
Greenpeace ha recopilado y analizado la información en torno a los diez municipios donde se iniciaron los incendios más devastadores del siglo XXI en España, entre los que se encuentra el originado en Riotinto (Huelva) el 27 de julio de 2004, donde ardieron casi 30.000 hectáreas y murieron dos personas al tratar de huir de las llamas.
La causa del fuego, según recuerda Greenpeace, fue la quema de contenedores de basura y se extinción fue muy complicada, debido a una meteorología adversa, con máximas de 43,8 grados en Huelva, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Aunque hubo una sentencia, ésta fue absolutoria por falta de pruebas.
La organización ha contactado con el municipio, y asegura que han mostrado desconocimiento de la existencia de planes preventivos y de emergencia local, a pesar de que ha seguido sufriendo grandes incendios forestales como el ocurrido el 10 de septiembre de 2017.
De los diez municipios a los que hace referencia la organización ecologista (Cortes de Pallás -Valencia-, Minas de Riotinto -Huelva-, Andilla -Valencia-, Tejeda -Las Palmas-, Los Realejos -Tenerife-, Valencia de Alcántara -Cáceres-, Riba de Saelices -Guadalajara-, Castrocontrigo -León-, Agallas -Salamanca- y La Jonquera -Girona-), tan sólo el de Realejos tiene un plan homologado, «pero aún no se ha implementado», señala Greenpeace. El resto, no cuenta con planes en materia de incendios, «una medida básica para hacer frente a este problema en un país cada vez más afectado por el cambio climático».
Según ha analizado Greenpeace, todos los incendios tuvieron lugar en una situación meteorológica extrema (ola de calor). Aunque el cambio climático no explica el origen de los incendios, «sí esclarece las causas de su propagación y virulencia. Un monte vulnerable a las olas de calor y sequías, en el que además se insertan viviendas (interfaz urbano forestal), es un monte vulnerable a los grandes incendios forestales», apuntan los ecologistas.
“Los incendios ocurren con más frecuencia precisamente en zonas donde ya ha habido otros incendios. De ahí que sea especialmente importante que estos diez municipios cuenten con planes de prevención, emergencia y extinción. Mucho más que la apuesta por la carrera armamentística de todos los años (más aviones, más helicópteros, más camiones, más bomberos…), para luchar contra los incendios forestales es fundamental invertir en planificación, en investigación de causas judiciales y en la mejora de las condiciones laborales de los operativos de extinción”, explica Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace.
En este sentido, la organización ecologista destaca la labor de la Fiscalía de Medio Ambiente que, en abril de 2019, envió una circular a 151 alcaldías de los municipios que han sufrido un mayor número de incendios para recordarles la obligatoriedad de contar con planes preventivos, advirtiendo que no hacerlo podría ser considerado un delito.
“Desde Greenpeace, felicitamos a la Fiscalía de Medio Ambiente por exigir que se cumpla la planificación, pero queremos también destacar la importancia de que se dote a los municipios con presupuesto, medios y acompañamiento en el diseño e implementación de los planes para que se hagan efectivos. Muchas veces se redactan los planes, pero, si no hay presupuesto, no se implementan. No se puede tener responsabilidad sin recursos”, resalta Parrilla.


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