La familia de un veraneante discapacitado lucha por extender a toda la playa de La Antilla la Bandera de Accesibilidad

Su empeño en bañarse cada día en el mar es un ejemplo de constancia

Hace 22 años que sus familiares tiran de su silla por la arena (a falta de unas maderas que deberían llegar hasta casi la orilla) para darle su baño en el mar

A pesar de que la playa de La Antilla, como otras muchas del litoral de Huelva, tiene concedida la bandera de Accesibilidad, más de una persona discapacitada se las ha visto y se las ha deseado este verano para bajar a la playa e introducirse en el mar. Esto que les contamos no es nuevo, pero cuando uno ve como se habla del anfibuggy, o de los accesos para discapacitados en el litoral onubense, de los servicios al alcance de estas personas… y cada día ve los esfuerzos de sus acompañantes por hacerles disfrutar del baño, uno no puede por menos que plantearse si La Antilla es diferente o nos están tomando el pelo.

Hoy les traemos la historia de un chico de Sevilla que hoy tiene 52 años y que desde siempre ha veraneado en La Antilla; incluso desde antes de tener el fatal accidente que le dejó en una silla de ruedas hace 22 años.

Ahora vive con su hermana en Córdoba, pues al tener incapacidad total tiene que disponer de ayuda continuamente y al faltar su madre, la hermana mayor se lo llevó con él. Con la Ley de Dependencia consiguieron la ayuda de una mujer, que después le quitaron.  “En Córdoba no tengo problema, mi hermano allí va todos los días a una Unidad de Día donde disponen de fisioterapeuta, piscina y todo acondicionado para él”, nos cuenta Margarita, que dice que para ella y su marido esa ayuda es un respiro. “También allí tenemos derecho a una residencia en la que a veces pernocta unos días, si lo necesitamos, o si hay que viajar. Pero aquí no tenemos nada, y tenemos que bregar con él solos”. El problema surge cuando llegan aquí, donde se ven sin apoyo.

Como cada verano llegan a La Antilla con sus hijos y aunque al ama de casa le cae más trabajo, también son una ayuda con su hermano, “yo mientras están ellos aquí ni le tocó, todo lo hacen ellos, son los que se ocupan de asearle, traerle a la playa y meterle al agua” nos cuenta, “pero cuando se van nos las tenemos que apañar nosotros solos”. Margarita dice que se van haciendo mayores y dentro de poco no tendrán fuerzas para arrastra la silla por la arena. De hecho, fuimos testigos de como el marido de Margarita se cayó cuando tiraba de su cuñado y de cómo un joven se acercó a ayudarle.

“La casa de Los Zargazos está a nombre de mi hermano y acondicionada para él. Precisamente para allí se ha solicitado aparcamiento para disminuidos, pero aún está en trámite“. Asegura Margarita que también se pidió el servicio anfibuggy para que les ayudaran a bañarle en el mar, “pero en La Antilla sólo hay un punto y tenemos que desplazarle nosotros hasta allí, porque está al otro lado de La Antilla, donde los hoteles”. Sigue explicando Margarita que “si vienen hasta aquí los voluntarios de servicios sociales, vendrían a meterle hasta la arena, pero no al agua y nosotros le damos su baño diario, para eso hemos comprado esta silla que nos facilita la ardua tarea de llegar a la orilla, porque como puedes comprobar, las maderas terminan casi al lado de los chalets, después, apañatelas como puedas”.

En La Antilla son un grupo de voluntarios los que realizan labores de apoyo en el punto accesible para personas con discapacidad y con movilidad reducida, facilitando el baño mediante el uso de la silla anfibia, así como desplazarse para ayudar en el acceso a la playa a aquellas personas que lo necesiten, entre otras tareas.

El anfibuggy está en la zona del antiguo Lepe Mar y hay que atravesar toda La Antilla hasta allí, desde donde viven. Huelvared se pregunta si la bandera de accesibilidad es en toda la playa sólo en esa zona.

“La playa de la Gola, por ejemplo, está muy bien acondicionada”, nos asegura Margarita, instando a las autoridades leperas a que coloquen un tramo mayor de maderitas.

A falta de los servicios que debería dar la Administración, siempre hay un buen samaritano que echa una mano cuando la necesitan

¿Quién votó a La Antilla como destino turístico más accesible de España?

