La nueva estética en el horizonte de la modernidad. El arte

josé baena rojas

José Baena Rojas.

Lo que define -creo- sin lugar a dudas el arte moderno es la búsqueda de un nuevo orden, el arte como expresión de la ruptura.

Eduardo Subirats, mantiene que el rasgo distintivo, o más bien el novum, de la estética de las vanguardias es su proyecto cultural,  el objetivo civilizador que el artista  moderno abraza desde el interior de sus concepciones formales. El análisis-sigue diciendo- y sobre todo la crítica de la estética del arte moderno, se convierte así por su propio dinamismo interior, en una crítica de la modernidad como realidad cultural tal como la ha fundamentado y legitimado el proyecto estético de las vanguardias.Esta crítica se centra en un aspecto nuclear: el de la realidad científico-técnica y su repercusión en el arte de las vanguardias históricas.

El autor afirma que en virtud, precisamente, del espíritu cientifista, funcionalista o maquinista, las vanguardias asumen un papel cultural y social de signo racionalizador. Y concluye diciendo que las vanguardias  han establecido una nueva concepción de lo estético en el sentido de la abolición de la autonomía artística y la radical asunción de un proyecto social, cultural o incluso político en el interior del arte.

 Esta afirmación es discutible, y aunque se da en determinados ámbitos geográficos no así en las figuras más señeras de nuestro tiempo.

A este respecto Georg Baselitz (1938), padre del neoexpresionismo y una de las figuras más destacadas del arte contemporáneo, mantiene una actitud provocadora y escéptica respecto al papel del arte actual.

En una entrevista al diario “El País” -lunes 2 de Mayo de 1994-, dice:

“El artista es un ser asocial. Trabaja en contra de la mayoría y si  se orienta en ella está perdido.

 El artista comienza desde el principio, y todo lo que hace no corresponde a los criterios establecidos, sino que es diferente, tiene que ser definido de nuevo; él establece algo, aunque sólo sean hipótesis con un pincel que no corresponde a ninguna definición reinante hasta este momento. Siempre he dicho que el artista debe destruir los cuadros que han existido anteriormente”

 Esta afirmación rotunda de ruptura debe entenderse en la posición que el creador debe tomar como tal, de superación de un paradigma e inauguración de otro nuevo. La repetición de modelos sería perpetuar de distinta forma lo ya creado, sería, en definitiva, un arte de fotocopias.

La imposición -en determinados momentos-  de criterios artísticos por parte de dictaduras – sean políticas o comerciales-  han  tenido poco éxito  porque como el mismo Georg Baselitz manifiesta en la entrevista aludida, “los artistas suelen ser personas especiales y díscolos”, y él mismo que procede de la antigua RDA, así como Richter, Polke, Penck y Lüpertz, rompieron una situación social y política para poder crear un arte personal y elevado.

El lenguaje del arte moderno, su característica más destacada es su carácter de provisionalidad. La escasa duración de las corrientes,  la inseguridad    en sus logros, la provisionalidad y la rapidez con que se suceden los movimientos y escuelas y el papel importante desempeñado por la crítica y los medios de difusión que universaliza al instante un hecho. La estética moderna es una estética de crisis.

Los artistas abominan de las Academias, de las rigideces dogmáticas, e intentan dar una respuesta personal e innovadora al hecho artístico, su impronta personal, su sello, su marca diferenciadora

Octavio Paz -Barcelona. Junio de 199   Debate sobre el arte del siglo xx.”Las vanguardias cumplen 100 años”. Organizado por el museo Picasso y dirigido por Félix de Azúa.- comparó a las vanguardias, con el terror bolchevique y las sectas religiosas.

“Las vanguardias fueron movimientos en el sentido histórico y antropológico del término. Sus modelos fueron los partidos políticos revolucionarios y las sectas religiosas. Por sus métodos las vanguardias se ajustan al modelo revolucionario del terror jacobino o bolchevique,  por su inspiración profunda y su temple profético, a las sectas religiosas.”

El mismo Paz afirmó que se ha quebrado nuestra visión de la historia como proceso lineal, sucesivo y constante, siempre progresivo. El futuro ya no es una promesa impenetrable e informe, tiene todas las formas y ninguna.” Caracterizando a las vanguardias por su carácter colectivo.

El intento de cambiar el arte es sinónimo de vanguardia, aunque, también, a veces, cambiar la vida como es el caso del surrealismo, señalado, también por Paz. Y concluyó:

“La vanguardia se propuso incendiar los museos y hoy es un arte de museo.Comenzó como un grito de combate y ahora nos parece una inscripción en una lápida de un cementerio que conmemora, entre dos fechas, un nacimiento y una defunción.¿Pero el muerto está realmente muerto?”.

En el fondo la visión de Octavio Paz coincide con la visión de moda, es decir, una visión pesimista, agria, del arte de vanguardia.

El espíritu que inició las vanguardias artísticas fue un espíritu revolucionario, un espíritu de ruptura, una bocanada de aire fresco que combatía tanto academicismo ramplón. Fue un grito en los oídos sordos del arte adormecido, un arte,  excesivamente,  al servicio de una burguesía mediocre o de la Iglesia, que, en el fondo castraba la expresión auténtica del artista;  era un arte de encargo, un arte  “al gusto de”. Por  eso las vanguardias reaccionan contra todo ello con un espíritu incendiario, que  manifestaban no sólo su vitalidad, sino el testimonio de que no han hecho más que empezar, acabó el primer capítulo, sólo eso.

Yo suelo afirmar que:

“Si veo que mi opinión

es la de la mayoría,

yo dudo de mi razón.”

Aplíquese a cualquier faceta artística.

José Baena Rojas

Punta Umbría

 

 

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