Una mujer es condenada a 8 años por prostituir, maltratar y obligar a mendigar a sus hijas de 12 y 13 años

No atendía la atrofia osteomuscular de una de las niñas para asegurarse la ayuda económica por discapacidad

Audiencia Provincial de Huelva

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a más de ocho años de cárcel a una mujer por prostituir a una de sus hijas, de 12 años, y poner a mendigar a la otra, de 13 años, que padece una discapacidad.

Según reza la sentencia, la acusada hizo que su hija de 12 años mantuviera relaciones sexuales con hombres adultos, recibiendo ésta a cambio una remuneración monetaria, lo que se materializó durante meses en diversas ocasiones.

Por otra parte, con intención de explotar económicamente el cuadro clínico de su otra hija menor, de 13 años, que padece una discapacidad valorada a efectos asistenciales en un 66 por ciento, la acusada a partir de 2009 la obligaba a permanecer inmóvil en su cama o en el sofá del salón en contra de las pautas de tratamiento que tenía señaladas, provocando así que se incrementase su atrofia osteomuscular, con el propósito de asegurar la ayuda económica que por su discapacidad y dependencia percibía de la Junta de Andalucía. Al mismo tiempo, la sometía a duros castigos físicos, pegándole a veces con un cinturón y, en alguna ocasión, la obligó a pedir dinero en la calle.

En abril de 2011, tras fallecer la madre de la acusada, ésta se vio desbordada emocionalmente por la pérdida e incrementó su absoluta dejación de las funciones maternas que le correspondían, siendo frecuente el absentismo escolar de las menores, que mostraban falta de higiene personal y de nutrición.

Entregadas a un matrimonio

Posteriormente, entregó primero a su hija enferma a un matrimonio con el que mantenía lazos de amistad y un mes después a su otra hija. Esta pareja, que atendía y cuidaba a las menores, fueron ganándose su confianza y al ser las niñas incapaces de relatarles verbalmente el estado de maltrato, descuido higiénico y malnutrición al que les sometía su madre, lo hicieron por escrito mediante cartas que entregaron al matrimonio.

Ante este hecho, la pareja denunció en noviembre de 2012 la situación a los servicios sociales. Tras todas las pruebas presentadas en el juicio, como informes psicológicos y declaraciones de las menores y el matrimonio, entre otras, la sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por la madre al haber pruebas de cargo suficientes contra ella, por lo que ha sido condenada a más de ocho años de cárcel.

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