Lo que Huelvared y estos señores no se explican es quien votó a La Antilla para que obtuviese el galardón de Thyssenkrupp Encasa, como playa más accesible de España. Los usuarios de las redes sociales ha podido recomendar del 1 al 15 de agosto el destino turístico costero más accesible que recayó finalmente en playa de La Antilla.  Así lo hicieron saber el alcalde de Lepe, Juan Manuel González Camacho, la teniente de alcalde delegada de Turismo, Bella Verano, junto con Belén Galán, responsable de marketing y comunicación de thyssenkrupp Encasa, el pasado 26 de agosto en una rueda de prensa en el Punto Accesible de la playa de La Antilla. En ella comentaron que un total de 23.362 internautas han elegido esta playa situada en el municipio de Lepe como la mejor adaptada para personas con problemas de movilidad.

El galardón ha recaído en dicha playa tras haber obtenido el apoyo del 34,6% de los participantes en la campaña www.laplayamasaccesible.es, puesta en marcha en las redes sociales por tercer año consecutivo por thyssenkrupp Encasa, empresa líder en soluciones de accesibilidad.

Tras la rueda de prensa, los organizadores colocaron la Bandera de la Accesibilidad en la playa de La Antilla y se hizo entrega de material para el punto accesible de esta playa por un importe de 1.000 €. Belén Galán, responsable de marketing y comunicación de thyssenkrupp Encasa indicó que este distintivo “ayudará a fomentar el turismo accesible y servirá  para concienciar a la población de la importancia de seguir trabajando por la accesibilidad para conseguir que todos podamos disfrutar juntos independientemente de nuestros condicionantes”. Pero un distintivo no es lo que ayuda, lo que ayuda es tener a punto la playa y los accesos para que las personas discapacitadas puedan bajar a darse un baño diario en este mar que tanto ansían y tanto bien les hace. Y eso no se hace sólo en un punto; en una playa con tantísimos kilómetros, un par de puntos accesibles más ayudarían a hacer más fácil la vida a quienes pagan y han contribuido y han pagado sus impuestos por tener una casa en esta playa lepera.

La playa de La Antilla ostenta desde hace años otros importantes galardones como la ‘Q de calidad’, otorgada por el Instituto para la Calidad Turística Española – ICTE- y la bandera ‘Ecoplayas’, que hace referencia a la calidad y buenas condiciones de la zona de baño. Además, cuenta desde 2011 con el Certificado de Accesibilidad Universal -Norma UNE 170001- que acredita que reúne las condiciones de los elementos físicos y servicios ofrecidos, necesario para obtener los distintivos de ‘Q de Calidad Turística’ y la bandera ‘Ecoplayas’.

Según el Ayuntamiento de Lepe, entre los servicios que presta se pueden encontrar el de guarda sillas, zonas de sombra, plataformas, sillas anfibias, balizamiento de accesibilidad, zonas de aparcamiento y personal dedicado a la atención de personas con algún tipo de discapacidad física.

Acerca thyssenkrupp Encasa

thyssenkrupp Encasa es uno de los principales fabricantes y proveedores de plataformas y sillas salvaescaleras, así como elevadores para viviendas. thyssenkrupp Encasa conceptualiza, diseña e implementa soluciones individuales para los clientes. La empresa es una parte del área de negocio de Elevator Technology.

1 comentario en La familia de un veraneante discapacitado lucha por extender a toda la playa de La Antilla la Bandera de Accesibilidad

  1. Tenéis toda la razón en criticar a esta playa. Es completamente inaccesible. Es impensable que los ingobernantes que tiene no hayan cogido una silla de ruedas durante unas horas y hayan probado en sus carnes todo lo que no se puede hacer. Seguro que irían acompañados de su séquito para irles ayudando pero precisamente de eso se trata, accesible es independencia y no tener que estar pidiendo ayuda todo el rato cuando otras playas le dan mil vueltas a esta porque aquí nadie ha mirado cómo se hace una playa accesible, cuando quiera el equipo de gobierno nos vemos en la playa con otras personas como la de la historia y que aprendan todo lo que les falta por aprender. Lo primero es humildad y devolver los 1.000 euros del premio porque no se lo merecen. Cuando os lo merezcáis entonces os apuntáis pero que de el premio un jurado de especialistas en accesibilidad, que es precisamente lo que os hace falta en vuestro equipo. Saludos

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