
La factura eléctrica de agosto se ha disparado más de un 20% respecto al mismo mes del año pasado. Un consumidor medio con tarifa PVPC ha visto cómo su recibo sube más de un 22% en los primeros 21 días del mes, pasando de 50 a 61,33€, unos 11€ más que en agosto de 2025 y un 8% por encima de julio.
Esta nueva escalada, según señala SotySolar, responde principalmente a dos factores estructurales. Por un lado, la presión de mercado, con el ‘pool’ eléctrico marcando una media diaria superior a 124€ el MWh en lo que va de agosto, su nivel más alto desde febrero de 2023, empujado por el repunte de la demanda en plena ola de calor y por un gas natural que ya supera los 65€ el MWh. Por otro, la vuelta de la presión fiscal, ya que tras el fin de la rebaja temporal del IVA al 10% el pasado junio, el impuesto volvió al tipo general del 21%, eliminando el alivio que venían notando los hogares en su factura.
El propio Gobierno reconoce la volatilidad del mercado. El decreto aprobado a finales de junio incluye un mecanismo de salvaguarda que reactivaría de forma automática las rebajas del IVA y del impuesto especial a la electricidad si los precios se disparan más de un 15%, un umbral al que la subida de agosto ya se acerca.
Según señala José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar, la escalada del precio de la luz en agosto «no es un pico puntual, sino el reflejo de una vulnerabilidad estructural, donde los hogares dependen de un mercado mayorista expuesto a la geopolítica, el precio del gas y los cambios en la fiscalidad».
Díaz Lacaci indica que el IVA al 21% y un pool rozando máximos «demuestran que el margen de ahorro en la red tradicional es prácticamente nulo». Frente a esto, «la combinación de autoconsumo fotovoltaico, aerotermia y baterías ha dejado de ser solo una alternativa sostenible para convertirse en una decisión de gestión financiera indispensable». Asimismo, explica que «no se trata solo de reducir la factura hoy (entre un 50% y un 70% de forma inmediata), sino de fijar el coste de la energía para los próximos 25 años» y añade que al incorporar almacenamiento, «el hogar cubre hasta el 90% de sus necesidades, amortiza la inversión en un plazo de 3 a 5 años y logra una verdadera soberanía energética blindada ante la volatilidad del mercado».


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