Opinión



Cruz Roja ha atendido en Huelva a 256 personas sin hogar desde el inicio de la pandemia

Con la ola de frío, adapta y refuerza las salidas y recursos de sus equipos

Cruz Roja atiende a una persona sin hogar en Huelva

Cruz Roja Huelva ha atendido a 256 personas sin hogar durante estos meses de pandemia. Esto ha sido posible gracias a los más de 33 voluntarios que forman parte del Programa de Atención a Personas Sin Hogar; un programa que se ha visto reforzado estos días a causa de la ola de frío.

“Si la sociedad entera se ve arrastrada por la pandemia, la población más vulnerable empieza desde el minuto uno a acusar aún más el impacto”. Así resume Elena Pavón, directora de Intervención Social de Cruz Roja Huelva, la situación de las personas que se encuentran actualmente sin un techo bajo el que cobijarse y, ahora, expuestas al doble filo de la pandemia y del frío.

Según indica Pavón, “al inicio de la pandemia, estas personas se encontraban desorientadas, no entendían la situación que estábamos viviendo, todo estaba cerrado, algunos recursos –alojamientos- tenían aforos limitados o incluso habían cerrado; eso les generaba una sensación de incertidumbre y de inseguridad sobre su propia supervivencia en las calles”, de ahí la importancia de la Unidad de Emergencia Social (UES), que en Huelva realiza cerca de 4.000 intervenciones cada año y que en los meses de pandemia ha atendido a más de 250 personas.

El responsable de la Unidad de Emergencia Social de Cruz Roja Huelva, Lorenzo Ramírez, explica que por estos motivos, tras la declaración del Estado de Alarma, Cruz Roja Huelva adquirió material para poder levantar un albergue provisional en caso necesario, intensificó la comunicación con ayuntamientos y centros de emergencia, fomentó la movilización del voluntariado y aumentó los recursos a las UES para atender a las personas sin hogar frente a la crisis sanitaria, “y todo ese esfuerzo se está desplegando ahora también ante la ola de frío”.

La Unidad de Emergencia Social de Huelva está integrada por más de 30 voluntarios y voluntarias y realiza su trabajo tres veces por semana –si no hay situaciones de emergencia-, entre las 21.00 y las 02.00 horas de la madrugada, horas en las que recorre las calles de Huelva y su entorno para localizar a personas sin hogar, que suelen pasar la noche en cajeros automáticos, soportales, casas abandonadas y precarios refugios a la intemperie en las afueras de la capital. La UES recorre más de una veintena de puntos fijos, donde suele atender en cada salida a alrededor de 30 usuarios y usuarias, a los que se suma un número variable de transeúntes de paso por la ciudad.

Los objetivos fundamentales de este equipo de intervención social pasan por cubrir las necesidades básicas de las personas sin hogar, llevándoles alimentos, productos de higiene y mantas para que tengan algo seguro que comer y para protegerse del frío. Además, los voluntarios y voluntarias escuchan sus necesidades, ofrecen apoyo psicosocial y les informan sobre los programas de Cruz Roja a los que pueden acudir para intentar mejorar su situación, así como sobre los servicios sociales de otras instituciones a los que también pueden recurrir, todo para tender puentes entre la calle y los servicios de atención.

Las personas voluntarias de la Unidad de Emergencia Social de Huelva recorren todos los puntos de la ciudad donde suelen refugiarse las personas sin hogar. Se hacen rutas por el Parque de las Palomas y la Estación de Autobuses, se recorre toda la avenida del Molino de la Vega, hasta los límites de la capital con el Puente de Punta Umbría, se acude al Polígono La Paz y no se olvida el centro de la ciudad, especialmente la Plaza de las Monjas y la calle Concepción, donde muchas de estas personas deambulan en busca de alguna limosna. Con estas rutas, el equipo trata de cubrir todas las zonas donde pueda haber personas que necesiten ayuda.

Asimismo, el voluntariado de la UES va más allá de sus propias funciones de calle y busca edificios ocupados por personas en situación extrema y, aunque no pueden entrar, tratan de contactar con ellos, informales de los puntos en los que van a repartir alimentos y acercarles toda la atención posible para que puedan afrontar un duro día a día.

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