
La concejala del PSOE en el Ayuntamiento de La Palma del Condado, Carmen Abad Lagares, ha anunciado su paso al Grupo de Concejales No Adscritos del Consistorio tras recibir una «campaña de represalias» por parte de la formación política a la que ha pertenecido hasta la fecha.
Se trata, según ha señalado la concejala através de sus redes sociales, de una decisión «difícil pero estrictamente necesaria, tomada desde la coherencia, la dignidad y, por encima de todo, la protección de mi salud mental frente al hostigamiento continuado que vengo sufriendo».
Comunicado íntegro de la concejala
«Quiero que mis vecin@s tengan las cosas meridianamente claras: esta situación es la consecuencia directa de una campaña de represalias contra mi persona por el mero hecho de haber ejercido en febrero mi libertad de expresión para criticar una gestión con la que no estaba de acuerdo, y desvincularme de la misma. La respuesta de los dirigentes locales ha sido el castigo y la persecución. Jamás me desvinculé de mi partido; de hecho, hasta el día de hoy he permanecido como militante del PSOE, una organización que supuestamente promueve unos valores de izquierda que yo sigo defendiendo pero que, lamentablemente, sus actuales representantes locales no llevan a la práctica.
Lo vivido en los últimos plenos (como habréis podido observar) ha sido la gota que ha colmado el vaso del desprecio y aislamiento sistemático, ejecutado para apartarme de la vida pública por no someterme al pensamiento único. Para que mis vecinos entiendan la gravedad del acoso que me ha empujado a cambiar al grupo de concejales no adscritos, detallo algunas de las acciones sufridas:
– El intento ilegal de expulsarme de forma forzosa, cuando en marzo la dirección local solicitó formalmente a la Alcaldía que se me declarara «no adscrita», una maniobra contraria a la ley que la propia Secretaría del Ayuntamiento tuvo que frenar por su manifiesta ilegalidad.
-La retirada de mi derecho a la palabra en los plenos, hurtando únicamente mi voz (y no la del resto de concejales) e impidiéndome realizar de forma efectiva las funciones de representación para las que fui elegida.
-La ocultación de información municipal crucial, al no trasladarme ni siquiera la información que obtienen en las comisiones informativas anteriores a los plenos, vaciando por completo mis competencias básicas.
-El veto social e institucional en nuestro pueblo: el Secretario General ha ocultado deliberadamente y no me ha hecho llegar las invitaciones que el Grupo Municipal recibe para asistir a las actividades y cultos que celebran los diferentes colectivos y hermandades de La Palma, intentando «borrarme» de la vida social y política del municipio y faltando al respeto a las propias asociaciones de nuestro pueblo.
-Represalias intolerables contra mi propia familia, expulsando también de los canales de información interna a familiares directos (alguno incluso siendo militante) bajo consignas textuales de «borrar a todo lo que la rodea».
-Mi destitución fulminante de la Ejecutiva Local sin ni siquiera votación de la militancia.
-El amparo, fomento y dirección del acoso en los grupos internos de comunicación: El propio Secretario General Local, a través de mensajes en los chats internos, me ha achacado hechos falsos que jamás he cometido y ha llegado a la bajeza de fiscalizar y pedirme explicaciones sobre asuntos estrictamente íntimos y de mi vida privada —como poner en duda mis citas médicas, achacarme falsas reuniones particulares o reprocharme algunas relaciones personales—. Con esta intolerable intromisión en mi intimidad, lo que perseguía era avivar de forma deliberada el rechazo hacia mí, buscando que el resto de los miembros del grupo me juzgaran negativamente, mientras él guardaba un silencio cómplice ante las faltas de respeto en lugar de proteger a una compañera.
Ante un entorno que se ha vuelto asfixiante, destructivo e incompatible con el bienestar psicológico, Pasar al Grupo de No Adscritos es la única vía para seguir defendiendo a los palmerinos con la libertad, la honestidad y la independencia que se merecen, sin someterme a mordazas ni castigos.
Mi acta de concejala pertenece a los ciudadanos de La Palma del Condado, no a unos dirigentes locales que confunden un partido con su cortijo particular. Esta situación de acoso ya se encuenta en manos de la Comisión Federal de Ética y Garantías en Madrid. Quiero confíar en la justicia interna y, si fuera necesario, en la justicia ordinaria para defender mi honor y mis derechos fundamentales.
A mis vecinas y vecinos: a partir de hoy, desde el grupo no adscrito, mi voz será más libre que nunca para defenderos. Seguiré trabajando por nuestro pueblo con la cabeza muy alta, la conciencia tranquila y la dignidad intacta. Porque la transparencia no es una opción, es nuestro derecho!.
¡Muchísimas gracias a tod@s, en especial a mi familia, que lo han sufrido conmigo!»


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