El Pacto Mundial para las Migraciones llega este lunes a Marrakech con más sombras que luces

Una decena de países miembros de la ONU anuncian que no lo firmarán

El Pacto Mundial para las Migraciones ve la luz entre polémica y grandes desafíos

El Pacto Mundial para las Migraciones, avalado por todos los estados miembro de la ONU, ha terminado por «hacer aguas» al decidir no firmarlo finalmente algunos de estos países en la conferencia que se celebrará este 10 y 11 de diciembre en Marrakech.

En septiembre de 2016, los líderes mundiales firmaron la Declaración de Nueva York durante la Asamblea General de la ONU por la que se comprometían a la elaboración de un Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, el cual, tras arduas negociaciones, vio la luz el pasado 13 de julio con el beneplácito de todos los estados miembro, con la excepción de Estados Unidos, que con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se desmarcó de la iniciativa.

El pacto constituye el primer acuerdo global que busca gestionar los flujos migratorios, respetando la soberanía de los estados, y aprovechando los beneficios que la migración conlleva, además de proteger los derechos de quienes deciden emigrar hacia otros países.

«Será el primer acuerdo global diseñado para una mejor gestión de la migración internacional en todas sus dimensiones, en beneficio de todos los estados y comunidades, y con los derechos de todos los migrantes al frente», defendió el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, tras el acuerdo.

Sin embargo, el consenso ha tardado poco tiempo en romperse. Pese a que el documento no es vinculante, en las últimas semanas hasta una decena de países (Estados Unidos, Austria, Hungría, Polonia, Estonia, Bulgaria, República Checa, Israel, Australia y República Dominicana), han rechazado suscribir el pacto en la conferencia que se celebrará este lunes y martes en Marrakech.

La representante especial para la Migración Internacional de la ONU, Louise Arbour, que presidirá la conferencia de Marrakech, recuerda que todos estos países estaban en la mesa cuando se adoptó el Pacto Mundial y considera que «su política exterior y el espíritu del multilateralismo se ven muy seriamente afectados» si se desvinculan de un documento que acordaron hace unos pocos meses.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, también se ha mostrado «muy decepcionada». En su opinión, «lo que pasa hoy es que muchos líderes, en lugar de dirigir y dar ejemplo prefieren mirar las encuestas para ver si la gente teme a la inmigración».

Cruz Roja también defiende la firma del pacto, que se estructura en torno a 23 grandes objetivos, entre los que figuran la cooperación para hacer frente a las causas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal, así como medidas contra la trata y el tráfico de personas, para evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en sus países de destino.

Asimismo, los estados se comprometen a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, y garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter exclusivamente humanitario. También prometen garantizar un regreso «seguro y digno» a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un «riesgo real y previsible» de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

Casi 16.800 migrantes han muerto en los dos últimos años en el viaje hacia lo que esperaban sería una vida mejor. La mayoría de ellos, casi 10.500, han muerto en la travesía intentando cruzar el Mediterráneo.

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*