La segunda a Rajoy

lorenzo jiménez márquez

Lorenzo Jiménez Márquez.

Si el panorama político no cambia, parece que el Congreso acogerá en los próximos días un nuevo debate de una moción de censura, la cuarta de la democracia. Esta de Pedro Sánchez es la segunda que se presenta contra el actual presidente del Gobierno. Las anteriores tuvieron lugar en 1980, cuando el PSOE presentó una contra Adolfo Suárez. En 1987, cuando Antonio Hernández Mancha, Presidente de Alianza Popular hizo lo propio contra Felipe González. Y la última en 2017 cuando Pablo Iglesias presenta una contra Rajoy.

Por tanto, es un instrumento por el que la oposición parlamentaria exige responsabilidad política al Gobierno. He escuchado diferentes afirmaciones de Pedro Sánchez indicando que se trata de una moción constructiva destinada a garantizar la gobernabilidad y constituir un gobierno del PSOE.

Otros líderes socialistas han expresado que la moción se presenta para “recuperar la decencia del sistema democrático y en las instituciones españolas y convocar elecciones cuanto antes”. Sin embargo, en mi opinión no se trata esta de una moción constructiva, sino todo lo contrario, lo único que se persigue es la caída del Gobierno sin pensar en la colectividad.  Creo que Sánchez es víctima de una ambición extrema, capaz de pactar con cualquiera si es la única forma de llegar a la Moncloa, y todo ello sin ganar unas elecciones.  Es hora de que Pedro Sánchez anteponga los intereses del país a los propios.

Según indican dirigentes del PSOE, el detonante de esta moción ha sido la sentencia del Caso Gürtel.  San Juan en el evangelio dice en palabras de Jesús “Aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. No nos acordamos del caso Filesa, un caso consistente en la creación de una trama de empresas, cuyo fin era la financiación ilegal del PSOE para hacer frente a los gastos de las campañas electorales del año 1989. Todos estos hechos fueron establecidos como probados por la Judicatura. Y qué decir del caso del caso “Convergencia” un escándalo de corrupción de cobro de comisiones ilegales en un 3% del presupuesto de obras adjudicadas por la Generalidad de Cataluña, destapado en 2005 por Pascual Maragall, archivado y posteriormente reabierto y en fase de investigación desde 2015.

No se trata del “y tú más” como suelen decir los políticos.  En estos casos, España va claramente a peor. La estrategia de la lucha contra la corrupción en España ha consistido en mandar al partido corrupto a la oposición hasta que se corrompiera el siguiente partido.

No creo que esta moción de censura se presente en el mejor momento para nuestro país donde el problema territorial es capital, y solo se resuelve desde la unidad de todos los partidos que defienden la Constitución de 1978, no haciendo el juego a los nacionalistas. Los Puigdemont, Junqueras y demás compañeros “martires” se han cargado la autonomía y la convivencia de los catalanes.   Los últimos meses han estado marcados por la crisis política de Cataluña, que no parece cambiar, máxime si atendemos a las declaraciones del nuevo Presidente de la Generalidad y las intenciones de la mayoría separatista para el futuro que avivan esta incertidumbre.

Si Ciudadanos no facilita los apoyos a Pedro Sánchez, este tendrá que hacer otras cuentas,  y eso significaría que necesitaría recibir el apoyo de los independentistas catalanes. Pero, claro, ese apoyo no sería gratis. Igual que ha pasado con el PNV en la aprobación de Presupuestos Generales del Estado, los secesionistas solicitarían un precio tan elevado, que no creo que los españoles les permitan a Sánchez pagar ese precio.

En mi modesta opinión esta moción provocará una inestabilidad política que será negativa para el crecimiento económico y el empleo.  El primer síntoma lo vimos el pasado viernes, recién presentada dicha moción, los mercados financieros evolucionaron negativamente, el IBEX sufrió un descenso del 1,70%, mientras que la prima de riesgo alcanzó niveles que no se veían desde principios de año, superando los 105 puntos básicos.

Esta mayor incertidumbre puede terminar de confirmar la desaceleración que se estaba produciendo en la economía española, lo que supondría una caída del PIB que conllevaría un mayor coste de la deuda española, lo que originaría una desaceleración del gasto público con el objetivo de reducir el déficit. Por otra parte, podría producirse una reducción del gasto de las familias lo que repercutirá en el consumo privado.

Por ello, creo que la mejor solución sería que el PSOE retirase la moción de censura y se convocasen nuevas elecciones, de forma que el futuro dependa de la gente y de quienes elijan para representar sus intereses. La desconfianza en Rajoy se ha disparado, por lo que no podemos tener un gobierno sin apoyos y con cierta debilidad. Eso puede ocurrir si gana Sánchez la moción de censura (apoyo de Podemos, nacionalistas y separatistas), que es lo desean los separatistas, un Gobierno lo más débil e inestable posible, o bien si es Rajoy quien salva dicha moción de censura, máxime cuando el Presidente de Ciudadanos ha asegurado que hay un «antes y un después» en su relación con el PP tras el fallo de la sentencia.

Lorenzo Jiménez Márquez.
Economista

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