Condenado un agricultor a seis meses de cárcel y a pagar 2.000€ por explotar arándanos protegidos

El 53% de los viveros inspeccionados en 2016 trabajaba vulnerando la legalidad

La reproducción y producción no autorizada de variedades vegetales protegidas de fruta es un delito

Un agricultor ha sido condenado por el Juzgado de Instrucción núm. 2 de Ayamonte a seis meses de prisión y al pago de 2.160 euros por explotar sin autorización, reproducir y multiplicar la variedad de arándanos ‘Snowchaser’, cuya propiedad intelectual pertenece a la Universidad de Florida y se encuentra licenciada a la empresa Rústicas del Guadalquivir.

Este agricultor, que no tendrá que cumplir la pena de prisión, había obtenido material vegetal de la citada variedad de origen desconocido y procedido a su reproducción y multiplicación hasta conformar una plantación destinada a la producción. En la sentencia se considera probada la comisión de un delito contra la propiedad industrial, tipificado en el artículo 274.3 del Código Penal.

Este procedimiento judicial se inició por la denuncia presentada por la empresa Gestión de Licencias Vegetales (Geslive) ante el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva.

Responsables de Geslive y Rústicas del Guadalquivir han indicado que “están obligados a permanecer vigilantes y proactivos para denunciar ante las autoridades cualquier fraude que suponga una infracción a los derechos de propiedad intelectual, conscientes de que el respeto a la normativa legal es responsabilidad de todos y una condición imprescindible para que el sector pueda fortalecer su credibilidad y ser más competitivo”.

Con ésta son ya cuatro las sentencias condenatorias en la provincia de Huelva por la multiplicación ilegal de arándanos, prácticas sobre la que actualmente están en marcha, además, varios procedimientos judiciales en la provincia a resultas de diferentes intervenciones del Seprona.

Prueba de que la reproducción ilegal de variedades vegetales está siendo “crítica” es que el 53% de los viveros inspeccionados por las autoridades policiales en 2016 “trabajaba de forma clandestina, sin autorización para reproducir variedades protegidas”.

Geslive recuerda que “la reproducción y producción no autorizada de variedades vegetales protegidas de fruta es un delito penado por la ley como evidencia esta sentencia y constituye, además, un grave problema en las zonas frutícolas españolas como es el caso de la provincia de Huelva”.

Este fraude masivo tiene graves consecuencias no sólo para los obtentores de nuevas variedades vegetales, “a los que se están causando pérdidas multimillonarias cada año, sino también para todo el sector, pues supone una competencia desleal para la mayor parte de los productores que se esfuerza responsablemente por respetar la ley”.

Geslive es una empresa que presta servicios profesionales de gestión, inspección, asistencia técnica, consultoría y asesoramiento y defensa jurídica a los obtentores y titulares de derechos de propiedad industrial sobre variedades vegetales. Filial de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE), desarrolla su actividad de forma neutral e independiente, sin ánimo de lucro para sí misma, y en interés exclusivo de sus socios y clientes, compatibilizando un control riguroso y adecuado con la más estricta confidencialidad.

A lo largo de 2016, Geslive promovió un total de 75 inspecciones a productores de viveros, en las que se tomaron 165 muestras vegetales de diversas especies. El 53% de los viveros inspeccionados resultó no contar con autorización legal para poder reproducir variedades protegidas; el 35% están pendientes de resultados analíticos y solo en el 12% no se constataron prácticas irregulares. Desde el departamento jurídico de Geslive se promovieron a lo largo de 2016 un total de 52 procedimiento judiciales.

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