
Febrero entró de lleno y el jueves, en su segundo día, abraza este sexto envite de preliminares donde nos volvemos hacia el lugar de donde nunca nos fuimos. Cada vez que pisamos “tierra roja” sabemos que debemos dejar algo de nosotros allí, el teatro se toma muy en serio a quién circula por sus venas y a quién le inyecta su particular “veneno de coplas” para volver y volver, para que nunca salgas, para que siempre regreses a su vera, para que te sientas como en casa.
“Los que saben concursar”
La primera agrupación nos llega de Valverde, y es la comparsa “Los que saben concursar” que nos trasladan este año a un plató de televisión representando a un concurso donde rivalizan tres grupos de concursantes, la risa, la magia y la fantasía, como bien reflejan en su presentación, en la que exponen que el “final es terminar”, que si “no sabes perder, no pintas nada”, cada pregunta del presentador que los va introduciendo, conlleva una respuesta del grupo y de esta forma se presenta los que saben concursar relacionando este concurso de carnaval con el propio suyo en el escenario.
El primer pasodoble es dedicado a Huelva como capital gastronómica, donde van jugando con el lenguaje propio de cocina, unido a los males que padece la ciudad, encerrando una crítica directa a la permisividad y/o pasividad onubense declarando que cómo no te van a dar el título de capital gastronómica con lo que tragamos aquí. El segundo va para los padres que vociferan, insultan, agreden o atacan en los partidos de fútbol de sus hijos, considerándolos como los verdaderos enemigos de sus pequeños, puestos que estos deberían estar disfrutando y aprendiendo.
Usan una novedosa mecánica de cuplé donde el presentador les hace preguntas y ellos las van contestando, en el primero nombran diferentes árboles, hasta que uno se equivoca nombrando un nombre propio que resulta ser el nombre de pila, apellidado Castaño, perteneciente a la publicidad del mismo escenario, muy ingenioso. El segundo el presentador le nombra palabras y ellos dicen personajes de Huelva, por ejemplo, rotonda-Perico Rodri, medalla-Carolina Marín, hasta llegar a una rosa que representa a Pablo Comas, que no es una rosa en sí, pero sí, un capullo. El estribillo reniegan de todo si pierden y que “ya no vuelven más” pero hasta el año que viene.

En el popurrí encauzan la propuesta, siguiendo el hilo conductor del concurso aclarando que ellos presentan lo que tienen y que vienen a concursar y que si aciertan o no, ya se lo diremos nosotros, otra cuarteta está dedicada a los inventos desembocando en el de la radio donde aprovechan para echar un piropo a los medios que cubrimos el concurso, lo hacen cantando partes de coplas muy conocidas, la siguiente cuarteta es introducida por el presentador que les reta a meterse en el papel de poetas rematando que “la prosa es tempestad mientras que la poesía es el mar”. Para la última estrofa eligen de entre varias opciones carteles con palabras, incluso el público llega a elegir alguna y ellos mismos, según la palabra que va saliendo, cantan sobre el tema despidiendo su repertorio, dejando claro que su comparsa ahora ya está en nuestras manos. Este grupo intenta siempre sorprender en cuanto a la originalidad.
“Yo me comí el marrón del 82”
El segundo turno es para un cuarteto llamado “Yo me comí el marrón del 82”, desde la cuenca minera de Riotinto que representa una escena donde encontramos a un sargento de policía, a su ayudante Avelino y dos delincuentes muy ochenteros que escuchan a Los Chichos. La acción se desarrolla en una prisión. En la parodia narran la llegada a la cárcel de estos delincuentes, ya conocidos, por un robo cometido en el 82, del cual parecen haber sido los responsables, el abogado intenta evitar el ingreso, pero los delincuentes no lo ponen nada fácil, ya que dan demasiadas pistas y además piensan que quizás no se esté tan mal dentro del penal. Mientras, el ayudante Avelino da muestras claras de ser un tipo tranquilo y pasivo. Todo se precipita hacia un destino previsible que es el acabar entre rejas.
En los cuplés, el primero cuentan cuando una excursión de reos visitan El Rocío y al enterarse los almonteños le electrificaron la reja, el segundo para una novia yonqui con la que tenían un vis a vis y deciden probar nuevas experiencias, lo malo es que el “conejo” de su novia podría estar muerto por el olor. En el estribillo piden una sola cosa, una noche sin esposa, los cuplés divierten y ganan en conexión con el teatro. En el tema libre el grupo empieza con los dos rateros metidos en la cárcel intentando buscar un método de huida, intentan unas pocas cosas pero nada sale como ellos pensaban, lo que les crea a uno de ellos ataques de ira. Mejoran en esta parte y van a más, se descubre que el padre de los dos rateros, que son hermanos, es el sargento que viene con su esposa para intentar que puedan salir por métodos legales, pero tampoco terminan de cuajar, por medio, siempre el tranquilo Avelino, dando fe de su excesiva paciencia para todo. En el final intentan un “mannequin challenge” diciendo que es lo mismo que el pollito inglés de toda la vida y acaban un pase que ha ido subiendo en cuanto a diversión.

