Entender el lenguaje médico, próximo reto de la Inteligencia Artificial aplicada a la medicina moderna

Sanidad apuesta por el impulso de la telemedicina y las teleconsultas de salud mental, cuya demanda está en alza desde el inicio de la pandemia de la COVID-19

En un mundo cada vez más digital, las nuevas tecnologías aparecen como herramientas clave en todos los sectores de actividad. En el caso concreto de la medicina, la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en un elemento fundamental para automatizar tareas mecánicas y laboriosas y permitir a los profesionales sanitarios dedicar su tiempo a asuntos de mayor importancia en su día a día.

Tal ha sido la apuesta por esta tecnología que, como recoge la consultora internacional Accenture, la inversión en Inteligencia Artificial ha crecido un 40% en los últimos siete años, pasando de 600 millones de dólares en 2014 hasta 6.600 millones en 2021. Una tendencia, señalan, que se extenderá, cómo mínimo, hasta 2026.

Para Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, empresa líder en asesoramiento hospitalario y codificación clínica, el auge de la Inteligencia Artificial puede considerarse un «boom», pero hace una llamada a la prudencia: «debemos ir paso a paso y trabajar cada detalle minuciosamente para garantizarle a los centros hospitalarios su perfecto funcionamiento».

Inteligencia Artificial aplicada a los textos

Pasados los primeros años de adaptación a la nueva tecnología, la aplicación de la Inteligencia Artificial que está empezando a extenderse en el ámbito médico es la estructuración de datos en textos. Esta rama concreta de la IA se denomina «Procesamiento del Lenguaje Natural» o NLP (por sus siglas en inglés, Natural Language Process), y es la que más alternativas ofrece para ayudar a los centros de salud a mejorar su gestión.

«Contando con la NLP, los hospitales pueden extraer información de los registros electrónicos sin tener que perder su ‘legacy’ cuando surjan nuevas necesidades. Todo esto añade una flexibilidad muy grande a los equipos de IT, que dejan de tener la obligación de pensar en hipotéticas estructuras complejas para mantener sus bases de datos», explica Juli Climent, director de Inteligencia Artificial de ASHO.

Una de las posibles aplicaciones del Procesamiento del Lenguaje Natural, detalla el experto, sería el caso de un estudio clínico en el que sea necesario saber el número de cigarrillos que fuman determinados pacientes en un periodo concreto. «Se trata de una información muy específica y difícil de encontrar, pues no se registra de forma estructurada en las bases de datos; de modo que la IA nos puede ayudar a obtenerla sin malgastar tiempo en trabajo manual«, añade Climent.

  • Según un estudio, por cada grado que aumentan las temperaturas crece un 2,2% la mortalidad relacionada con temas de salud mental.
  • Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, señala que «las temperaturas extremas pueden acentuar una irritabilidad relacionada con nuestra salud psicológica».

 

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*