De 1.840.700 personas discapacitadas reconocidas, en edad laboral, sólo trabajó el 35,2% en 2016

Esta tasa de actividad era 42,8 puntos inferior a la de la población sin discapacidad

El desempleo disminuyó en 1,6 puntos para los jóvenes con discapacidad, mientras que para el resto de la población lo hizo en 2,4 puntos

En el año 2016 había 1.840.700 personas con discapacidad en edad de trabajar (de 16 a 64 años), lo que supuso el 6,1% de la población total en edad laboral.

En los apartados siguientes se analiza la situación laboral del colectivo de personas con discapacidad que participa en el mercado de trabajo (activos), comparándola con la del resto de la población. Dado que en esta comparación pueden incidir, además de la discapacidad, otras características personales, se ofrece en primer lugar una panorámica de dichas características de los activos con y sin discapacidad. En la población activa con discapacidad se observó en 2016 mayor porcentaje de hombres, más peso del grupo de 45 a 64 años y menos representación de las personas con estudios superiores que en la población activa sin discapacidad. Esto último puede determinar alguna diferencia en la situación laboral de ambas poblaciones, especialmente en la tasa de paro.

Para la población ocupada se observó, en comparación con los ocupados sin discapacidad, las mismas diferencias en cuanto al sexo, la edad y el nivel educativo que las señaladas para los activos. La distribución por duración del contrato fue similar en ambos grupos, con la particularidad de que el porcentaje de ocupados en el tramo de ‘tres y más años’ era ligeramente superior en las personas con discapacidad, en detrimento del resto de intervalos de duración del contrato. En cuanto a las ramas de actividad, los ocupados con discapacidad tenían mayor representación en Actividades sanitarias y de servicios sociales y en Actividades administrativas y servicios auxiliares.

El porcentaje de asalariados con discapacidad en las empresas de 50 o más trabajadores del sector privado fue del 2,3%. En esta cifra están incluidas las entidades especializadas en la inclusión social de las personas con discapacidad.

En cuanto al paro, en la población con discapacidad había mayor porcentaje de hombres, de personas de 45 a 64 años y de desempleados con estudios primarios en comparación con los parados sin discapacidad. Por el contrario, había menor representación de parados con estudios superiores y de personas de 16 a 24 años.

Tasas de actividad, empleo y paro

Lo más destacable del colectivo de personas con discapacidad es su baja participación en el mercado laboral. En 2016 había 647.200 personas con discapacidad activas, con una tasa de actividad del 35,2%, más de 42 puntos inferior a la de

El número de personas con discapacidad ocupadas en 2016 era de 462.000. La tasa de empleo era del 25,1%, más de 37 puntos inferior a la de las personas sin discapacidad. El aumento de dicha tasa respecto a 2015 fue de 1,7 puntos. Por su parte, el número de personas con discapacidad desempleadas fue de 185.200. La tasa de paro superó en más de nueve puntos a la de la población sin discapacidad (28,6% frente a 19,5%). El descenso de la tasa de paro respecto al año 2015 fue el mismo que en el caso de las personas sin discapacidad.

Discapacidad y mercado laboral según sexo

De los 462.000 ocupados con discapacidad en 2016, 267.500 eran hombres (el 57,9%) y 194.500 mujeres (el 42,1%).

Las mujeres con discapacidad tuvieron la misma tasa de actividad que los hombres en 2016 (35,2%), a diferencia de lo que ocurrió en la población sin discapacidad, donde los hombres tuvieron mayor presencia activa que las mujeres. La tasa de empleo de los hombres con discapacidad superó en 0,4 puntos a la de las mujeres. Para el resto de la población de 16 a 64 años, la diferencia fue de 12,1 puntos. Por su parte, la tasa de paro de las mujeres con discapacidad (29,3%) fue superior a la de los hombres (28,1%). Para las mujeres sin discapacidad también fue mayor, en una cuantía de 3,4 puntos.

La evolución de las tasas de empleo respecto a 2015 fue positiva para ambos sexos. Así, se produjo un aumento de 2,1 puntos en el caso de las mujeres con discapacidad y de 1,5 en el de los hombres. Las tasas de empleo en las personas sin discapacidad también aumentaron, en mayor cuantía para los hombres y en menor para las mujeres. Por su parte, las tasas de paro se redujeron tanto para los hombres con discapacidad (2,8 puntos menos que en 2015), como para las mujeres (1,8 puntos menos). El desempleo también disminuyó en el colectivo de personas sin discapacidad, siendo el descenso para las mujeres más acusado que el observado en el caso de las mujeres con discapacidad.

Discapacidad y mercado laboral según edad

En 2016 se observó mayor incidencia del desempleo en la población más joven, mientras que las mayores tasas de actividad se dieron en el grupo de 25 a 44 años, tanto para las personas con discapacidad como para el resto de la población. Cabe destacar el aumento en la tasa de actividad (3,0 puntos), así como el descenso en la tasa de paro (2,9 puntos) de los jóvenes con discapacidad respecto a 2015. En el grupo de 25 a 44 años, el desempleo disminuyó en 1,6 puntos para las personas con discapacidad, mientras que para el resto de la población lo hizo en 2,4 puntos. En el grupo de 45 a 64 años la tasa de desempleo bajó tres puntos para las personas con discapacidad, mientras que en el resto de la población lo hizo en 2,1 puntos. En este grupo de edad, aumentaron tanto la tasa de actividad como la de empleo.

Discapacidad y mercado laboral según tipología de la discapacidad

La participación laboral está muy determinada por el tipo e intensidad de la discapacidad. La tasa de actividad para el grado de discapacidad de menor intensidad (inferior al 45%) se situó en el 57,9% en 2016 y disminuyó progresivamente hasta llegar al 11,5% para el grado superior de discapacidad. Respecto a 2015, decreció en los grupos de grado de discapacidad superior al 65%. El mayor crecimiento se dio en el grupo de 45% a 64%.