“El fabricante”
La última antes del paréntesis es la agrupación de Huelva “El fabricante”, en la modalidad de comparsas que muestran, como su propio nombre indica, a un grupo de fabricantes de juguetes, muy coloridos, que colocan a las dos intérpretes de signos, vestidas como muñecas, en los proscenios del escenario, para que signen su repertorio. Debemos resaltar que en primera fila encontramos a personas sordociegas y sordomudas que reciben con mucho interés la información signada. En la presentación, explican los motivos por los que se hacen fabricantes de juguetes, comentando que no perdieron nunca la ilusión infantil, reclamándoles a Huelva que no los olvide.
El primer pasodoble para Huelva, donde repasan la construcción de la comparsa para seguir soñando con poder cantarle a la ciudad, ellos “vuelven para fabricar, amores de verdad”, para el segundo dedicarlo a las miradas, repaso por las diferentes miradas y las formas de mirar, cerrándolo con un piropo de categoría que dice “solo por verte una vez, volveré a mirar”. En los cuplés, cuentan lo que le gusta a su parienta en carnavales eso de los disfraces, tanto que un día se puso uno de enfermera y cuando pensó que triunfaría, se metió tanto en el papel que le dio cita para dentro de un mes, el segundo para la suegra que se pone mala y le queda poco, entonces la adulan un poco, pero cuando el médico les dice que está bien, concluyen que tampoco vayamos a exagerar que no era tan buena. Estribillo que dice que “ya tenemos listo nuestro juguete para el carnaval” añadiéndole algunas cosas esenciales.

En el popurrí comienzan recordando a su infancia y a cómo fueron creciendo sin llegar a perder su mirada de niño, así que por eso se hicieron fabricante de juguetes, para no perder nunca el niño que llevan dentro, la segunda para la crítica al sistema, una justicia social que no es para todos y el poder de las multinacionales que manejan al libre albedrio, intentan moralizar al niño que comienza su vida para que no crezca envuelto en filosofías de vida equivocadas que le lleven a no realizarse con plenitud y cierran su pase de preliminares con mucho ritmo, diciendo que quieren seguir disfrutando, emocionando, latiendo con esa ilusión para finalmente decir adiós.
“Casi no salgo”
Recogido el descanso, tenemos en escena a la murga de Villanueva de los Castillejos “Casi no salgo” escenificando un casino con todos sus trabajadores, desde el cobrador hasta el croupier, pasando por los ricos y las bingueras, todo muy variado en este casino. En la puesta en escena y presentación concuerdan que “de aquí no se moverán, de la puerta del casino”. En el primer pasodoble nos invita a su casino, donde aventuran buenos momentos si apuestan por ellos, todo mediante el juego del tipo, para el segundo dedicarlo a la provincia de Huelva, repasando toda la amplia geografía onubense, considerando a Huelva como una tierra de artistas, desde el Andévalo, hasta el mar, sierra y condado.
Turno de los cuplés, en el primero han ganado un reloj jugando al póker de estos modernos que te mide pulso, ritmo, distancia, velocidad, etc. Le hace calentar, pero nada le dijo de las agujetas, el segundo, para la moda de los viajes a Turquía para trasplante de pelo, ellos se fueron para ponerse “ahí abajo” y cuando se sale el aire trasero, se despeinan el flequillo. El estribillo dice que juegan al blackjack, ruleta, tragaperras pero cuando tocan dados, están bien entrenados.

