
Desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), advierten de que esta caída no es coyuntural, sino parte de un proceso de desgaste del comercio local que viene acumulándose desde hace años. “Estamos viendo un cierre de comercios que no es solo consecuencia de factores económicos recientes, sino de un problema estructural”, explica María José Landaburu, secretaria general de UATAE, que inciden en que, “si no se toman medidas urgentes, seguiremos viendo cómo las calles de nuestras ciudades y pueblos pierden vida y empleo”. Los datos muestran que el comercio es uno de los sectores más golpeados del trabajo autónomo. En los últimos cinco años, las cifras de cierres han sido constantes y la recuperación tras la pandemia no ha frenado la tendencia.
A pesar del crecimiento del empleo autónomo en otros sectores, el comercio sigue siendo el gran perdedor. El número de comercios es negativo en casi toda España, lo que significa que hay más cierres que aperturas en la mayoría de las comunidades. Las zonas urbanas no son las únicas afectadas, en Castilla y León o Galicia, donde el comercio de proximidad es clave para la vida de los municipios, la pérdida de establecimientos es especialmente preocupante. Todo ello, derivado de los altos costes de alquiler, suministros y la dificultad de competir con el comercio online que hacen que sean las principales razones que explican el declive de este sector. Para UATAE, la falta de políticas específicas de apoyo está acelerando su desaparición. “No podemos resignarnos a que los pequeños comercios cierren mientras las grandes corporaciones siguen captando mercado sin restricciones”, sostiene Landaburu, por eso, “es urgente aplicar medidas que equilibren el terreno de juego”.
Desde la Unión de Autónomos proponen, entre otras medidas, bonificaciones para la digitalización, facilitando su adaptación a nuevas formas de consumo. La regulación del precio del alquiler de locales comerciales, para evitar que los pequeños negocios sean expulsados de las zonas tensionadas. Políticas que incentiven el consumo en el comercio de proximidad, como programas de fidelización y apoyo financiero para la modernización de tiendas. El cierre de casi 10.000 comercios en un año no es solo un problema del sector, sino una transformación silenciosa del modelo económico del país. Cada comercio que desaparece no solo deja un local vacío, sino que rompe el tejido social y económico de barrios y pueblos.
- Landaburu: “si seguimos permitiendo que el comercio local se hunda, el coste lo pagaremos todas y todos, no es solo una cuestión de números, es una cuestión de modelo de país”
- En los últimos doce meses, han desaparecido 9.739 comercios


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