
Tras las controvertidas y contradictorias noticias sobre la imposición de aranceles por parte de la administración norteamericana, Ocu plantea a una muestra representativa de consumidores de entre 25 y 79 una encuesta rápida, para conocer sus expectativas sobre el impacto económico de los aranceles, tanto a nivel personal, como del conjunto del país y de la Unión Europea, de qué manera piensan que afectaría esta guerra comercial a los precios de los productos y cuál es su opinión sobre la efectividad de este tipo de medidas.
En paralelo, la misma encuesta se planteó en Bélgica, Italia y Portugal y los resultados son similares, si bien en España somos «algo más pesimistas» sobre cómo puede afectar la guerra comercial a la economía familiar y el empleo.
Nueve de cada diez encuestados (el 92% en España) tiene claro que los aranceles son impuestos sobre productos y servicios importados del extranjero, menos de un 2% dice no saberlo. El desconocimiento o las respuestas equivocadas son más habituales entre los más jóvenes.
Preguntados sobre cómo consideran que pueden afectar los aranceles a la economía española, el 89% prevé un aumento del coste de la vida y el 51% anticipa un efecto negativo en la situación laboral de algún miembro de la familia. Precisamente son los consumidores que ya están pasando dificultades económicas expresan la mayor preocupación por el posible impacto de los aranceles en sus familias. Entre ellos, el 92% prevé un aumento del coste de la vida y el 59% un impacto negativo en su situación laboral. En cualquier caso, el porcentaje de encuestados que cree que los aranceles afectarán al coste de la vida familiar es superior en España (89%) que en el conjunto de los cuatro países (83%).
Al menos 9 de cada 10 españoles prevén un impacto negativo de los aranceles en la situación económica de las empresas nacionales, así como en la economía española y europea en su conjunto.
Precios al alza
Por otro lado, más de la mitad de los españoles prevén subidas de precios en casi todos los productos y servicios, sobre todo en los productos de tecnología y electrónica, los coches, el combustible y, en menor medida, los productos farmacéuticos y los alimentos.
Ocu considera que los aranceles se dejarán sentir para el consumidor sobre todo a la hora de adquirir algunas marcas de moda y cosmética, herramientas o electrodomésticos que se importen directamente de EEUU.
Más política que economía
Entre los consumidores españoles hay posiciones encontradas con el tema de los aranceles: mientras que el 38% los considera una herramienta eficaz para proteger la industria y las empresas nacionales, el 44 % se muestra en desacuerdo. En cualquier caso, tres de cada cuatro encuestados españoles piensan que la Unión Europea debería responder a los aranceles estadounidenses con aranceles similares sobre los productos y servicios procedentes de EE.UU.
El 83% de los españoles encuestados opina que la Unión Europea debería reforzar su presencia en nuevos mercados y negociar nuevos acuerdos comerciales para aumentar el intercambio de productos y materias primas con otros países. Una gran mayoría (86%) considera que Europa debería invertir más en los sectores tecnológico y digital para desarrollar alternativas a los productos y servicios estadounidenses.
Y dos tercios de los encuestados opinan que Estados Unidos plantea los aranceles para ejercer presión política sobre la Unión Europea, no tanto por razones económicas.
A pesar de todo, con Europa
Solo el 15% opina que España debería negociar un acuerdo arancelario directamente con Estados Unidos, sin la participación de la Unión Europea. Y también son minoría los que en otros países se decantan por esta opción.
Los encuestados tampoco están de acuerdo con que la Unión Europea sacrifique sus estándares y normas para lograr eludir los aranceles: la mitad de los encuestados no cree que se deban flexibilizar las regulaciones sobre sostenibilidad ambiental (sobre emisiones de los automóviles, derecho a la reparabilidad de los productos, etc.); el porcentaje sube al 68% si hablamos de las exigencias para asegurar la seguridad digital (protección de datos personales, lucha contra el ciberfraude, protección de menores en redes sociales…) y supera el 70% si se trata de seguridad alimentaria (límites al uso de pesticidas, restricciones a los OGM, etc.)
Por tanto, mayoritariamente, tanto en España como en los demás países de Euroconsumers se apoyan las políticas europeas respecto a estas cuestiones, si bien en general los consumidores coinciden en la necesidad de actuar para ser menos dependientes de EE.UU.


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