Fallece Alfredo Pérez Rubalcaba, figura clave en los Gobiernos de González y Zapatero y en el fin de ETA

Tras no superar un ictus a los 67 años

Rubalcaba dejó la primera línea política en 2014

El fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba este mediodía en Madrid supone el adiós a uno de los protagonistas de la vida política española de los últimos 35 años, en los que fue alto cargo gubernamental, diputado durante 21 años, ministro, vicepresidente, líder del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno. Rubalcaba abandonó la primera línea política en 2014 tras el mal resultado que sacó su partido en las elecciones europeas celebradas ese año y ahora se dedicaba a dar clases en la universidad.

Rubalcaba fue una de las figuras centrales de la política española de los gobiernos de Zapatero. Fue negociador del ‘Estatut’ y ministro del Interior cuando ETA anunció el final de su “actividad armada” en 2011. Su última labor política como líder del PSOE fue pilotar con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la abdicación del Rey Juan Carlos.

Aunque nacido en Solares (Cantabria) en 1951, Rubalcaba vivió desde su infancia en Madrid. Militante del PSOE desde 1974, su actividad en el Ejecutivo comenzó en 1982 y diez años después se convirtió en ministro de Educación y Ciencia. Desde allí impulsó la LOGSE y participó en la redacción de las leyes de la Ciencia y de Reforma Universitaria (LRU).

En 1993, en el último Gobierno de Felipe González, fue nombrado ministro de la Presidencia y ejerció de portavoz y defensor del Ejecutivo en los años más duros del felipismo por las revelaciones sobre las actuaciones de los GAL.

Aunque Rubalcaba había optado por José Bono en el 35 Congreso del PSOE que encumbró a Zapatero, inmediatamente se sumó al equipo del leonés. En plenas protestas callejeras contra el PP para reclamar la verdad de la autoría sobre el atentado del 11-M, Rubalcaba pronunció la histórica la frase “los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”, que contribuyó a la movilización del electorado de izquierda en aquellas elecciones, dándole la victoria al PSOE.

En 2006, año en que fue nombrado ministro de Interior, se implicó personalmente en la negociación con ETA y siguió ganando peso en el Gobierno de Zapatero en 2010, cuando sumó a la cartera de Interior la Vicepresidencia y Portavocía. Ya entonces justo un año antes de que ETA anunciase el fin de su actividad criminal, buena parte del PSOE le señalaba como sucesor para intentar mantener a flote un partido en caída libre por la gestión de la crisis económica.

Rubalcaba fue candidato socialista en las generales de 2011 y, pese a la derrota, pugnó por liderar el partido. El PSOE se abrió en canal entre Rubalcaba y su contrincante, la también exministra Carme Chacón (fallecida en 2017), y el aspirante obtuvo su victoria por solo 22 votos.

Ejerció así de líder de la oposición a Mariano Rajoy, hasta que anunció su intención de renunciar en mayo de 2014, nada más perder las elecciones europeas. Unos días después, el 2 de junio, el Rey Juan Carlos comunicaba su abdicación. Antes de marcharse definitivamente, Rubalcaba se aseguró de que el PSOE mantenía el respeto constitucional y apoyaba la ley que hizo efectiva la sucesión en el trono.

Ese otoño de 2014, Rubalcaba regresó a la Facultad de Ciencias Químicas, donde volvió a dar clase a los 63 años.

En los últimos años se mantuvo apartado de la primera línea, pero hizo saber su distancia respecto a Pedro Sánchez. Él acuñó la expresión “gobierno frankenstein”, en 2016, para criticar la posibilidad de un pacto con Podemos y los independentistas.

Ya como presidente del Gobierno, Sánchez ofreció sin éxito a Rubalcaba ser el candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, propuesta que el exministro rechazó.

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