Opinión



¿Es preciso un cambio de política?

Lorenzo Jiménez Márquez.

Lorenzo Jiménez Márquez.
Economista

Hace unos días escribía un artículo en HuelvaRed  (https://huelvared.com/2020/04/16/hay-ganas-de-pactar/) titulado “¿Hay ganas de pactar?”, en él indicaba entre otras cosas que “es posible que la actual configuración del Gobierno sea incompatible con el consenso que pretende buscar el Sr. Sánchez, por ello, pienso que si verdaderamente quiere llegar a acuerdos es el momento de que tenga en cuenta a la oposición y no se  deje llevar por les tesis “podemitas” y separatistas (sus socios preferentes)”.  Cada día estoy más convencido de que si queremos que se produzca una salida de la crisis consensuada el presidente debe girar hacia posiciones más centristas, evitando esa dinámica frentista entre izquierdas y derechas.

Creo que nadie pone en duda que el PSOE es un partido con experiencia de gobierno, desde la restauración democrática ha gobernado durante más de 22 año.

De 1982 a 1996 bajo el mandato de Felipe González se consolida la democracia mediante el régimen constitucional del 78, se produce la integración en las instituciones europeas y la modernización de las estructuras sociales y económicas de nuestro país, marcados por una política centrista con tinte socialdemócrata.

DE 2004 a 2011, con la presidencia de Zapatero, que quiso pasar como el presidente “más social”, sin embrago, ha sido considerado para algunos como el “campeón” del paro con más de cinco millones de desempleados cuando se marchó, si bien es cierto que en su primera legislatura la tasa de paro fue la más baja de la democracia.  Negar la crisis de 2008 es una da las cuestiones que más se le ha echado en cara, lo que supuso que hubiese de adoptar medidas muy drásticas como la congelación de las pensiones o el recorte a los funcionarios, además del freno en las inversiones.

En 2018 tras la moción de censura contra Rajoy con Pedro Sánchez como candidato que salió adelante gracias a los votos de Podemos, Compromís, ERC, PDeCAT, Bildu y PNV. Tras las elecciones del 10N de 2019, Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno tras obtener la confianza del Congreso de los Diputados en una segunda votación con los votos de (PSOE, Unidas Podemos, PNV, Más País, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe) y gracias a la abstención de ERC y EH Bildu.

Pero tras la crisis sanitaria en la que nos encontramos, las consecuencias económicas derivadas de las medidas aplicadas de confinamiento de la población y el cierre de fabricas y negocios supondrán un fuerte golpe para la economía mundial y especialmente la española.

Inicialmente el propio gobierno indicaba que de esta crisis saldríamos en forma de “V”; sin embargo, ya no se es tan optimista y reconocen que la crisis será muy profunda. De hecho, el FMI, pronostica una caída del PIB en España del 8% en 2020, esta caída de la actividad tendrá unos efectos tremendos en el empleo, previendo una tasa de paro superior al 20%, existen voces que dicen que la recuperación será muy lenta, incluso de años, por lo que saldremos en forma de “L”.

Si a esto añadimos el incremento de gasto público por las medidas aprobadas para paliar los daños de la crisis del Covid 19 tanto a nivel sanitario como social (prestaciones, préstamos, etc.), junto con la menor previsión de ingresos, supondrá un aumento del déficit público en 2020. El problema es que ya no tenemos margen para endeudarnos sin comprometer la solvencia del Estado, por ello es básico volver al equilibrio presupuestario y a la senda de austeridad, y cuando me refiero a la austeridad me quiero referir a  gastos innecesarios como por ejemplo recorte  de ministerios y asesores, dotaciones a partidos políticos, sindicatos, ONG, etc. Todo ello hace que cada vez sean más los expertos y analistas que prevean que la única salida a la crisis económica acabe con el rescate de la economía española y, como dice Gay de Liébana, todo este asunto de los pactos es para diluir responsabilidades, lo que supondrá un plan de ajuste muy importante y pasar unos tiempos muy difíciles y depender de la “troika”.

La alternativa a no recortar el gasto sería incrementar los ingresos, vía subida de impuestos, una alternativa contraproducente dada la situación en la que nos encontramos.  Tampoco parece lógico plantear reducciones de impuestos pero si luchar contra el fraude fiscal.

Los indicadores del último mes muestran que la crisis se extiende por todo el país, pero su impacto es desigual. Las comunidades autónomas del norte de España, con mayor número de empresas y más industrializadas y con una economía más diversificada son más resistentes en periodos de crisis, y garantizan el mantenimiento del empleo por lo que la salida de la crisis será más rápida. Por el contrario, las del sur de España, con fuerte dependencia del sector turístico: hostelería, comercio, transportes y almacenamiento, son los sectores más débiles ante esta crisis, no solo porque la demanda se haya desplomado, sino también porque tardarán meses en volver a la normalidad.

En las condiciones en las que nos encontramos creo que la mejor alternativa sería un cambio de Gobierno e ir a un Gobierno de concertación y la mejor alternativa sería la “vía Arrimadas” que ya realizó en noviembre de 2019. Una vía que en palabras de la Presidenta de Cs “es la vía estable, moderada y constitucionalista de los 221 escaños del PP, Cs y el PSOE. Una vía que da estabilidad a España, quita el poder a los populistas y a los nacionalistas y es lo que quiere la mayoría de los españoles”.

En estos momentos necesitamos un gobierno que ejecute y que la economía la lleven profesionales que sepan, personas que tengan experiencia en la gestión pública o privada. ¿Cuántos políticos españoles tienen experiencias en gestionar empresas, instituciones, etc?  ¿Cuántos ministros han trabajado en empresas y no han dedicado su vida al partido? En definitiva, es el momento de tener un ejecutivo de técnicos, de emprendedores, de gente que tenga experiencia en la gestión o si queremos llamarlo de otra forma tener un gobierno de expertos, menos políticos y más emprendedores.

Hay que reindustrializar España mediante la búsqueda de inversores que quieran instalar sus empresas en nuestro país mediante la vía de estímulos a la inversión, tanto fiscales como laborales, hay que potenciar nuestro sector agroalimentario, potenciar el sector sanitario y la formación.  En definitiva, menos intervencionismo y más economía de mercado donde el Estado provea un marco jurídico que permita la iniciativa de las empresas y la competencia entre estas, que tengan una influencia relativa de forma que supervise los derechos de productores y consumidores en lugar de manejar a voluntad sus actividades.

Sin embargo, pienso que el presidente Sánchez continuará con el actual pacto de Gobierno seguirá incrementando el gasto, se subirán los impuestos y al haber menos actividad económica la recaudación será inferior. El final será el rescate, y eso supone que los países rescatados tendrán que ajustarse a un amplio programa de austeridad, que pueden llevar a reducir las pensiones, subidas de impuestos, recortes salariales, recortes en los servicios públicos e importantes reducciones en las ayudas sociales (recordemos lo que ocurrió en Grecia) o vamos a cambiar nuestro régimen constitucional de monarquía parlamentaria por otro en el que poco a poco van imponiendo ideas y conceptos en los que el Estado es quien lo soluciona todo. Es decir, comunismo puro y duro y este tipo de regímenes nunca han sido la solución para combatir la desigualdad y la pobreza, sino que han traído más miseria, más desigualdad y mucha más corrupción.

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