
La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Valverde del Camino (Huelva) ha decretado la prisión provisional comunicada y sin fianza para Bernardo Montoya, el autor confeso del asesinato de Laura Luelmo, la joven de 26 años desaparecida desaparecida en El Campillo (Huelva) el 12 de diciembre y cuyo cadáver fue hallado el 17 de diciembre a cuatro kilómetros de esa localidad.
La juez lo investiga, por el momento, por los delitos de asesinato, detención ilegal y agresión sexual, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). La juez considera necesaria la medida de prisión por la gravedad del delito, la posibilidad de eliminación de pruebas y el riesgo de fuga y a fin de evitar el riesgo de que cometa otros hechos delictivos «de la misma gravedad que los ahora causados», indica el comunicado. Y es que Montoya no llevaba ni dos meses libre cuando mató a Laura, su segunda víctima mortal.
La juez, comenzó a tomar declaración al acusado a las 20.00 horas de este viernes y a las 01.00 de esta madrugada a decretado la medida de prisión tras la gravedad de los hechos. Para esta declaración judicial, el detenido ha contado con un nuevo abogado tras renunciar a su defensa el de oficio que le fue asignado.
Montoya, vecino de Laura, fue detenido el pasado martes, 18 de diciembre, un día después de aparecer su cadáver. La joven profesora que llevaba viviendo pocos días en el Campillo, pues estaba cubriendo una baja en un instituto de Nerva. El cuerpo fue hallado a pocos kilómetros del municipio donde residía. Se encontraba entre unos matorrales, boca abajo y semidesnudo y presentaba evidentes signos de violencia, entre ellos, un fuerte golpe en la cabeza.
El detenido por los hechos ha admitido que se encaprichó de la joven, que la golpeó la cabeza contra su coche y que la condujo metida en el maletero hasta el lugar donde se halló su cuerpo. Allí, asegura que intentó violarla, pero que finalmente no lo hizo. Una versión que no se sostiene de acuerdo a las pruebas halladas por los investigadores del caso y al resultado de la autopsia, que revela que la joven fue agredida sexualmente y recibió numerosos golpes hasta morir, posiblemente al resistirse. Posteriormente, el asesino confeso se deshizo del cuerpo y de las pruebas incriminatorias.
En el transcurso de la investigación, se ha encontrado una manta con restos de sangre muy cerca de donde se halló el cadáver y en las proximidades del cementerio de El Campillo apareció una bolsa de plástico con las llaves de la casa y el coche de la profesora y con enseres de higiene. Además, en el domicilio de Montoya se han encontrado numerosos restos de sangre en una habitación, aunque intentó eliminarlos con lejía.
Las hipótesis apuntan a que el detenido atacó a su víctima a la puerta de su casa en la tarde del 12 de diciembre, aprovechando que se encuentra en una calle muy poco transitada, y la obligó a meterla en su vivienda, que se encuentra frente a la de la joven. Las señales de los teléfonos móviles les posicionan a los dos en ese lugar esa tarde. Ya en el interior de la casa, la agredió sexualmente y la propinó una paliza.
Montoya cuenta con un amplio historial delictivo que incluye el asesinato de una anciana en Cortegana (Huelva).


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