55,03% (74,25% para los parados y 44,67% para los inactivos).

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*


LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com