Opinión



Preocupación porque la Estación de Doñana se desvincule de la Reserva Biológica

Rueda de prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Ecologistas en Acción ha mostrado su preocupación por la posibilidad de que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), aparte estructuralmente la Estación Biológica de Doñana (EBD), de la Reserva Biológica de Doñana (RBD), es decir, “de su gestión directa con los científicos”.

Una intención que refleja el documento presentado por el CSIC, denominado Plan Estratégico en Grandes Infraestructuras de Investigación, con un Plan de Acción para 2020-2021, según Ecologistas en Acción, que recuerda que la RBD fue la primera reserva biológica integral de España y nació como resultado de salvar Doñana de los proyectos de desecación de la marisma y de su conversión en cultivos agrícolas y de eucalipto. “Unos visionarios y amantes de la naturaleza pusieron en marcha unas campañas internacionales con el objetivo de salvar Doñana de esa transformación y en el año 1963 compraron con los fondos logrados las primeras 6.794 hectáreas en el corazón de Doñana”, señala la organización ecologista. Los terrenos comprados formaron la primera Reserva Biológica Integral de Doñana (RBD), cedida en el año 1965 al CSIC con fines de investigación y conservación. Con ese objetivo, ese mismo año se creó la (EBD) con José Antonio Valverde como primer director. La compra de estos terrenos fue clave y decisiva para crear en 1969 el Parque Nacional de Doñana.

Desde la creación de Doñana como Parque Nacional, la reserva científica a efectos de investigación ha dependido del CSIC a través del director de la EBD, coordinando todos los proyectos de investigación y seguimiento de los procesos naturales en el espacio protegido de Doñana. La EBD en la actualidad también forma parte del Consejo de Participación de Doñana, órgano colegiado consultivo, a través de la figura de su director.

Esta situación se ha mantenido funcionando en los últimos 50 años, y según los ecologistas, “parece que es lo que hoy se pretende cambiar, el CSIC quiere separar la RBD y convertirla en lo que denomina un ICU, Instituto-Centro Unidad adscrita al CSIC”.

“Ecologistas en Acción se congratula por las pretensiones del CSIC de mejorar, optimizar recursos, evaluar instalaciones y servicios, para desarrollar una investigación de vanguardia y de máxima calidad”, pero añade que “vemos con preocupación que la EBD se desvincule estructuralmente del territorio de Doñana”.

“Consideramos que Doñana es una instalación natural en uno de los mayores santuarios de biodiversidad de toda Europa, sometido a muchísimas tensiones y amenazas, donde el seguimiento de los procesos naturales es vital para una estrategia de conservación capaz de adaptarse de inmediato a cualquier variación o afección, sobre todo en el marco de cambio climático en que nos encontramos”, apunta Ecologistas en Acción y añade que “la biodiversidad, las especies animales y vegetales, los ecosistemas y hábitats, son muy sensibles y vulnerables a los efectos de ese cambio climático en el equilibrio de Doñana”.

La organización considera que la EBD necesita “mejora y eliminación o restauración de prácticas inadecuadas llevadas a cabo en el pasado reciente, como la puesta en marcha y desmantelamiento de laboratorios en las marismas; las modificaciones en el Palacio de Doña Ana, un BIC, sin las correspondientes autorizaciones y medidas apropiadas a esa circunstancia; o a veces interferir las actividades privadas con las científicas en casos contados. La excelencia, la evaluación y la optimización, es necesaria, pero que no suponga debilitar la estructura científica ya desarrollada apegada al territorio y unida a la gobernanza del mismo con un trabajo cotidiano en interacción con los actores que lo comparten”.

Por otra parte, “hemos de reconocerle grandes éxitos a la EBD y lo decisiva que ha sido en el mundo de Doñana para su conservación y recuperación, evitando gracias a sus investigaciones y su tesón, la amenaza de vertidos mineros, la sobreexplotación del acuífero, la pérdida de biodiversidad, los impactos de las infraestructuras o los dragados y transformaciones en el estuario del Guadalquivir”, añaden los ecologistas, para quienes el mundo de Doñana “necesita la EBD como laboratorio natural hoy más que nunca ante las nuevas amenazas y retos”.

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