El salario medio anual bruto de los trabajadores por cuenta ajena con discapacidad fue de 19.297,6 € en 2016

Un 17,1% menor que la de las personas sin discapacidad

Se detectaron menos desigualdades salariales entre la población femenina con y sin discapacidad

El salario medio anual bruto de los trabajadores por cuenta ajena con discapacidad fue de 19.297,6 euros en 2016, un 1,4% menos que en el año anterior. Esta cifra fue un 17,1% menor que la de las personas sin discapacidad (23.273,3 euros).

Los hombres con discapacidad tuvieron un salario un 21,0% inferior al de los hombres sin discapacidad. Por su parte, el salario de las mujeres con discapacidad fue un 14,0% menor que el de las mujeres sin discapacidad.

Las diferencias salariales entre mujeres y hombres con discapacidad resultaron menores (el salario fue un 15,8% inferior para las mujeres) que en el caso de la población sin discapacidad (un 22,6%).

En puestos de ocupación medios (empleados, artesanos y trabajadores cualificados) los salarios de personas con y sin discapacidad se acercaron (ratio del 97,1%). En puestos altos (directores; gerentes; técnicos y profesionales científicos, técnicos intelectuales y de apoyo) los trabajadores con discapacidad recibieron un salario un 6,3% inferior al resto de los trabajadores. En los puestos de ocupación bajos (operadores y trabajadores no cualificados) el salario fue un 20,3% menor.

Los salarios más bajos correspondieron a los trabajadores con discapacidad intelectual y mental. Por su parte, los trabajadores con discapacidad sensorial y física percibieron los más elevados.

El Salario de las Personas con Discapacidad 2016 utiliza la información derivada de una integración de los datos estadísticos proporcionados por la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2016 (EAES) con los administrativos registrados en la Base de Datos Estatal de Personas con Discapacidad (BEPD). Incorpora además datos sobre medidas de fomento del empleo procedentes de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) e información sobre percepción de prestaciones procedente del Registro de Prestaciones Sociales Públicas  del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS).

El ámbito poblacional de El Salario de las Personas con Discapacidad incluye además desde 2014 a los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad en virtud del Real Decreto Legislativo 1/2013.

Salarios y discapacidad

Las diferencias salariales entre personas con y sin discapacidad deben matizarse en función de las variables laborales y personales (sexo, edad, tipo de contrato, tipo de jornada y ocupación), cuya conjunción incide de forma importante en el salario. En términos globales y desde el punto de vista laboral, el aspecto más significativo para el colectivo de las personas con discapacidad legalmente reconocida es su baja participación en el mercado de trabajo.

Así, en el año 2016 presentaron una tasa de actividad del 35,2%, más de 42 puntos inferior a la de la población sin discapacidad. La tasa de ocupación fue del 25,1%, menos de la mitad que en el caso de las personas sin discapacidad. Y la tasa de paro fue del 28,6%, superior en nueve puntos a la de la población sin discapacidad.
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En este contexto, el salario bruto anual medio de los asalariados con discapacidad fue de 19.297,6 euros por trabajador, un 17,1% menor que para las personas sin discapacidad. Así pues, la ratio salarial entre los trabajadores con y sin discapacidad fue del 82,9%. Esta ratio ha disminuido respecto a 2015, cuando se situaba en el 84,3%.

El salario por hora para las personas con discapacidad se situó en 12,7 euros en cómputo anual, un 14,8% menos que el de las personas sin discapacidad.

Las diferencias en el salario mediano (aquel para el cual hay tantos trabajadores con salarios más altos como trabajadores con salarios más bajos) se situaron en el 16,7%. El hecho de que el salario medio sea superior al mediano se debe al peso de los trabajadores con mayores salarios.

La distribución salarial fue similar en ambos colectivos, aunque en el caso de las personas con discapacidad un porcentaje mayor de trabajadores se concentró en torno a salarios bajos. En general, aunque las diferencias entre los niveles salariales de las personas con y sin discapacidad eran significativas en el año 2016, estas se reducían a medida que el nivel salarial se incrementaba.

Salarios y discapacidad según las características del trabajador y las características de la unidad de trabajo

Por sexo, el salario de las mujeres con discapacidad fue de 17.365,0 euros de media por trabajadora y año, mientras que para los hombres fue de 20.614,2 euros. El salario de las mujeres fue, por tanto, un 15,8% inferior al de los varones, diferencia menor que en el caso de la población sin discapacidad (22,6% más bajo).

