
Las pymes pueden ofrecer también incentivos no salariales para retener talento. Pero estos incentivos no tienen por qué limitarse a lo económico y cada vez más trabajadores buscan mejoras en sus condiciones laborales que no pasen necesariamente por incrementar su salario y que pueden basarse en la aplicación de fórmulas organizativas.
En este sentido, Mellado recordó que si bien “hace 10 o 15 años el principal instrumento para retener talento era el incremento salarial. Ahora existen mecanismos no retributivos, como uno o dos días de teletrabajo o ajustes de jornada”.
Sin embargo, advirtió que la futura reducción de jornada puede ser especialmente dura para pymes y autónomos, ya que exigirá horas extra o nuevas contrataciones y supondrá un ajuste salarial al alza para trabajadores a tiempo parcial. Una reflexión que coincide con la advertencia de las las principales asociaciones que representan a las pequeñas empresas y a los autónomos.
En definitiva, el absentismo es un problema cada vez mayor para pymes y autónomos. La sentencia del Supremo aporta un marco claro y herramientas para afrontarlo, pero no elimina lo que Mellado definió como un “mal estructural y endémico” del mercado laboral español.


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