
El obispo de Huelva, José Vilaplana, ha leído este jueves su tradicional mensaje de Navidad, en el que ha pedido a los onubenses que busquen a Dios «en lo pequeño, en lo sencillo, donde Él ha querido manifestarse». Por ello, ha deseado que «encontréis la alegría de contemplar al Dios hecho hombre, escondido en el humilde y blanco pan de la Eucaristía. Que veáis a Dios en el pobre y en el desvalido en los que Él ha querido esconderse. Que gustéis la presencia del Dios con nosotros, en el calor de la fraternidad y la unidad. Pedid la mirada de la fe para descubrir, adorar y servir esta sorprendente presencia. Así encontraremos la alegría que anhelamos».
Vilaplana ha felicitado a los onubenses la Navidad y les ha invitado a fijarse en los pastores. «Ellos recibieron la Buena Noticia del nacimiento del Señor, alegría para todo el pueblo. Al escuchar este mensaje no se quedaron inmóviles o indiferentes, sino que fueron corriendo y encontraron al Mesías, tan esperado, recostado en el pobre pesebre donde lo había colocado su santa Madre. Experimentaron la verdad del mensaje que habían recibido, y contaron y compartieron con otros lo que habían visto y oído y regresaron dando gloria y alabanza a Dios. Así se celebró la primera Navidad. Esta es la esencia de toda auténtica Navidad», ha manifestado.
El obispo ha indicado que la Navidad cristiana «es una llamada a la vida sencilla y austera», porque «sólo así encontraremos tiempo para Dios, disponibilidad para los hermanos y cuidaremos de la “casa común”, la creación». Ha señalado que la «seducción» del consumo compulsivo y caprichoso «no nos permite gustar las cosas, bloquea el compartir y nos aboca al derroche«. Por ello, ha pedido que «aprendamos a disfrutar de lo sencillo, a saborear la compañía de las personas, y reconozcamos agradecidos tanto bien recibido”.
Crecer con sobriedad
En este sentido, ha recordado las palabras del Papa Francisco, que aseguró que «la espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres». Es por ello que ha pedido «un esfuerzo en nuestras familias para construir este sano estilo de vida. También el beato Pablo VI nos invitaba a mirar a la familia de Nazaret, su sencilla y austera belleza».
Vilaplana ha tenido presente en su mensaje navideño a las personas mayores, asegurando que «nuestros abuelos son para nosotros testimonio de vida austera y sacrificada; hombres y mujeres que han trabajado mucho por nosotros y nos han dejado la herencia preciosa de la fe cristiana, con toda la riqueza de tradiciones entrañables que vivimos en estos días». Por ello, ha expresado su «sincera gratitud a todos ellos, mostrando especialmente mi afecto a todos los que se encuentran solos o enfermos y a todos los que los cuidan y atienden con dedicación y entrega. Seamos agradecidos y generosos para acompañarles en estos días y todos los días».
Y ha concluido su mensaje aludiendo nuevamente al Papa y recordando sus palabras cuando dijo “¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos!».


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