Vecinos de El Campillo increpan a Bernardo Montoya durante una reconstrucción de los hechos en su vivienda

Los investigadores buscan indicios que confirmen que Laura fue retenida antes de morir

Imagen de Bernardo Montoya saliendo de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva

Numerosos vecinos de El Campillo (Huelva) han increpado a Bernardo Montoya, que confesó anoche ser el autor del crimen de Laura Luelmo, cuando se llevaba a cabo este miércoles una reconstrucción de los hechos en la vivienda del detenido.

Los investigadores buscan indicios que demuestren que el presunto asesino tuvo retenida en su casa a la joven dos o tres días antes de morir, ya que la autopsia revela que la muerte se produjo entre el 14 y 15 de diciembre, mientras que su desaparición tuvo lugar el día 12.

Muchos vecinos, tras conocer que Bernardo Montoya había sido trasladado desde la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva a su vivienda de El Campillo para realizar una reconstrucción de los hechos, se han acercado hasta ese lugar y en medio de una gran indignación, han conseguido romper el cordón policial para increpar al presunto culpable con gritos de «asesino, asesino».

Un hombre se abalanza sobre el vehículo en el que va el presunto asesino de Laura

A la salida del detenido, que ha sido introducido rápidamente en un vehículo de la Guardia Civil, algunos vecinos han conseguido abalanzarse sobre el coche y golpearlo para increpar a Bernardo Montoya, un hombre de 50 años y con un amplio historial delictivo que incluye el asesinato de una anciana en Cortegana, robos con violencia e intentos de agresión sexual. De hecho, había salido de prisión el pasado mes de octubre tras cumplir una condena de dos años y diez meses por dos robos con violencia contra mujeres ocurridos en 2015.

Bernardo Montoya ha confesado que condujo a Laura Luelmo a un callejón sin salida, que golpeó su cabeza contra su coche y que, una vez inconsciente, la introduje en el maletero y la condujo hacia el lugar donde fue encontrado el cadáver el pasado lunes. Allí, dice que intentó violarla, pero que no lo consiguió y asegura que cuando la abandonó en ese lugar, la joven vivía.

Sin embargo, los investigadores no se creen su versión y ahora intentan demostrar que el hombre retuvo a Laura dos o tres días antes de morir, por lo que buscan indicios que les conduzca al lugar donde tuvo a la joven durante ese tiempo.

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