El consumo eléctrico da cuenta de una Semana Santa casi ‘normal’ pese al Covid

A la demanda de los hogares se le volvió a sumar por la mañana la actividad industrial y comercial, lejos de los ‘picos’ del año pasado

Observando la curva de la web de Red Eléctrica Española

A efectos del consumo eléctrico, la Semana Santa 2021, en la que por segundo año consecutivo no salieron procesiones ni se celebraron otros eventos tradicionales multitudinarios debido a la pandemia, ha sido prácticamente normal y apenas pudo distinguirse de la media de los cinco años anteriores a la crisis sociosanitaria (del 2015 al 2019), lo que viene a indicar una relativa vuelta a las costumbres familiares para vivir estas fechas, incluido el ‘típico’ bajo en la demanda del Viernes Santo por la tarde como reflejo de que muchos hogares estaban sin sus residentes.

Así se desprende del análisis de la comercializadora de energías renovables Unieléctrica de los datos de Red Eléctrica Española, que registró el Jueves Santo (día 1 de abril) un pico a las 21.23 de 27.718 MW de demanda, algo por debajo de la media entre 2015 al 2019 (28.322 MW), igual que ocurrió el Viernes Santo (26.365 MW a las 21.25 horas frente a los 26.889 MW de media de la demanda máxima) y el Sábado de Gloria, con 27.392 MW a las 21:28 frente a los 28.374 MW del lustro ‘pre-pandemia’.

Sin embargo, la gran diferencia se encuentra con la Semana Santa 2020, con la población entonces confinada en los hogares y en la que el consumo cayó con picos de demanda máxima casi a las mismas horas pero mucho más bajos al registrarse 25.566 MW el Jueves Santo (un 9,7% menos de la media del lustro anterior), los 24.939 MW del Viernes Santo del 2020 (el 7,3% menos) y el Sábado de Gloria, un 11,6% más bajo que la media de entre el año 2015 y el 2019.

Pero independientemente de los picos, que se producen al anochecer, llama mucho más la atención la curva de estos días, ya que hasta el 2020 siempre se registraba un aumento notable entre las 10 y las 14 horas, tramo del día coincidente con la actividad industrial y comercial y en la que se formaba una meseta en la demanda de electricidad. Esta meseta desapareció durante el confinamiento, con un ascenso que, de la mano de los hogares y sin actividad comercial y hostelera, fue continuo desde la madrugada del Jueves y Viernes Santo y el Sábado de Gloria hasta las 14 horas aproximadamente, para descender después a media tarde y elevarse de nuevo para alcanzar el pico diario. Al respecto, las curvas de los días fuertes de la Semana Santa 2021 ha vuelto a registrar esta vuelta a cierta ‘normalidad’, reapareciendo la citada ‘meseta’ entre las 10 y las 14 horas, señal de una actividad que no tenía que ver solamente con el consumo en los hogares.

Capítulo aparte, de nuevo también se ha apreciado en el 2021 el típico descenso en la tarde del Viernes Santo (2 de abril) en la demanda del consumo respecto al día anterior (Jueves Santo, 1 de abril) y el posterior (Sábado de Gloria, 3 de abril) como reflejo de que muchos hogares no estaban ocupados en esos momentos y las familias aprovecharon para salir, todo ello pese a las restricciones de actos y las de movilidad entre territorios. Más aún, el descenso de la demanda el Viernes Santo estuvo en cierta forma en línea con la media, ya que en el 2021 la energía suministrada el 2 de abril en su mayor pico fue del 3,7% menor respecto a la del Sábado de Gloria (la jornada posterior) mientras que la media en los cinco años pre-pandemia este descenso fue del 5,2%.

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