Demoledora carta de los padres de Laura Luelmo: “El Estado ha fracasado estrepitosamente”

Piden la revisión del Código Penal y el cumplimiento íntegro de las condenas

Laura Luelmo llevaba pocos días residiendo en El Campillo (Huelva)

Los padres de la profesora zamorana asesinada en El Campillo (Huelva), Laura Luemo, han reclamado una “petición pública de perdón” al Estado por su “fracaso estrepitoso” al “no ser capaz de garantizar el derecho a la vida y la integridad física” de su hija.

En una carta dirigida a la presidenta de las Cortes de Castilla y León, Silvia Clemente, el padre y la madre de Laura, asesinada por Bernardo Montoya, que se declaró autor del crimen, agradecen “enormemente” a los procuradores de las Cortes su “sentido pésame”, así como el “homenaje de condolencia y afecto” de la sociedad castellanoleonesa a la que representan y la referencia a su memoria el día 18 de diciembre de 2018.

También agradecen el “testimonio de repulsa del hecho cruel y doloroso”, de la forma “salvaje en que le fueron arrebatados la vida, la juventud, los sueños, los proyectos, su carrera”, en un momento en que Laura “empezaba a florecer” como mujer y como docente, en el ejercicio de una vocación por la que “lo dio todo, incluso su vida”.

Sin embargo, los padres de la docente zamorana consideran que “no es suficiente”, en casos como el “trágicamente” vivido por su hija, “con un minuto de silencio, un homenaje y un deseo de que tales sucesos no vuelvan a producirse”.

Si bien reconocen que la muerte de su hija “por un acto de suprema maldad” ha traído consigo “una onda de amor y solidaridad” a nivel regional, nacional e incluso fuera de España, también ha despertado “un hondo y general sentimiento de indignación”, al entender que “es un fallo del sistema”. “El sistema no funciona”, han asegurado.

“Nosotros, sus padres, denunciamos que el Estado ha fracasado estrepitosamente al no ser capaz de garantizar el derecho a la vida y a la integridad física de nuestra hija (artículo 15 de la Constitución), al exponerla a un ser monstruoso que, habiendo pasado por instituciones penitenciarias con el fin último del cumplimiento de su pena y su total rehabilitación para la reinserción social, en el momento en que sale en libertad, comete de nuevo, en la persona de nuestra hija, los dos actos (asesinato y agresión sexual) por los que fue anteriormente condenado”, señalan los padres de la joven en la carta.

De ahí que, según sus palabras, reclamen “bastante más que todo eso”, e insistan en que, “cuanto menos”, merecen “una disculpa y una petición pública de perdón del Estado” por su “tremendo fracaso” en la no consecución del propósito del cumplimiento de la pena. “Al menos en el sujeto que ha acabado con la vida de nuestra hija”, subrayan.

En este sentido, aseveran que las Cortes de Castilla y León, que ostentan el poder legislativo, “pueden hacer mucho más para apoyar” a una familia “rota por el dolor”, con actuaciones concretas, “estudios y propuestas para que se revise el Código Penal“, para que este tipo de delitos sean “real y duramente castigados y no sólo públicamente reprobados” y que los asesinos y violadores reincidentes “que no tienen ni han mostrado su voluntad de recuperación, no puedan seguir violando y matando”.

En este punto, abogan por que las penas por este tipo de delitos “se cumplan íntegras”, por que los delitos contra la sociedad “no queden impunes” y para que “los monstruos”, los seres socialmente perversos no convivan en una sociedad a la que odian y contra la que van a seguir actuando”.

También exigen que las cárceles estén dotadas de “suficiente personal” para que puedan cumplir su función, para que sucesos como éste “e incluso más atroces” no puedan volver a repetirse. 

Por último, la carta también aborda las condiciones en las que los interinos como Laura Luelmo acceden a sus sustituciones, en condiciones “francamente difíciles”, con necesidad de incorporarse en 24/48 horas en destinos en los que, en muchas ocasiones, “no encuentran nadie que les alquile una casa o una habitación por tiempos cortos e inciertos”, para que no tengan que meterse en “cualquier sitio” porque no encuentran “algo digno” o tengan que “dejarse la vida en carretera o dejarse el sueldo entero” en una pensión, hostal u hotel en lugares cercanos a aquel en que van a trabajar.

“Por favor, sientan, piensen, reflexionen, pónganse en nuestro lugar (algún día les puede tocar de cerca) y actúen”, concluye la carta.

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