
Que medio país esté participando en procesiones o contemplándolas y que el otro medio ande simplemente disfrutando de sus vacaciones (o que sólo aumente el trabajo en la hostelería, un sector con un consumo eléctrico muy predeterminado) rebaja sensiblemente la demanda de energía del país, particularmente el Viernes Santo, donde se registra la máxima más baja de los meses de invierno y primavera y en el que el consumo eléctrico es menor que cualquier día festivo tipo.
Esta es una de las curiosidades que revela un estudio de la reconocida comercializadora de renovables Unieléctrica, con datos históricos de Red Eléctrica de España sobre la Semana Santa 2016 (que disfrutó de un tiempo relativamente estable, especialmente en el Sur peninsular, a partir del Martes Santo) respecto a los años precedentes, retrocediendo desde 2015 al 2012, así como a los días inmediatamente anteriores y posteriores en cada año a los de la Semana Mayor. Más aún, se tiene en cuenta la temperatura reinante cada año y se compara con las mismas fechas de años anteriores en las que los mismos días eran laborables.
Se trata de un completo análisis que nos habla de las costumbres de los españoles en Semana Santa y nos hace prever cómo será su comportamiento de consumo energético. Así, el informe indica cómo ya en el Domingo de Ramos se descubre una tendencia, porque aunque el consumo decrece ligeramente en la máxima del día moderadamente (en unos 430 MW comparando el pasado 20 de marzo de 2016 con el mismo penúltimo domingo de marzo del 2015, día 22, que no era Semana Santa) y la mínima demanda también aunque en menor proporción, es a primeras horas de la tarde, con muchas procesiones de ‘La Borriquita’ aún en las calles, cuando más disminuye este consumo comparado, en torno a unos 1.000 MW.
Sin embargo, es el Jueves y el Viernes Santo cuando más se aprecia este descenso en las costumbres de los españoles. Basta poner como ejemplo el 24 de marzo del 2016, Jueves Santo, con el jueves 26 del mismo mes del 2015, día laborable. La máxima de demanda fue de 29.634 frente a 36.127 MW, (casi un 18% menos), con una mínima de 21.702 frente a 22.978 MW (un 5,5%) pero llamando la atención el desplome al mediodía y primeras horas de la tarde. En este horario, la máxima del Jueves Santo estuvo en 27.281 (a las 13.40) frente a 34.506 (a las 14.00), nada menos que un 21% de bajada de la demanda. Un caso similar ocurrió el Viernes Santo, con descensos notables en el pico de mayor demanda (18,2% menos) y especialmente al mediodía y primeras horas de la tarde, un 25,6%. Sin embargo, llama la atención esa bajada en un periodo tan estable como es la mínima diaria de demanda, que en la ‘Madrugá’ fue de un 11,6% en toda la red eléctrica española.
El estudio también permite augurar cómo será la demanda (como reflejo de los hábitos de los españoles en Semana Santa) e incluso desmontar algunos tópicos, ya que en este periodo se produce un curioso efecto el Lunes Santo, donde la demanda aumenta, posiblemente al solaparse el aumento de ciertas actividades (por ejemplo de la hostelería) junto con la actividad cotidiana y la demanda de empresas y hogares de quien aún no ha iniciado sus vacaciones.
“El consumo de la energía está tan íntimamente ligado a nuestras vidas que simplemente la demanda de electricidad ya habla mucho de nosotros, de nuestras costumbres e inquietudes, y de la necesidad de ser responsables con este bien”, resume el director gerente de Unieléctrica, Diego Montes. Al respecto, otro tópico que desmonta este análisis de Unieléctrica: en el Lunes de Pascua, festivo para numerosas comunidades autónomas, el consumo es enormemente inferior al del Lunes Santo, que si bien podría ser previsible extraña que la disminución del gasto energético sea equiparable a la de los días “grandes” de la Semana Santa e incluso hasta más bajo, según se ha comprobado a lo largo de los últimos años.


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