
La aldea de El Rocío ha vivido un estallido de emoción a las 3.02 horas de la madrugada del 25 de mayo cuando se ha producido el tradicional salto de la reja. Miles de peregrinos y vecinos de Almonte han vivido el instante en el que la Virgen del Rocío abandonó su santuario para encontrarse con sus hermandades, en un ambiente marcado por vivas, aplausos y lágrimas.

Los almonteños han hecho el salto una vez que el Simpecado de la Hermandad Matriz se asomaba por la puerta del santuario. Sin embargo, han esperado a que el Simpecado se posicionara frente a la Blanca Paloma para iniciar el camino.

Minutos antes, el avance de los Simpecados hacia la ermita estuvo acompañado por el Santo Rosario, que dejó estampas de silencio, tamboriles y velas en las calles de la aldea. La tensión acumulada durante la noche se transformó en emoción en apenas segundos cuando los almonteños cruzaron la reja y la Blanca Paloma comenzó a asomarse a las puertas de su santuario.

Desde ese momento, la imagen de la Virgen procesiona en su visita a las 127 filiales que han peregrinado hasta hasta la aldea almonteña un año más.


Fotos: Hermandad Matriz de Almonte


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