

VESTIR ARTE. FOTO: NOLITA
«El mantón de Manila no es solo un accesorio, es un legado«, introduce la experta. Y por eso conviene seguir una serie de pasos para evitar que se dañe con los años.
- «Guárdalo limpio y con los flecos perfectamente desenredados. Si hay alguna mancha, actúa cuanto antes. Las manchas recientes se eliminan más fácilmente, y un mal plegado puede traducirse en flecos enredados y arrugas difíciles de recuperar al año siguiente».
- «Evita el plástico. Opta por papel de seda o fundas de algodón –como una funda de almohada antigua– y una caja de cartón, donde los flecos tengan espacio para reposar sin tensiones. Añadir una hoja de laurel puede ayudar a mantener alejados a los insectos».

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A CADA PROBLEMA SU SOLUCIÓN:
- ¿Se ha rasgado la seda? En mantones antiguos, la seda puede debilitarse y rasgarse. En esos casos, lo mejor es estabilizar el área con una tela fina por detrás. Existen restauradores especializados que utilizan técnicas no invasivas como la friselina para consolidar los daños
- ¿Agujeros por broches o alfileres? El uso de broches pesados o alfileres en mantones antiguos (especialmente los isabelinos de seda fina) puede provocar oxidaciones o roturas. Lo ideal es evitarlos siempre que sea posible. Este año, el clásico lazito en los mantoncillos se ha convertido en una alternativa más respetuosa y sostenible. Hay que evitar guardar el mantón con los alfileres o broches, porque eso haría que se oxidara la prenda
- ¿Manchas en el mantón? Nunca laves un mantón antiguo con agua: los colores podrían desteñir. Acude siempre a una tintorería especializada. Para mantoncillos actuales de crespón o seda sintética con bordado mecánico, el lavado en seco también es lo más recomendable.
- ¿Se han deshilachado los bordados? No cortes los hilos sueltos. Lo mejor es reinsertarlos y fijarlos con aguja e hilo del mismo color, o acudir a un profesional textil. Cortar los hilos podría provocar más daños en el bordado.
- ¿Los flecos están desiguales o deteriorados? Se pueden recortar cuidadosamente, pero si el fleco está muy deteriorado, siempre existe la posibilidad de reemplazarlo por completo, dándole una segunda vida al mantón.

Por último, la fundadora de Vestir Arte concluye con una reflexión para un accesorio que es «un tesoro que merece mimo». Ella considera que este complemento «es una pieza que atraviesa el tiempo y conecta generaciones. Cuidarlo es una forma de honrar la historia que llevamos sobre los hombros».

- «Añadir una hoja de laurel mantiene alejados a los insectos» y otros secretos de la mano de la experta Carmina Pairet, fundadora de la casa de mantones Vestir Arte


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