
Todos nos hemos acordado esta Semana Santa de esa popular canción infantil, que tuvo su origen en la leyenda del Santuario de la Cueva Santa de Altura, en Segorbe (Castellón): Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva… Y cayó el chaparrón, vaya si cayó.
La borrasca Nelson que azotó España durante esta Semana Santa, la más lluviosa en lo que va de siglo, ha causado numerosos daños e incidencias y ha obliga a suspender procesiones y reservas hoteleras, dejando un sabor amargo en el sector turístico, que ha visto frustradas sus previsiones, ya que esperaba batir el récord de ocupación y gasto en estas fiestas.
Pero todo no iba a ser negativo. “Nelson” se ha cargado la Semana Santa, pero ha recargado los embalses, poniendo freno a la grave sequía que ya había comenzado a provocar estragos en la agricultura y la ganadería. Nunca llueve a gusto de todos, dice el refrán, pero el agua era necesaria.

Después de las últimas lluvias los embalses andaluces se sitúan cerca del 40% de su capacidad, con 4.768 hm3 almacenados. En Huelva los embalses han alcanzado el 50%, una cifra superior a la del año pasado por la misma fecha.

Muy importante también ha sido la recuperación de Doñana, donde estaban encendidas todas las alarmas por la sequía, y como consecuencia de ello, por el descenso histórico del censo de animales. Doñana agonizaba y estas lluvias le han dado un respiro. En términos pugilísticos podemos decir que nos ha salvado la campana.
José Antonio Mayo Abargues


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