
En el corazón de la devoción rociera, la sostenibilidad y la tradición vuelven a darse la mano. Aqualia, empresa gestora del Servicio Municipal de Agua de El Rocío y varios municipios onubenses más, ha anunciado la entrega de 5.000 jarrillos metálicos a las hermandades que realizarán el camino este año. Por tercer año consecutivo, la compañía impulsa esta iniciativa que busca transformar la hidratación de los romeros en un gesto de respeto ambiental.
La entrega oficial ha tenido lugar en el Centro Agroexperimental de Empresas de la Diputación de Huelva, que ha respaldado institucionalmente esta iniciativa desde el principio. El diputado de Medioambiente, Arturo Alpresa, presidió el acto y agradeció a las empresas de agua participantes su implicación.
En este escenario, Verónica Gómez, jefa de la Unidad de Gestión de Aqualia en Huelva, ha subrayado la importancia de esta acción, señalando que en Aqualia «estamos profundamente comprometidos con los municipios en los que trabajamos, no solo garantizando un servicio esencial, sino contribuyendo activamente a la sostenibilidad de nuestro entorno y nuestras tradiciones».
Un camino libre de plásticos y fiel a la red pública
El objetivo principal es doble: fomentar el consumo del agua de la red pública y reducir drásticamente el uso de plásticos de un solo uso en las arenas. Los jarrillos metálicos, resistentes y duraderos, están diseñados para que los romeros puedan mantenerse hidratados frente a las altas temperaturas, aprovechando los puntos de suministro locales.
Aqualia ha facilitado estos utensilios a las hermandades rocieras de los municipios onubenses donde presta servicio: Hinojos, Almonte, Bollullos Par del Condado, La Palma del Condado, Valverde del Camino, Moguer, San Juan del Puerto y Cartaya.
Infraestructura para un millón de devotos
Más allá de la entrega de material, la compañía pone en valor el complejo despliegue técnico que supone la romería como gestora del servicio de aguas en La aldea. Durante los días de celebración, se garantiza el agua potable y la recogida de aguas residuales para una afluencia que supera el millón de personas con las infraestructuras que normalmente dan servicio a unos pocos miles.


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