Un plan del SAS mejorará la atención de personas con enfermedades reumáticas y músculoesqueléticas

Marina Álvarez, quien ha inaugurado en el Hospital Universitario de Valme (Sevilla) la jornada de presentación de este nuevo instrumento asistencial

La Consejería de Salud ha puesto en marcha el Plan Andaluz de Enfermedades Reumáticas y Musculoesqueléticas, con el que se pretende mejorar la atención sanitaria a las personas que conviven con procesos reumáticos y musculoesqueléticos. Según la consejera de Salud, Marina Álvarez, quien ha inaugurado en el Hospital Universitario de Valme (Sevilla) la jornada de presentación de este nuevo instrumento asistencial, el objetivo es dar la mejor respuesta a estos problemas de salud, garantizando la calidad, la equidad y la continuidad de la atención que presta el sistema sanitario público de Andalucía. En el acto también han estado presentes la secretaria general de Salud Pública y Consumo, Josefa Ruiz, y el coordinador del Plan, José Javier Pérez, a quien la consejera ha agradecido especialmente su labor y responsabilidad en el proyecto.

Durante su intervención, Álvarez se ha referido a los procesos reumáticos y musculoesqueléticos, explicando que en conjunto suponen el 27% de la carga de enfermedad en la población andaluza, seguidos de las enfermedades del aparato circulatorio y el cáncer. Además, estas patologías afectan especialmente a la población femenina de mayor edad y con más desventaja social, siendo un motivo frecuente de incapacidad laboral de larga duración y de mayor frecuentación de los servicios sanitarios, así como de un elevado consumo de medicamentos.

Así, se trata de “problemas de salud que generan un alto impacto en la vida de las personas afectadas y sus familias, porque se asocian con dolor y limitación funcional, por su tendencia a la cronicidad y su potencial para ocasionar discapacidad”, ha concretado la consejera, quien ha destacado que se ha producido una “importante evolución” en la calidad en la atención sanitaria de estos procesos, que nos permite abordar en la actualidad áreas de mejora que han sido identificadas, en términos de accesibilidad, variabilidad o continuidad asistencial, entre otras.

Una prioridad

En este contexto, la responsable de la sanidad pública andaluza ha afirmado que en el marco del Plan Andaluz de Salud, se ha considerado una “prioridad” elaborar un plan específico “para abordar este reto de manera integral e integrada, desde la mejora en las condiciones y estilos de vida relacionados, el control de los factores de riesgo, el diagnóstico precoz y una atención de calidad, que garantice los aspectos de rehabilitación y recuperación funcional, así como dando el protagonismo a las personas afectadas y su entorno de cuidados”.

De este modo, ha resaltado que este Plan entronca con el Plan Andaluz de Atención a las personas con Dolor y, especialmente, con el Proceso Asistencial Integrado “Dolor Crónico no oncológico”, pues estas patologías son la causa más frecuente de dolor crónico no oncológico.

Álvarez ha puesto el énfasis en que estos procesos afectan mayoritariamente a las mujeres y ha recordado que las tareas domésticas o de cuidados suponen una sobrecarga importante para la población femenina, de la que además es difícil desprenderse, y que es mayor cuanto peor es la situación socioeconómica de la persona afectada. “Estamos hablando de patologías muy frecuentes y con gran impacto en la calidad de vida, que suponen una carga importante tanto para el sistema sanitario como el sistema social y familiar, y están relacionadas con sobrecargas en la vida familiar o laboral”, ha concretado la consejera.

Por ello, se ha referido al Plan como un instrumento “especialmente valioso”, por tener en cuenta esta realidad y abarcar el problema en toda su complejidad, con un “enfoque proactivo, integrado y global”, planteando modelos de organización que permiten garantizar la accesibilidad, la equidad y la continuidad asistencial, así como la efectividad y la seguridad de la atención sanitaria.

En este sentido, ha trasladado que se quiere impulsar un enfoque de atención “personalizado, transparente e interactivo, basado en el trabajo en equipo interdisciplinar, que pivote en la atención primaria”; que integre los activos comunitarios y afronte los funcionamientos familiares, de cara a un mejor reparto de tareas domésticas y de cuidado; y que potencie el protagonismo ciudadano, a través de la educación terapéutica y las estrategias de autogestión.

La consejera ha considerado que para lograrlo será fundamental el impulso la implantación de los procesos asistenciales integrados establecidos, que refuercen el papel de los equipos de atención primaria, como eje vertebrador del sistema. Asimismo, será esencial la continuidad establecida a través de los equipos interdisciplinares que ya se encuentran en funcionamiento, conformados por especialistas en medicina familiar y comunitaria, profesionales de enfermería, trabajo social, fisioterapia y terapia ocupacional, junto a otras especialidades médicas de ámbito hospitalario, como reumatología, rehabilitación, traumatología, oftalmología, u otras, según el perfil necesario.

Objetivos y líneas estratégicas

El Plan cuenta con siete líneas estratégicas y 77 líneas de acción de acuerdo al objetivo de mejorar la calidad asistencial proporcionada a la población afectada por estas enfermedades. De esta forma, se plantea impulsar la promoción de entornos de vida saludables y de estilos de vida protectores en el área de promoción de salud; así como el control de los factores de riesgo y el diagnóstico precoz; el tratamiento de las enfermedades para reducir la discapacidad y la mortalidad, la rehabilitación funcional y la recuperación de la trayectoria vital, reduciendo el grado de discapacidad y dependencia.

Asimismo, se pretende reducir la carga de enfermedad relacionada con las enfermedades reumáticas y músculoesqueléticas, mejorando la esperanza de vida en buena salud, así como el dolor y la discapacidad, a través de un abordaje integral y multidisciplinar.

Junto a ello, el Plan se orienta a garantizar a los pacientes una atención sanitaria de calidad, basada en los procesos asistenciales desde la perspectiva de la continuidad asistencial y potenciando el espacio compartido de la gestión clínica. Además, se prevé adecuar la oferta de servicios a las necesidades de la población de manera efectiva, eficiente y garantizando la sostenibilidad.

Por otra parte, el Plan se dirige a aumentar el grado de conocimiento e información de la población general y la población afectada y su impacto, así como a construir una cultura activa de formación de los profesionales, de la investigación para la lucha contra la enfermedad y sus repercusiones, y de la incorporación de tecnologías con criterios de sostenibilidad para mejorar la salud de la población. Finalmente, se impulsará la participación ciudadana.

Álvarez presenta este instrumento asistencial para el abordaje de estas patologías, que suponen el 27% de la carga de enfermedad en la población, conllevan gran consumo de fármacos y generan incapacidad laboral

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