Lo que va de las Olimpiadas unidas del 92 al desafío del separatismo catalán de ahora

Con la presencia del Rey y del presidente de la Generalitat, Barcelona y Cataluña celebran el 25 Aniversario de unas Olimpiadas que unieron a España.

Con la presencia del Rey de España, Barcelona conmemoró el 25 Aniversario de las Olimpiadas del 92. En aquellos años se vivieron unos días inolvidables no ya sólo en Cataluña sino en el resto del país. Y el marco constitucional era el mismo que hoy permanece. En el mismo se ha consolidado un España de las autonomías y de las nacionalidades con unas competencias muy superiores a la que pudieran darse en un Estado Federal. Lo que sí se puede decir es que el techo del 151, que dio lugar al 28-F en Andalucía, se ha extendido en todos los territorios, aunque queda pendiente el espinoso tema de la financiación.

De éste 92, de bastante unidad y identificación nacional, hemos pasado a un desafío separatista catalán que fue a más desde que el Partido Socialista Catalán, para gobernar la Generalitat, dio entrada en el Gobierno a Ezquerra Republicana. Después de esta etapa el desmoronamiento de Convergencia y del propio PSC han ido haciendo el resto hasta el punto de que como tabla de salvación final los convergentes, liderados por Mas, se han lanzado por la misma deriva independentista en la que un ‘alocado’ Puigdemont es el actor principal bajo la batuta de un ‘inteligente’ Junqueras.

Las imágenes de esta celebración del 25 Aniversario de las Olimpiadas no harían pensar que estamos a tan sólo dos meses y unos días del intento de celebrar un referéndum al margen de la legalidad constitucional. Un desafío a la Constitución, a las leyes y a la propia lealtad que como representantes públicos deben al conjunto de todos los ciudadanos a los que Gobiernan. Y eso no se puede permitir porque destrozaría todo el proceso de 40 años de la democracia en España.

El Gobierno Central está actuando en base a principio de la legalidad y controlando el uso que de los fondos públicos está haciendo la Generalitat y ante cualquier actuación irregular ponerlo en conocimiento de la Justicia. Ahora mismo no se puede abrir ningún proceso de diálogo, como propone el PSOE de Pedro Sánchez, porque ya fue ofrecido que Puigdemont acudiera al Congreso de los Diputados para exponer sus propuestas y no lo acepto. Como ya ocurriera hace unos años con el Gobierno Vasco. Además ninguna autonomía, ninguna nacionalidad, va a permitir que se concedan privilegios a Cataluña en detrimento de otros territorios. Ese es un listón que le puede costar a Pedro Sánchez un serio disgusto porque nadie entiende lo del un “estado plurinacional’ pero si, por ejemplo, los andaluces tienen muy claro porque se dio un 28-F.

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