Las personas con deficiencias auditivas presentaron las mayores tasas de actividad (61,3%) y las que tenían deficiencia mental las menores (27,7%). En cuanto a la evolución respecto al año 2015, cabe destacar los incrementos en las tasas de actividad de los grupos de discapacidad asociados al Sistema neuromuscular e Intelectual. Por el contrario, el descenso en la tasa de actividad destacó en los grupos de discapacidad asociada al Trastorno mental y Otros.

Características laborales y discapacidad

La mayoría de los trabajadores con discapacidad eran asalariados, tenían contrato indefinido, jornada completa y desempeñaban su actividad en el sector Servicios. Así, el 88,0% de las personas con discapacidad que trabajó en 2016 lo hizo como asalariado (4,8 puntos más que las personas sin discapacidad). El 76,2% de ellos tenía contrato indefinido (2,3 puntos más que la población sin discapacidad). El 82,1% de los ocupados con discapacidad trabajaba a jornada completa, una proporción inferior a los trabajadores sin discapacidad (2,9 puntos menos). El 81,7% de los ocupados con discapacidad desempeñó su actividad en el sector Servicios, frente al 76,0% de quienes no tenían discapacidad.

Medidas que incentivan la participación en el mercado laboral ordinario

Entre las políticas destinadas a fomentar la actividad laboral del colectivo están las que favorecen su inserción en el empleo ordinario. Entre ellas cabe destacar las reducciones y bonificaciones en las cuotas de cotización, tanto para trabajadores asalariados como por cuenta propia. Y, en el caso de los trabajadores asalariados, la modalidad de contratación específica para trabajadores con discapacidad que, además de conllevar bonificaciones en las cuotas de cotización a la Seguridad Social, contempla determinadas subvenciones. El 28,9% de las personas con discapacidad ocupadas que cotizaron a la Seguridad Social en 2016 tenía algún tipo de reducción/bonificación en las cotizaciones, 0,1 puntos menos que en 2015.

En 2016 el porcentaje de asalariados con discapacidad con la modalidad de contrato específico de discapacidad descendió hasta el 28,7%. Las reducciones/bonificaciones en las cuotas de cotización y la contratación específica beneficiaron, sobre todo, a la población masculina, al grupo de edad de 16 a 44 años, a los grupos de discapacidad asociados a deficiencia sensorial e intelectual y a las personas con mayor grado de discapacidad (75% y más).

 

La tasa de paro para el colectivo fue del 28,6% en 2016, con un descenso de 2,4 puntos respecto al año anterior. Esta tasa era 9,1 puntos superior a la de la población sin discapacidad

La tasa de empleo de las personas con discapacidad fue del 25,1%, con un aumento de 1,7 puntos respecto a 2015

Protección de la discapacidad y actividad

Las Prestaciones Sociales Públicas son pensiones y subsidios abonados con cargo a recursos de carácter público cuya finalidad es cubrir situaciones de incapacidad, jubilación, muerte y supervivencia, protección familiar, desempleo para personas mayores de 52 años y otras mejoras estatutarias y prestaciones complementarias. Por ello, suponen una importante herramienta de apoyo para la situación de discapacidad. De cada 100 personas en edad laboral, 13 percibieron una prestación durante 2016. En el caso específico de las personas con discapacidad el sistema público de prestaciones benefició a 1.238.700 (67 de cada 100). De ellas, un 20,8% (257.100 personas) eran activas. Entre las personas con discapacidad perceptoras de prestaciones, el 81,8% (1.012.900) recibió la prestación debido a una incapacidad laboral.

Por su parte, el 2,0% (24.200) de las personas con discapacidad que percibieron alguna prestación lo hicieron exclusivamente en términos no contributivos, es decir, sin haber cotizado previamente por ellas.

Otra medida de protección del colectivo de las personas con discapacidad lo constituye el reconocimiento de la Situación de Dependencia, tras la aprobación de la Ley 39/2006 de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. En 2016, el 13,8% de las personas con discapacidad (253.700) tenía también reconocida oficialmente la situación de dependencia. De estas, 20.700 (el 8,2% de las personas con discapacidad dependientes) permanecieron laboralmente activas.

Discapacidad y actividad por comunidades y ciudades autónomas

Las mayores tasas de actividad dentro del colectivo de las personas con discapacidad en el año 2016 se dieron en Comunidad de Madrid (43,6%), Castilla-La Mancha (43,3%) y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (50,8%). Por su parte, las menores tasas de actividad se registraron en Galicia (27,8%), Andalucía y La Rioja (30,5% en ambas).

El Empleo de las Personas con Discapacidad (EPD) investiga la situación respecto al mercado laboral del colectivo de personas con discapacidad oficialmente reconocida que tienen un grado de discapacidad mayor o igual al 33%. Se centra en las personas en edad laboral, es decir, con edades comprendidas entre los 16 y 64 años.

En virtud del Real Decreto Legislativo 1/2013 por el que se aprueba el Texto Refundido de la “Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social”, se considera que presentan también una discapacidad en grado igual o superior al 33% los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez, y los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.

El 28,9% de las personas con discapacidad ocupadas que cotizaron a la Seguridad Social tenía algún tipo de reducción/bonificación en las cotizaciones, lo que supuso 0,1 puntos más que en 2015. El porcentaje de asalariados con la modalidad de contrato específico de discapacidad se situó en el 28,7%

El 88,0% de los ocupados eran asalariados y, de estos, el 76,2% tenía contrato indefinido

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