UPA Andalucía dice que la cosecha de aceituna de verdeo podría verse reducida a la mitad

Dicen que 2019 está siendo el tercer año más seco en lo que llevamos de siglo

El déficit hídrico acumulado durante el año agrícola unido a las altas temperaturas está poniendo al límite la arboleda y se empiezan a observar los primeros síntomas de agostado en fruto

Para la campaña de aceituna de mesa que acaba de arrancar de forma oficial el pasado lunes 2 de septiembre, el presente año 2019 está siendo el tercer año más seco en lo que llevamos de siglo, acompañado de importantes olas de calor, que sitúan a Andalucía en situación crítica de sequía meteorológica, de la que los aceituneros, entre otros muchos agricultores, son las principales víctimas.

A estas inclemencias meteorológicas que están afectando al sector de la aceituna de verdeo, hay que sumarle el episodio de tormentas de granizo caídas el pasado lunes 26 de agosto sobre amplias zonas del término municipal de Pedrera y algunas zonas de los municipios colindantes de Estepa, Gilena y La Roda de Andalucía. También en la Comarca de Estepa y Sierra Sur sevillana, en los términos de Campillo y Sierra Yeguas en Málaga, y en La Carlota (Córdoba), donde estos temporales han dejado sin cosecha de aceitunas a numerosos agricultores y ha mermado considerablemente al resto.

Por tanto, en muchos casos la esperada lluvia se vio acompañada de pedrisco, con lo que el posible beneficio que hubiesen podido producir las precipitaciones se vio truncado por la depreciación de los frutos y los daños provocados en la arboleda e infraestructuras afectadas.

Si las lluvias otoñales no hacen acto de presencia en breve, desde UPA Andalucía aseguran que la cosecha de aceituna de verdeo para la presente campaña 2019 se podría ver reducida a la mitad con respecto a la media de las últimas cuatro campañas. El déficit hídrico acumulado durante el año agrícola unido a las altas temperaturas está poniendo al límite la arboleda y se empiezan a observar los primeros síntomas de agostado en fruto, principalmente en parcelas de secano, con mayor carga, y en riegos deficitarios.

No obstante, y al contrario que la campaña pasada, la cosecha viene adelantada y las parcelas con menor carga presentan frutos con buenos calibres, que si no se agiliza su recolección pudieran morarse en un porcentaje significativo, quedando el resto y las variedades más tardías a la espera de recibir lluvias suficientes que las mejoren y de que se puedan cosechar para aderezo.

Haciendo un desglose por variedades, desde UPA Andalucía indican que la vecería ha afectado principalmente a las variedades de manzanilla y gordal, y ha sido casi nula en la variedad hojiblanca. La variedad manzanilla podría ver reducida su producción con respecto a la media de los últimos cuatro años hasta en un 45%, pudiendo llegar hasta el 60% en el caso de la variedad gordal.

A las ya conocidas dificultades estructurales y de crisis de precios por debajo de costes de producción que viene arrastrando el sector en campañas pasadas, y las trabas de los aranceles impuestos por EEUU a la aceituna negra (que han desencadenado un problema general de excedentes para el resto de variedades y también de precios), se añaden también las inclemencias meteorológicas que están dejando al sector en una situación crítica.

Por todo ello, desde UPA Andalucía se han puesto manos a la obra y han solicitado ya a la consejera de Agricultura que faciliten la liquidez para las explotaciones mediante ayudas directas, una moratoria de los préstamos y/o nuevos préstamos a interés cero, y exenciones en las cuotas a la Seguridad Social. Asimismo, dada la crisis estructural, el problema de los aranceles y los problemas climatológicos, desde UPA Andalucía propondrán hacer una distinción y que se aplique módulo fiscal cero para aquellos municipios de las provincias donde tradicionalmente se produce aceituna de mesa.

Por último, desde UPA Andalucía instan a todos los agricultores a que aseguren sus producciones, ya que el seguro agrario es la única herramienta de la que disponen para hacer frente a los posibles riesgos climáticos no controlables que puedan afectar a sus explotaciones, como los acontecidos en la presente campaña de sequía, golpe de calor, y el más reciente acontecido episodio de granizo.

 

 

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