Opinión



Laura habría muerto el día de su desaparición de un golpe en la cabeza en casa de Montoya

Los investigadores aseguran que el autor confeso del crimen fue desde el principio "sospechoso con mayúsculas"

Ezequiel Romero explica los detalles de la investigación por la muerte de Laura Luelmo

Bernardo Montoya habría matado a Laura Luelmo en casa de éste horas después de su desaparición, entre el 12 y el 13 de diciembre, tras golpear su cabeza contra el suelo, según ha concretado la Guardia Civil en una rueda de prensa en la que han facilitado los detalles de la investigación y del crimen de la joven profesora de 26 años en El Campillo (Huelva), cuyo cadáver fue encontrado a cuatro kilómetros de esa localidad el pasado 17 de diciembre. Asimismo, ha asegurado que el autor confeso de los hechos fue considerado “sospechoso con mayúsculas” desde el primer momento, dados sus antecedentes policiales.

La Guardia Civil han afirmado no tener aún datos concluyentes de cuándo se produjo la muerte de la joven, pese a que la autopsia preliminar la situó entre dos y tres días después de su desaparición. “No tenemos una autopsia totalmente finalizada, los datos que existen son previos y, con lo que nosotros manejamos, puede que no se correspondan con la realidad”, ha manifestado el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Ezequiel Romero, que ha estado acompañado de Jesús García, teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita.

Los investigadores creen que Montoya abordó a su víctima cuando ésta salía del supermercado y la condujo a la fuerza a la casa de éste, donde se ha encontrado parte de la compra que realizó la joven y donde se hallaron restos de sangre de los dos. Según la Guardia Civil, Montoya “le ata las manos atrás, pone una cinta en la boca y la tira en el suelo” y considera que Laura estuvo en esa casa poco tiempo. Desde allí, su presunto asesino “la introdujo en el maletero y la lleva al lugar donde la hemos encontrado”. Es allí donde creen que fue agredida sexualmente, lo que niega el detenido, y los investigadores piensan que murió esa noche.

Romero ha explicado que Montoya fue considerado como “sospechoso con mayúsculas” de la desaparición de Laura debido a que se le vio en su domicilio, frente a la casa de la profesora zamorana, el mismo viernes 15 de diciembre, cuando los guardias civiles entraron a registrar la vivienda donde residía Laura desde hacía pocos días, ya que acababa de llegar de Zamora para cubrir una baja en un instituto de Nerva.

Según el responsable de la Guardia Civil de Huelva, cuando los agentes registraban el domicilio de Laura, en compañía de la casera, vieron a Montoya saliendo de su casa. Al preguntarle si la conocía, éste lo negó, al tiempo que dijo que no sabía que en ese lugar viviera ninguna profesora. Sin embargo, es el sospechoso número uno y desde ese momento se controlan todos sus movimientos.

Montoya ya no volvió a entrar a la casa, ya que aunque lo intentó una vez, se dio la vuelta al ver presencia a una patrulla de la Guardia Civil, según han declarado unos vecinos que presenciaron la escena.

Otro dato que se ha aportado, es que Montoya fue al centro de salud de Cortegana por un golpe en las costillas dos días después de la desaparición de la profesora. “Pensamos que pudo ser por un forcejeo con Laura”, ha precisado Romero, al tiempo que aclaraba que ese hecho hizo incrementar las sospechas sobre el ya detenido.

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