La economía de Cataluña depende más del resto de España de lo que decían los golpistas separatistas

La decisión de los dos bancos catalanes de cambiar su sede social no se lo esperaban los separatistas.

Muchos catalanes -hasta el propio Circulo de Fomento, patronal muy cercana al nacionalismo- empiezan a darse cuenta de que la buena marcha de su economía depende en gran medida del resto de España. Como ya habíamos adelantando el juego provocador iniciado por los golpistas separatistas -que vienen adoctrinando desde hace muchos años ese odio incomprensible hacia lo español y que están organizado como una auténtica fuerza revolucionaria, todo sostenido con dinero público- podía tener muy graves consecuencias para la economía y los hechos nos van dando la razón día tras día. Aunque se dan cifras del número de empresas que han decidido cambiar su sede social para estar fuera de Cataluña, lo más grave es lo que no se está contando por miedo a un efecto contagio mucho mayor de lo que ya se está dando: la fuga de depósitos, fondos de inversión y planes de pensiones de los bancos catalanes. Y caída en venta de mercancías y servicios en el conjunto de la economía catalana. Cuando se conozcan con detalles se valorará el tremendo daño causado al conjunto de la ciudadanía por la acción irresponsable y alocada de un separatismo fanático que recuerda a los momentos más tristes de la historia europea.

Ya una agencia de calificación internacional ha anunciado de que Cataluña, incluso, podría entrar en recesión. Lo cual también afectará al crecimiento económico de España si, como ha pedido el Rey, no se restablece el orden constitucional y se vuelve a la normalidad. Y es que no se puede hacer más daño al conjunto de la sociedad en menos tiempo, poco más de un mes. Más lo que queda todavía por ver porque la manera de comportarse de estos separatistas es puro fanatismo en el que se miente con descaro, queda pisoteada la democracia y el Estado de Derecho y andan subido en un pedestal del que costará mucho trabajo hacerles bajar.

Por ello es muy importante que se vayan ofreciendo datos reales sobre la repercusión en la economía catalana de la actuaciones que están llevando a cabo en su desafío constante y permanente a la Constitución. Ese es el talón de aquiles de los separatistas, que los ciudadanos conozcan la verdad y la magnitud del daño que van causando. Sólo con que la Caixa y el Banco Sabadell informaran, como es su deber para los accionistas, a la CNMV de a cuánto asciende ya la retirada de depósitos en el conjunto del Estado podría bastar para que vuelva la cordura y sensatez a muchos catalanes que han sido engañados en todos estos años, a los que se le había dicho incluso, que ninguna empresa se marcharía de Cataluña.

Quedan todavía días muy difíciles y la escalada separatista irá a más, casi con toda seguridad. Es también responsabilidad de la sociedad catalana empezar a pedir explicaciones ante unos nefastos gobernantes, que acreditan con sus actos un total cinismo y la acción premeditada que sólo va encauzada a dos únicos fin: el abismo económico y la fractura social. Porque con una Cataluña en manos de estos golpistas puede ocurrir cualquier cosa. Una inestabilidad tal que ahuyenta la inversión y la creación de empleo, además, por supuesto, de al turismo como ya ha empezado al menos a reconocerse.

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