
La gestión de los vehículos al final de su vida útil es un elemento clave para la sostenibilidad, la economía circular y la seguridad vial. Cada vehículo que llega al final de su vida representa materiales valiosos que pueden volver a la cadena productiva, pero también plantea retos si no se gestiona correctamente.
El envejecimiento del parque móvil: un riesgo invisible
Cada año, miles de coches, furgonetas, motocicletas y vehículos pesados alcanzan el final de su vida útil. Sin embargo, muchos permanecen inactivos en calles o garajes, lo que retrasa la reutilización de materiales y la renovación del parque móvil.
En 2023, se retiraron 601.607 automóviles y vehículos ligeros, frente a los 637.210 del año anterior, según la ‘Memoria Anual de Sigrauto 2023’. Esta tendencia a la baja se vincula con el envejecimiento del parque automovilístico: la edad media de los vehículos que llegan a los CAT ha alcanzado ya los 21 años.
Este envejecimiento tiene un efecto directo sobre la seguridad vial, ya que los vehículos más antiguos carecen de tecnologías de asistencia al conductor presentes incluso en los modelos de gama baja actuales. La necesidad de renovar el parque móvil es, por tanto, un asunto prioritario para la sostenibilidad y para reducir riesgos en la carretera.
Pero el impacto no termina ahí: los vehículos antiguos contienen materiales que podrían ser reutilizados o reciclados para otros fines productivos. Desde acero, aluminio y plásticos hasta baterías y neumáticos, cada elemento que no se recupera representa una pérdida económica y medioambiental.
CATs y reciclaje: cómo los vehículos renacen como recursos
Los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) son actores clave en esta cadena. Su labor no se limita a dar de baja definitiva de un vehículo; también realizan la descontaminación, retiran las piezas reutilizables y aseguran que lo que no se puede reutilizar se transforme en recursos útiles.
Los neumáticos, baterías, plásticos, minerales, acero o aluminio se reincorporan al ciclo productivo, mientras que los residuos irreutilizables se convierten en combustible derivado de residuos.
En 2023, España alcanzó un 88% de reciclaje y reutilización de los vehículos y un 93% de recuperación total de sus residuos. Solo con estas cifras, se demuestra la efectividad del sistema español de gestión de vehículos al final de su vida útil.
“Aquí se demuestra que la colaboración entre administraciones, CATs y empresas del sector permite aprovechar casi el 95% de cada vehículo que se retira, generando beneficios medioambientales considerables y fomentando la economía circular,” explica Esteban Alabajos, Gerente de RO-DES.
Esteban Alabajos, director de RO-DES
El proceso continúa en plantas fragmentadoras y de postfragmentación. En las fragmentadoras, los vehículos y otros restos se rompen en fragmentos de máximo 40 centímetros, separando los materiales ligeros y pesados para su posterior reutilización.
Lo que queda tras este proceso se dirige a plantas de postfragmentación, donde se separan los metales y se transforma lo que no se puede aprovechar en combustible para cementeras. Este sistema garantiza que incluso los vehículos más antiguos continúen aportando valor a la sociedad y al medio ambiente.
Tecnología y trazabilidad: el futuro de la gestión de vehículos
El principal desafío es doble: incrementar la concienciación sobre la baja de vehículos en desuso y fomentar la renovación del parque automovilístico, asegurando al mismo tiempo la circularidad de los materiales. La digitalización y los certificados electrónicos de baja son esenciales para simplificar los trámites, mejorar la trazabilidad de las piezas y residuos, y garantizar que cada vehículo se gestione de forma segura y eficiente.
Pablo Nuñez, responsable de Desguaces Pablo e Hijos y colaborador de RODES, señala: “El futuro pasa por un expediente digital que permita conocer el origen y destino de cada pieza, aumentando la seguridad y optimizando los recursos disponibles.”
España se ha adelantado a la media europea en varios aspectos. La normativa exige objetivos de reciclaje superiores a los de la Unión Europea y garantiza que los vehículos exportados superen la inspección técnica, evitando la exportación de chatarra inservible. La próxima incorporación de vehículos eléctricos, patinetes y bicicletas al sistema de baja y reciclaje supondrá un reto adicional, pero también una oportunidad para consolidar un modelo más sostenible y adaptado a las nuevas formas de movilidad.
Asimismo, la cooperación entre todos los del sector (administraciones, CATs, fragmentadoras, fabricantes y ciudadanos) es fundamental para mantener un ciclo eficiente de reutilización y reciclaje. Este modelo integrado permite a España no solo gestionar de forma efectiva los vehículos al final de su vida útil, sino también servir de ejemplo para otros países europeos.
Impacto medioambiental y social
El reciclaje de un vehículo evita la emisión de aproximadamente 4.000 kg de CO₂, equivalente a la combustión de 1.800 litros de gasolina. Además, un coche nuevo incorpora, de media, un 25% de acero reciclado. Estos datos reflejan cómo una gestión adecuada de los vehículos fuera de uso contribuye a la lucha contra el cambio climático y al desarrollo de una economía más circular.
España, ejemplo europeo en economía circular vehicular
España cuenta con más de 1.400 CAT, 25 plantas fragmentadoras y 9 instalaciones de postfragmentación, integrando a todos los actores necesarios para un sistema eficiente. La coordinación y el esfuerzo conjunto realizado durante más de 20 años han sido clave para alcanzar estos resultados y asegurar que el país continúe avanzando en sostenibilidad, seguridad vial y aprovechamiento de recursos.
El sistema español de gestión de vehículos al final de su vida útil es un ejemplo de eficacia, sostenibilidad y colaboración entre distintos actores. Sin embargo, existe un margen significativo para mejorar la utilización de la capacidad de los CAT, fomentar la renovación del parque y aumentar la concienciación ciudadana sobre la importancia de dar de baja los vehículos correctamente. Cada coche retirado y reciclado correctamente es un paso hacia un país más seguro, eficiente y respetuoso con el medio ambiente.
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