Ambición, locura y poder llegan al Castillo de Niebla con el ‘Nerón’ protagonizado por Raúl Arévalo

Eduardo Galán se ha inspirado en la célebre novela ‘Quo vadis?'

Secuencia de la muerte de Nerón (Foto: Jero Morales)

Ambición, locura y poder se funden en ‘Nerón‘, el cuarto espectáculo del Festival de Teatro y Danza Niebla, que llega este sábado al Castillo de los Guzmán. Una producción de Secuencia 3 y del Festival de Teatro Clásico de Mérida, donde se estrenó el mes pasado, dirigida por Alberto Castrillo-Ferrer.

El actor Raúl Arévalo dará vida al tirano emperador que pasó a la historia, entre otros hechos, por el incendio de Roma en el año 64. Junto a él, comparten cartel Itziar Miranda, en el papel de Agripina; José Manuel Seda, como Marco Vinicio; Francisco Vidal, encarnando a Petronio; Diana Palazón, como Popea; Javier Lago, en el papel de Tigelino; Daniel Migueláñez, convertido en San Pablo y Esporo; y la joven Carlota García, en el de Ligia.

Eduardo Galán firma el texto inspirado en la célebre novela ‘Quo vadis?’, de Henryk Sienkiewicz, y en textos del novelista Petronio -consejero suyo- y del historiador Suetonio. El espectador podrá recordar la famosa película protagonizada por Robert Taylor, Peter Ustinov y Deborah Kerr. Por la obra desfilan personajes históricos y ficticios.

“Nuestro Nerón es un drama histórico, lleno de fuerza y pasión, desarrollado mediante una estructura moderna: varios flash-back y escenas simultáneas con espacios variados: desde el palacio o el teatro romano de Nápoles a las catacumbas. Poder y arte, política y ambición, locura y poder, se funden en este Nerón”, explica Galán.

Su director, Alberto Castrillo-Ferrer, describe al ‘Nerón’ de esta propuesta como un personaje “atractivo, sensual, con mucha fuerza, con mucha garra. Todo el mundo conoce a Nerón y lo que hizo, pero en Mérida vamos a verlo en directo y con algo más”, afirma Castrillo-Ferrer.

Nerón pasó a la historia como el emperador que provocó el incendio de Roma para llevar a cabo la reconstrucción de la ciudad según un nuevo proyecto urbanístico moderno y artístico. Los estudios históricos actuales consideran que, en realidad, Nerón no incendió Roma, pero que, una vez incendiada la ciudad, sí aprovechó para reconstruirla a su gusto. “De hecho -asegura Eduardo Galán-, podemos considerar a Nerón como el emperador artista, amante de la cultura y de todas las artes. Esto no significa que no fuera a la vez un tirano cruel y déspota”.

Así,  el Nerón que llega a Niebla muestra “cómo, a lo largo de la historia, los pueblos cometen siempre el error de permitir la tiranía de locos sanguinarios, por acción u omisión de los que están cerca del tirano”, añade Galán.

Poder, locura y arte como motores de una histora en la que aparecen as nuevas ideas revolucionarias del primitivo cristianismo en aquel siglo I, cuando ser cristiano era ser tildado de peligroso por las estructuras de poder de Roma.

Juntamente con esta trama, el director ha seguido las tramas de la historia, que tan bien refleja el historiador latino Suetonio en ‘Vida de los doce césares’. También se ha servido de los estudios más recientes sobre la figura del emperador Nerón. Al mismo tiempo el “Satiricón” de Petronio nos ha servido para ilustrarnos sobre el ambiente decadente de la Roma imperial de aquellos años, las fiestas, el vino, el sexo, las termas públicas, los juegos, las costumbres de la época… Todo ello, en una trama trepidante, queda de manifiesto en nuestro drama histórico. Poder y arte, política y ambición, locura y poder, todo ello se funde en ‘Nerón’.

Arde Roma

Arde Roma mientras Nerón alimenta la fantasía de convertirse en un dios inmortal, dueño de la vida de su pueblo, a quien controla con su política de “pan y circo”, llegando incluso a protagonizar él mismo obras de teatro, recitales de poesía y concursos musicales. Obligado a ser emperador por su madre Agripina, acaba asesinándola, pero ni aún así se libra de su presencia.

La llegada victoriosa del general Marco Vinicio después de su campaña en Bretaña, desencadena los más variados conflictos políticos y amorosos en la corte romana, en donde la libertad sexual de los paganos contrasta con las nuevas ideas de los cristianos, a quienes Nerón culpa del incendio de Roma. Todo ello, unido a su crueldad desmedida, a sus asesinatos en cadena y a la tiranía de su gobierno, provoca la conjura de los senadores para derrocarle.

El argumento se inspira en la célebre novela “Quo vadis?”, deHenryk Sienkiewitcz, y en textos del novelista Petronio y del historiador Suetonio. El espectador podrá recordar la célebre película protagonizada por Robert Taylor, Peter Ustinov y Deborah Keer. Por la obra desfilan personajes históricos y ficticios como Petronio, Marco Vinicio, Agripinaz, San Pablo, Ligia, Popea, Tigelino o Esporo.

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