Además se detectaron menos desigualdades salariales entre la población femenina con y sin discapacidad (el salario de las primeras fue un 14,0% menor que el de las segundas), que en el caso de los hombres (cuyo salario fue un 21,0% inferior en presencia de discapacidad). Atendiendo al grupo de edad, los trabajadores con discapacidad obtuvieron un salario inferior al recibido por quienes no tienen discapacidad, para todas las edades. La mayor diferencia se produjo en el grupo de 30 a 44 años, con una ratio del 77,4%.

Respecto al tipo de jornada, en 2016 se observaron menos diferencias salariales entre personas con y sin discapacidad en los contratos a tiempo parcial, para los cuales la ratio salarial se situó en el 90,7%.

Por tipo de contrato, la ratio resultó igual, tanto para el indefinido como para el de duración determinada (84,2% en ambos casos). La ocupación de los trabajadores es la variable más ilustrativa de la situación laboral de las personas con discapacidad. En 2016, en ningún grupo de ocupación las personas con discapacidad superaron el salario bruto de la población sin discapacidad.

Las personas con discapacidad en puestos de ocupación altos (directores y gerentes; técnicos y profesionales científicos, técnicos intelectuales y de apoyo) y medios (empleados, artesanos y trabajadores cualificados) redujeron sus diferencias salariales respecto a las personas sin discapacidad en los mismos puestos, pues la ratio salarial aumentó respecto a 2015, situándose en el 93,7% y 97,1% respectivamente.

Por el contrario, en puestos de ocupación bajos (operadores y trabajadores no cualificados) las personas con discapacidad aumentaron la brecha salarial respecto a 2015, reduciendo la ratio al 79,7%.

Si se atiende a las características de la unidad de trabajo y de la empresa, el salario de las personas con discapacidad aumentó según se incrementaba el tamaño del centro. Aunque en todos los casos el salario de las personas con discapacidad resultó inferior al de las personas sin discapacidad, las mayores diferencias se registraron en centros de cotización de tamaño mediano (de 50 a 199 trabajadores), con niveles salariales para las personas con discapacidad un 30,2% inferiores a las de sin discapacidad.

Por sectores de actividad, las diferencias entre los salarios de las personas con y sin discapacidad fueron menores en el sector Servicios.

Salarios según tipo e intensidad de la discapacidad

Las mayores discrepancias salariales aparecen cuando se considera el tipo de discapacidad. Así, las ganancias más elevadas correspondieron en 2016 a personas con discapacidad sensorial, seguidas de personas con discapacidad física y otras, con salarios que superaron al salario medio de las personas con discapacidad en un 6,2% y un 5,3%, respectivamente. En el extremo opuesto, los trabajadores con discapacidad intelectual y mental percibieron los salarios más bajos (11.764,8 y 15.899,4 euros anuales, respectivamente), con salarios inferiores en un 39,0% y un 17,7%, respectivamente, a la media del colectivo con discapacidad.

Atendiendo al grado de discapacidad también se observaron diferencias, aunque no tan acusadas. Los salarios oscilaron desde 19.691,0 euros anuales en el caso de personas con menor grado, hasta 18.146,4 euros para las personas cuyo grado de discapacidad no consta por no estar registradas en la BEPD.

Salarios y medidas de fomento del empleo

Al colectivo de personas con discapacidad se dirige una serie de medidas de fomento del empleo para favorecer su contratación y su permanencia en el puesto de trabajo. Entre estas ventajas destacan las reducciones y bonificaciones en las cuotas de cotización a la Seguridad Social y la modalidad de contrato específico para trabajadores con discapacidad.

Si se analiza el colectivo de personas con discapacidad en función de las medidas de fomento del empleo recibidas en 2016, se aprecia que las personas que se beneficiaron de ellas fueron, a su vez, las que tuvieron menores ganancias (15.455,8 y 17.635,1 euros anuales para las personas con reducciones y con contrato específico, respectivamente).

La estadística El Salario de las Personas con Discapacidad (SPD) investiga la distribución de los salarios de los trabajadores que poseen certificado de discapacidad (tienen un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33%), en función de una gran número de variables como son el sexo, la ocupación, el tipo y grado de discapacidad o las medidas de fomento del empleo.

Junto con la estadística El Empleo de las Personas con Discapacidad (EPD), también elaborada por el INE, la SPD se constituye como un sistema de información continua e integrada sobre discapacidad y mercado laboral.

Al colectivo de personas con discapacidad se dirige una serie de medidas de fomento del empleo para favorecer su contratación y su permanencia en el puesto de trabajo

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