
Este miércoles 18 de febrero se cumple un mes del trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) en el que se vieron implicados dos trenes y se saldó con la dolorosa cifra de 46 fallecidos -la mayoría residentes en Huelva- y más de un centenar de heridos.
Un mes después del accidente quedan seis heridos ingresados en hospitales andaluces y todas las preguntas, o las más importantes, sin contestar, como cuál fue la causa real del descarrilamiento del Iryo. En este momento hay dos investigaciones abiertas, una de la Guardia Civil para restablecer responsables y otra de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) para establecer las causas técnicas del siniestro.
Eran las 19.45 horas del día 18 de enero cuando un tren Iryo, en el que viajaban 300 personas y cubría el trayecto Málaga-Madrid, descarriló a la altura de Adamuz, invadiendo la vía contigua por la que circulaba en ese momento un Alvia que había salido de la capital de España con destino Huelva. Esa invasión de vía hizo descarrilar también a este segundo tren y dos de sus vagones cayeron por un talud de cuatro metros.
El resultado final fue el fallecimiento de 46 personas, 28 de ellas vecinos de la provincia onubense. Además, hubo más de un centenar de heridos.
El 20 de enero, el Gobierno declaraba tres días de luto oficial en todo el país, y con la Junta de Andalucía, acordó celebrar un homenaje de Estado por las víctimas el 31 de enero, pero fue pospuesto tras declarar la mayoría de las familias de las víctimas que no podían o no querían acudir.
Sí se celebró, en cambio, una misa funeral en Huelva el 29 de enero, a la que asistieron familiares de fallecidos, así como heridos. Contó con la presencia de los Reyes de España, Felipe VI y Letizia; tres ministros del Gobierno, con la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, a la cabeza; el presidente de la Junta, Juanma Moreno y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. El gran ausente a este acto fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pese a no tener ningún acto en su agenda ese día.
Un día después de la misa funeral, el Pleno del Ayuntamiento de Huelva aprobaba por unanimidad el hermanamiento de la capital onubense con Adamuz, como acto de gratitud por la solidaridad mostrada por la población cordobesa con los afectados en el accidente ferroviario. Poco después, el consistorio anunciaba que Huelva tendrá un monumento en memoria de las víctimas y afectados, a propuesta de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Santo Ángel.
Por su parte, el Ayuntamiento de Punta Umbría ha aprobado este mismo 18 de febrero personarse como acusación popular en el procedimiento judicial abierto por el accidente ferroviario y el Ayuntamiento de Huelva hará lo propio en la sesión plenaria que celebrará el 27 de febrero.

Investigación
La investigación del siniestro ferroviario de Adamuz se centra en las vías donde descarriló el tren Iryo. Asimismo, está pendiente la apertura de las cajas negras de ambos trenes en presencia de la autoridad judicial, la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro que lleva la causa y que ahora tramita las denuncias, un total de 34, y la pieza separada de acción popular para resolver la admisión de la personación como acusaciones populares de siete entidades, partidos políticos y asociaciones. A esto hay que añadir la apertura de 148 diligencias previas, procedentes de los partes médicos recibidos en el Tribunal de Montoro.
En la finca aledaña a la zona del accidente continúan los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron la tarde del domingo 18 de enero, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta.
La Guardia Civil entregó al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a más de 2.000 fotografías en la ‘zona cero’, así como las dos cajas negras de los trenes y la toma de declaración del maquinista del Iryo -el del Alvia falleció-, de tripulantes y de pasajeros.
La Guardia Civil, que también ha pedido las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif en Adamuz y de las internas de los vagones de los trenes, también ha dado cuenta a la autoridad judicial de otros elementos, como el trozo de vía desprendido de los raíles por donde circulaba hacia Madrid el Iryo que descarriló y terminó impactando con el Alvia, que circulaba en dirección contraria, con destino a Huelva y que también descarriló. Ese trozo de vía será analizado en un laboratorio especializado en tratamiento de material metalúrgico de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aunque dándole parte del mismo a la Guardia Civil, que en calidad de policía judicial, es la encargada de indagar en las responsabilidades penales.
Respecto a la investigación que lleva a cabo la propia CIAF, ésta ha señalado que el carril sobre el que circulaba el Iryo en Adamuz ya estaba fracturado antes del paso del tren, señalando que «se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento» del mismo.


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