
Para atender esta emergencia, el Gobierno de Andalucía movilizó al mayor número de medios humanos y técnicos desde que se creara el dispositivo de extinción. Ni el gran incendio de Minas de Riotinto, en 2004, ni el de Doñana, en 2017, sumaron tal despliegue de recursos.
Por vez primera los vehículos pesados, jefes de grupo de retén y técnicos de operaciones, así como los bomberos forestales a su mando, estuvieron localizados en todo momento. Hasta ahora se recurría a la telefonía móvil, con los inevitables problemas de cobertura en determinadas zonas forestales. En cambio, el nuevo sistema garantiza conocer en cada instante el posicionamiento exacto de los equipos de extinción. Una vez determinada la posición de los profesionales, las coordenadas son enviadas a un sistema de información en el centro de mando.
Este método de trabajo ha permitido minimizar daños personales, pese a que hasta la estabilización del fuego se movilizaron 110 aeronaves, más de 2.150 bomberos forestales de todas las provincias de Andalucía y 320 de la Unidad Militar de Emergencias (UME), 40 máquinas pesadas (bulldozer) y 50 vehículos pesados de extinción, además de la Unidad Médica de Incendios Forestales, la Unidad de Análisis de Grandes Incendios, la Unidad Meteorológica de Huelva y la Unidad Móvil de Análisis y Planificación del Ministerio. Por último, colaboraron el Consorcio Provincial Contra Incendios de Huelva, a través de la Diputación Provincial, y bomberos del Ayuntamiento de Huelva.
Ciencia aplicada en la extinción
El análisis tanto del comportamiento del fuego como de las variables que lo condicionan y su previsión (meteorología y disponibilidad del combustible especialmente, al igual que la orografía aunque en esta ocasión en menor medida porque el motor de propagación dominante fue el viento) fueron la clave para identificar las zonas y momentos de oportunidad, que se dieron primero en el tercer día completo y, sobre todo, en la cuarta noche. Oportunidades que pudieron aprovecharse gracias a su identificación y correcta interpretación.
El dato provisional de la superficie quemada por el incendio apunta a más de 10.000 hectáreas de los términos municipales de Almonaster la Real, Zalamea la Real, La Zarza y El Campillo, a la espera de una medición exacta una vez extinguido totalmente el fuego. Según estos datos provisionales, el 20 por ciento de la superficie quemada se corresponde con arbolado y, de ella, el 50% es eucalipto. Por otro lado, casi el 40% de la extensión afectada estaba cubierta de matorral y el 40,5% tenía consideración de pastizal y suelo. Ninguna de estas superficies se encuentra incluida en el territorio del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
La Junta de Andalucía activará un plan de reparación de los daños causados por el fuego que contemple actuaciones en zonas forestales, agrícolas y ganaderas para la recuperación ambiental del territorio afectado.
Destaca que el uso pionero de geolocalizadores por satélite blindó la seguridad de los bomberos, que ahora medirán la superficie total quemada tras la extinción del fuego


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