La sequía afecta seriamente a los anfibios de Doñana, que registra un número 20 veces inferior al de hace un año

Los anfibios, los grandes afectados por la escasez de lluvias de este invierno

La Estación Biológica de Doñana del CSIF informa que la escasez de lluvias de este invierno en Doñana ha afectado «de manera significativa» a los anfibios. Durante el muestreo invernal, el Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la ICTSRBD ha cuantificado un total de 353 individuos, un número casi 20 veces inferior al del año pasado.

El muestreo invernal de anfibios, que realiza anualmente la ICTS-RBD en 24 localidades del Espacio Natural de Doñana, se ha llevado a cabo durante las dos últimas semanas de enero. La acusada sequía que estamos viviendo (109 l/m2 desde septiembre a diciembre 2021) ha afectado a este grupo de forma considerable y no presenta unos datos positivos este año, ya que sólo 13 de los 24 puntos tenían agua en el momento del muestreo, según la Estación Biológica de Doñana.

Se han detectado anfibios en  9 localidades (una en la marisma, un arroyo, 6 lagunas y un «zacayón», nombre que se da localmente a las excavaciones artificiales de agua para el abastecimiento del ganado y otros animales). De las 11 especies de anfibios que hay en Doñana (que incluyen 5 endemismos ibéricos), «sólo hemos observado 7 de ellas y un total de 353 individuos, un número casi 20 veces inferior al del año pasado por estas mismas fechas».

Las especies que han sido detectadas en el mayor número de localidades han sido el sapo de espuelas en su fase larvaria (Pelobates cultripes) y adultos de gallipato (Pleurodeles waltl), en 4 y 3 localidades respectivamente. Estas especies son comunes en Doñana y están asociadas a cuerpos de agua más permanentes ya que, en el caso del sapo de espuelas, el desarrollo larvario puede durar entre 3 y 6 meses.

La Estación Biológica de Doñana del CSIF advierte que si no llueve, las especies más tempranas tendrán muy difícil su reproducción

El resto de especies tan sólo han sido detectadas en una localidad, «lo que indica las dificultades que han tenido los anfibios para encontrar hábitats idóneos para su reproducción», explica el CSIF. El sapillo pintojo (Discoglossus galganoi), uno de los endemismos ibéricos, ha sido el anfibio más abundante en número, «con numerosos renacuajos observados en pequeños charcos aislados en una localidad de marisma». El año pasado por estas fechas había llovido prácticamente el doble, «favoreciendo la existencia de pequeñas charcas someras ideales para las puestas del sapo corredor (Epidalea calamita), casi ausente en los muestreos de este año».

La Estación Biológica de Doñana del CSIF advierte que si no llueve en estas fechas, las especies más tempranas (sapo corredor, sapo de espuelas o sapillo moteado ibérico, Pelodytes ibericus) lo tendrán más difícil para reproducirse o para completar su reproducción «si los pocos cuerpos de agua que se han formado terminan secándose antes de su metamorfosis».

Habrá que esperar al muestreo de primavera para constatar la continuidad de la presencia de agua en las localidades muestreadas y comprobar si las larvas de anfibios detectadas han completado con éxito todo el desarrollo larvario y si aparecen puestas y renacuajos de otras especies que se reproducen más tarde, como la ranita meridional (Hyla meridionalis).

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