
Cuando la mayor encuesta que se realiza en España, que es la del Centro de Investigaciones Sociológicas, arroja el dato que uno de cada tres ciudadanos aún no tienen decidido el voto, no hay ninguna duda de que esta vez la campaña electoral si será importante y puede que decisiva. El domingo 26 e junio tenemos la impresión que el voto será más raciona que emocional, de sentimientos. El votante, lo que podría denominarse el voto útil, va a elegir la papeleta que le garantice que no gobierne quien no se quiere que gobierne en estos tiempos en España. Y se ha alineado dos bloques en el que todo indica, aunque El Periódico de Catalunya va a publicar este lunes una encuesta en la que parece que los escaños del PSOE y Unidos Podemos (con Colau, Compromis, mareas y círculos) podría sumar suficiente número de escaños como para alcanzar. sin el apoyo de otros grupos, la mayoría absoluta.
Es decir, no hay todavía una foto fija del mapa político a partir del día 26 de junio. Puede ser que no sepa hasta que se cierren los colegios. Pero una frase de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Diaz, nos ha llamado poderosamente la atención. «Con el voto de los andaluces no vamos a pagar los privilegios de Colau». ¿Podría significar que, llegado el momento, de que Pedro Sánchez, que se juega mucho en lo personal, quiera formar con Podemos y las fuerzas que ya declaran de manera pública, como hizo Monedero este mismo sábado en Huelva, su apoyo al «derecho a decidir», pero no sólo en Catalunya sino en el conjunto de los países que forman aun el Estado español, los parlamentarios en representación de Andalucía, que bien puede suponer el 25% del Grupo Parlamentario Socialista quieran formar su propio Grupo, como ya hiciera el Partido Socialista de Catalunya? La frase no se ha dicho por qué sí, porque si algo tiene Susana Díaz es que se explica muy bien y se le ve venir de lejos. Vamos, que no da punta sin hilo.
Si el PSOE mirara hacía atrás, con juicio de autocritica, se daría cuenta de que el mayor error cometido es hacer crecer a quien quiere ocupar su posición de privilegio en la izquierda, bueno y hasta en la socialdemocracia. Tras las municipales y autonómicas de mayo del 2015 le entregó ciudades de tanta visibilidad pública como Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza,, por citar algunas, y los situó en el Gobierno de autonomías desde la que están haciendo política y mandando sus mensajes todos los días. Por no decir la entrega que Atresmedia ha hecho de la Sexta, algo que no se ha conocido en la democracia española porque el soporte televisivo está programado para hacer daño al resto de fuerzas políticas.
Porque Pablo Iglesias y todo el equipo sabe bien lo que hacen, hasta el punto de hacer pasear a un ingenuo Pedro Sánchez por la Carrera de San Jerónimo minutos antes de ‘teatralizar’ un encuentro en los tiempos de la investidura, que lejos queda ya eso. Unidos Podemos se reviste cada día de un traje distinto y al ‘revolucionario’ Monedero, que sí por lo menos mantiene su mismo discurso inicial en público, lo han lanzado para contentar a las bases más radicales para que no se le ocurra pisar ningún plató de televisión y les tire por tierra ahora, para descabalgar a los socialistas de su ferviente ‘amor’ por la socialdemocracia. Como decía el otro día un alto dirigente socialista de Huelva «ahora estamos descubriendo que Marx era socialdemócrata». Y añado, que el marxismo ahora para Podemos ni ha existido, ni la precaria situación en derechos y bienestar social de los países que han seguido estas ideas y cuyo más reciente ejemplo es el estado penoso y precario de Venezuela, en manos de un Maduro que veremos cómo termina porque el clima social es cada día más tenso. En realidad, la sociedad de estos principios del siglo XXI parece no querer aprender de las lecciones que siempre nos deja la historia por la forma en que se está comportando hasta en los eventos deportivos.
Esta campaña electoral va a esta cargada de contenidos porque todo los candidatos y sus partidos ya se han retratado. Con lo que los restos en casi todas las provincias, menos en Ceuta y Melilla, puede provocar la niche del 26 de junio más de un sobresalto. En Huelva hay encuestas que quitan al PP el segundo escaño, que es el último que le correspondió por la Ley D’Hont, y otras que dejan el mismo reparto que en diciembre. Perder un escaño en Huelva siendo la ministra Fátima Báñez la cabeza de lista y dejar a Carmelo Romero en tierra, puede generar mucho y mucho cabreo en las propias bases del partido y no digamos en determinados dirigentes que están muy descontentos con la fata de inversiones en infraestructuras que han llegado a la provincia. Y no digamos ya por el tren que se para o llega con retraso un día sí y otro también, aparte del ‘tocomocho’ que nos hicieron desde Renfe, llevándose los ‘Avias’ buenos a Galicia y trayendo para abajo lo ‘peorcito’ que quedaba en las cocheras. Porque todo detalle es importante, vital, cuando los escaños se puede decidir en base a un puñado de votos. Algo que por las encuestas en Huelva puede producirse la noche del 26J.


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