
La empresa Aqualia, Gestión Integral del Agua S.A ha decidido interponer denuncia por injurias y calumnias ante “la gravedad” de las acusaciones de “abandono” de la planta depuradora de Gibraleón, “e incluso menciones en algunos medios y redes sociales a la posibilidad de que el tratamiento y abastecimiento de agua potable estuvo en riesgo durante la gestión de Aqualia como empresa concesionaria del Servicio Municipal de Agua. Sobre esto último, hay que señalar que es Giahsa la que proporcionaba el agua potable ya tratada a Aqualia para su distribución a los hogares”.
El pasado 28 de septiembre, Giahsa, que junto con Aguas de Valencia está poniendo a punto la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Gibraleón, tras retomar este empresa la gestión pública del ciclo integral del agua del municipio, aseguraba haber detectado 108 deficiencias de mantenimiento y explotación en la EDAR, que aseguraba encontrarse en “práctico abandono” y con un “elevado riesgo” de vetido sin depurar.
Ante estas acusaciones, Aqualia ha manifestado que es una empresa de “dilatada experiencia y solvencia técnica”, que gestiona más de 1.000 servicios de agua en España “con absoluta responsabilidad y profesionalidad”, por lo que considera estas denuncias “muy graves” y “no permitirá que se siga lesionando su imagen ni poniendo en entredicho su gestión, máxime cuando para ello se utilizan imágenes de dudosa credibilidad y se falsea la realidad”.
El Ayuntamiento el dueño
La empresa recuerda que el Ayuntamiento es el dueño de todas las instalaciones del Servicio Municipal de Aguas, y “es su deber velar porque el gestor de las mismas, sea privado o no, las mantenga en buenas condiciones”. Por ello, “si, como afirma Giahsa, se han encontrado tantas deficiencias en la instalación, esto diría muy poco acerca de la responsabilidad del Ayuntamiento y sus técnicos en su labor de vigilar que esto se cumpla”.

La empresa asegura que cuando Aqualia comenzó su gestión de la depuradora de Gibraleón el 2 de diciembre de 2013, tras haber estado gestionada hasta entonces por Giahsa a través de Aguas de Valencia, “sí encontró graves deficiencias que tuvo que solventar para que la instalación funcionara adecuadamente.
Aqualia niega rotundamente que la depuradora tenga las deficiencias que Giahsa señala, “pues en ese caso no hubiera funcionado adecuadamente como ha venido haciendo estos tres años en los que la ha estado gestionando”. En este periodo, indica, “no se ha producido ningún incumplimiento de los parámetros de calidad de agua depurada que la ley obliga a cumplir, al contrario de lo que ocurría antes de su llegada con la gestión de Giahsa y Aguas de Valencia, cuando el 27 de julio de 2013 IU denunció vertidos de aguas fecales al río Odiel”.
De hecho, explica la empresa, el mismo día de finalización de la gestión de Aqualia en Gibraleón (el 31 de agosto de 2016), la alcaldesa, el teniente alcalde, personal de Giahsa y personal de Aguas de Valencia estuvieron en la depuradora y se les ofreció recorrer conjuntamente las instalaciones, “lo cual declinaron porque entendían que no era necesario, ya que la planta “se veía bien” y na planta que “se ve bien” no parece compatible con una situación de 3 años de “abandono”.
A Aqualia le parece “inadmisible que se cree una falsa alarma social y se demonice su gestión como empresa privada, cuando actualmente es Aguas de Valencia, otra empresa privada, la que gestiona la depuradora”.
Ante esto, asegura la empresa que “no dudará en querellarse contra aquellos que persistan en manchar su imagen a través de falsedades que pongan en tela de juicio la profesionalidad de su gestión”.
Gi


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