Francisco Ibáñez presenta desde este lunes su obra en Fundación Caja Rural del Sur

Inauguración de la exposición de Francisco Ibáñez

La obra de artista Francisco Ibáñez, con la temática ‘Mosaico’, se pondrá ver desde este mismo lunes, a las 20:00 horas, en la sala de exposiciones del Centro Cultural ‘José Luis García Palacios’ de Fundación Caja Rural del Sur. La muestra estará abierta hasta el 31 de octubre, en horario de 18.00 a 21:00 horas.

Francisco Ibáñez, comenzó su formación juvenil con la pintora nervense Rosario Moreno, en el conocido “Torreón El Estudio”, al comienzo de la Punta de los Ingleses, en Punta Umbría compartiendo las enseñanzas con Pedro Gil Mazo. Su entorno más cercano ironizó acerca de los colores (inapropiados, al parecer) con que plasmaba sus primeras obras, a causa de su daltonismo, lo que derivó en una decisión extrema: abandonar los pinceles pues la opinión de todos era “que estaba muy bien pero los colores no…” Aquel ambiente acabó momentáneamente con lo que entonces era una afición, vocación en la actualidad.

Hará unos diez años, con la sensación del tiempo perdido, volvió a la pintura con el ímpetu de quien tiene que restañar una herida, una cuenta pendiente con él mismo, considerando que su dificultad cromática podría constituir incluso un valor adicional. A partir de este momento, desarrolló una amplia producción que, mediatizada por esos inicios juveniles, nunca llegó a ofrecer más allá de su círculo más cercano.

El verano de 2018 expuso por primera vez su obra al público en la sala de exposiciones del Teatro del Mar de Punta Umbría. La muestra se denominó “Naufragios imaginados” y estaba compuesta por un total de 19 piezas, que a su vez estaban acompañadas por textos de Pedro Gabo.

La actual muestra “Mosaico”, resume las diferentes tendencias que el pintor ha experimentado durante los últimos 8 años, a través de 38 obras. La presentación de la muestra pictórica “Mosaico” de Francisco Ibáñez refleja el proceso de búsqueda del artista tanto en la técnica como en los temas que aborda. En paralelo, esta exposición nace de una mezcla de sentimientos: ensimismamiento, búsqueda, nostalgia, anhelo, incluso desesperación y ansiedad que como cada una de las piezas de un mosaico cobran sentido en la unidad de la obra.

Dentro de esta variedad hay que destacar el predominio del paisaje, tanto urbano como natural, siendo aquél el que nos transmite sensaciones más angustiosas como proyección de lo que la vida en la ciudad supone para el ser humano, frente a los entornos naturales que nos conectan con emociones más apacibles.

Y todo ello porque detrás de la obra de Francisco Ibáñez late la preocupación por el ser humano en el contexto actual que es representado de un modo fragmentado, como un mosaico de piezas con una unidad frágil. Los personajes aparecen como un puzzle de piezas como si la vida actual no nos permitiese a los individuos tener conciencia de unidad, a la vez que transmiten un sentimiento de soledad.

Este mosaico de obras se construye desde un estilo pictórico marcado por la diversidad, en un abanico que va de la sencillez más esquemática a la abstracción, siendo el denominador común la apuesta por un colorido exuberante, apasionado.

 

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