
«El que la sigue, la consigue», reza un refrán popular que viene al caso para reforzar la fe y la constancia que ha tenido el Ayuntamiento de Huelva a la hora de presentar, por segundo año consecutivo, la candidatura de Huelva a Capital Española de la Gastronomía 2017.
Tras el primer intento en 2015, del que salimos con un mal sabor de boca (aunque estemos hablando de gastronomía) después de que Toledo tumbara la candidatura onubense, se podía haber arrojado la toalla. «A otra cosa, mariposa». Pero lejos de optar por esa opción, se apostó de nuevo, y si cabe con más ímpetu, por demostrar que nuestra rica y exquisita gastronomía merece un título como ése.
No sé si fue al día siguiente del varapalo de 2015, pero seguro que no mucho más tarde, cuando el Ayuntamiento se puso a la faena y emprendió una promoción de la candidatura que ha recorrido media España, ganándose el reconocimiento y apoyo de todas las puertas a donde se ha llamado. Es evidente que se ha trabajado bien, con tiempo, ganas y con las ideas claras sobre lo que se quería hacer. Eso hay que reconocerlo.
También es de destacar el apoyo unánime que ha recibido el Consistorio de esta Huelva que tantas veces se deja llevar por pasiones políticas nada aconsejables y tan traicioneras en momentos decisivos. Ir todos a una ha permitido afianzar, aún más, una candidatura bien diseñada. Que sirva de ejemplo esta unanimidad para otras tantas cuestiones vitales para la provincia.
¡Y claro! También hay que decir que Huelva jugaba con ventaja. ¿O es que es fácil superar la excelencia de nuestro jamón de la Sierra, de nuestras gambas de la Costa, de nuestros vinos del Condado o de nuestra fresa tan preciada dentro y fuera de la Península? Sin menospreciar la gastronomía de Cuenca, que por cierto, ha felicitado a Huelva tras conseguir la capitalidad y ha anunciado que volverá a presentarse el próximo año, nuestra mesa es difícil de superar. Eso lo sabe todo el mundo de buen paladar.
El 18 de octubre de 2016 es otra de esas fechas que pasarán a la historia de Huelva, hoy pletórica con la consecución del título. Quizá éste sea uno de los días más felices de Gabriel Cruz desde que llegó a la Alcaldía (con permiso del Recre). No es para menos, porque la recompensa de todo esfuerzo siempre es motivo de celebración. No obstante, supongo que la mayor alegría del alcalde, como la manifestada por empresarios y administraciones, viene de los beneficios económicos que este título aportará a Huelva y su provincia.
Sólo hay que fijarse en los números de Toledo, que ostenta durante este año la Capitalidad Gastronómica. Ha recibido alrededor de 4,7 millones de euros de retorno desde el inicio de año y hasta el mes de agosto y el empleo en restauración ha aumentado un 4,2 por ciento, a parte de otras muchas ventajas que le ha aportado el reconocimiento.
“Llega el momento del después, de promocionar, de ser un referente, de estar en el mapa y de trabajar en la difusión de nuestra gastronomía unida a otras señas de identidad para conseguir nuevas metas”, ha dicho el alcalde tras la obtención del título. Y es que sólo se ha recorrido la mitad del camino. La otra mitad empieza ahora y será clave saber vender la capitalidad, que por sí sola no va a reportarnos demasiadas ganancias.
Pero esa es otra historia. Ahora es el momento de disfrutar de este premio tan merecido y trabajado. Un premio que convierte a Huelva en más capital, en más rica, y que confirma, como en tantas otras ocasiones (y ahora vuelvo a pensar en el Recre), que cuando Huelva quiere, se puede.


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