Popurrí que comienza añorando tiempos pasados donde le sonreía la suerte y que ahora no tienen “ná de ná”, mucha ruina y vicio, nos recuerdan que la pasta les vuelve locos pero que nosotros no los entendemos porque tenemos poco, buen golpe de humor, en otra cuarteta se ensañan un poco con una tragaperras que se ha quedado con su moneda, así que tienen que zarandearla con arte para que salga, en todo el popurrí interpretan el tipo y juegan con todos los elementos decorativos del escenario, tipo muy conseguido para rematar en el final del popurrí donde les toca acabar la partida que suena a despedida y regalan eso de que “fantástico apostar por serpentinas”, en clara referencia al carnaval que despiden.
“Los cuerdos”
Es el turno de Ayamonte, la comparsa “Los cuerdos” que concluye la sesión con un tipo de locos, muy locos, representados por un tipo fantasioso con camisa de fuerza y pantalones a rayas que recuerdan al hábito de los manicomios antiguos. En su presentación endulza la figura del loco diciendo que los locos no son ellos a medida que se van quitando la camisa de fuerza y en el símil, se liberan de sus ataduras, bonita puesta en escena de esta comparsa que siempre cuida con todo tipo de detalles su escenografía.
El primer pasodoble para la moda de patriotismo en España que consiste en exhibir la bandera como apéndice de uno mismo y en el que critican que patriota también es el que se rebela, el que lucha contra las desigualdades, el que se manifiesta, el que pelea por la sanidad y la educación, poniendo de ejemplos a nuestros padres. El segundo, un auténtico rapapolvo para los que suben al carro de concursar en Huelva solo por el premio, a ellos los definen como mercenarios, consideran al Gran Teatro como un templo sagrado donde no caben los segundos platos de nadie, la respuesta del público es inmediata, agradeciendo esta gran letra.
Los cuplés, el primero para la victoria, contra todo pronóstico de Donald Trump, asegurando que estas cosas menos mal que no pasan en España, el segundo para un ligue que se echaron en una boda y cuando llego el momento de desvestirse, la muchacha en cuestión, empezó a quitarse cosas y pensaron que se estaban acostando con Mr. Potato. Un estribillo donde repiten “niña, niña, niña…anda dame un beso y cura a este cuerdo”.
El popurrí empieza diciendo que pagas muchas cosas y que pasas de tu vida ignorando lo más importante y luego los locos son ellos y nosotros los cuerdos, loan a su libertad por encima de todo y por eso, para locos nosotros, entretenida cuarteta de la terapia en la que se confiesan locos por no estar atados al materialismo y por no seguir a las mayorías, muy bonita la cuarteta lenta donde nos invitan a su lado sin ofrecernos nada de normalidad en su compañía, “no hay mayor cordura que vivir como vivo, hasta el último suspiro”, finalizan con que “si tú te crees el cuerdo” donde recuerdan que el mismo mundo donde vivimos, está aún más loco, por ello cierran, contando a los cuatro vientos, que ellos están cuerdos, muy cuerdos. Gran pase que pone al público, de nuevo, en pie.
Esta misma noche llegaremos a la penúltima función de preliminares que sumará la séptima noche de teatro en la que tendremos a las agrupaciones de “El plan C” de Isla Cristina, cuarteto de Huelva “Los Perry´s Meichon”, murga “Tú te disfraza, po yo no (en un ensayo de un grupo cualquiera), comparsa de Punta Umbría “Los Salvadores”, murga “Onda Fosfoyesos, tu radio activa” y concluirá la noche la comparsa onubense “Mi Barrio”.
ALBER CEJUDO


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