El aislamiento de Sánchez se evidencia tras su comparecencia por la crisis de Ceuta: nadie le cree

Crece la indignación de los ceutíes con los argumentos del presidente del Gobierno: "Para nosotros está enterrado"

Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso por la crisis de Ceuta.

La negativa de Pedro Sánchez a no atribuir ningún tipo de responsabilidad, ni siquiera indirecta, a Marruecos por el asalto que sufrió la frontera de Ceuta le ha alejado aún más de sus socios parlamentarios. Ninguno de ellos ha dado credibilidad a las explicaciones y argumentos que ha ofrecido el presidente del Gobierno ante el Congreso este jueves para defender que no hay indicios «sólidos» que permitan acusar a Rabat, y han elevado considerablemente el tono contra él, acusándole de mentir y cuestionando que Junts pueda seguir al frente del Gobierno.

Lejos de subir los decibelios contra el país vecino, el jefe del Ejecutivo ha protagonizado un minucioso ejercicio de funambulismo institucional. Ha evitado atribuir a Marruecos una orquestación deliberada del salto masivo, pero ha dejado claro que el impacto del episodio obliga a replantear los cimientos de la seguridad en la frontera sur y a acelerar la tutela comunitaria sobre las ciudades autónomas en el marco de la Unión Europea.

El debate llegaba marcado por los recientes atestados policiales elevados a la Audiencia Nacional que apuntan a indicios de planificación previa y cuestionan la inacción de las fuerzas de seguridad marroquíes durante las horas críticas.

El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha replicado con dureza al calificar el episodio de «invasión» coordinada por Rabat ante la inacción y complicidad del Ejecutivo. Asimismo, ha vinculado la tibieza del presidente al caso del espionaje de Pegasus, exigiéndole su dimisión inmediata y advirtiendo de que el Gobierno terminará respondiendo por esta crisis ante los tribunales y las urnas.

Cuestionado por sus socios

«O usted conocía los avisos y, por tanto, miente a la gente para proteger a Marruecos, o usted no conocía esos avisos y, por tanto, miente a la gente cuando dice que tiene el control del Gobierno y de la Seguridad Nacional», ha arremetido la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, antes de considerar que «las dos opciones son muy graves y las dos opciones le inhabilitan para continuar gobernando». Y ha ido más lejos al afirmar que deben «reflexionar sobre quién es capaz de llevar el control del Gobierno español», considerando que su líder actual «no lo es».

No obstante, las palabras que más duras resultan para el ala socialista del Gobierno son las que ha pronunciado su propio socio de coalición. Desde IU, Enrique Santiago, ha reprochado a Sánchez que «se ha actuado tarde, sin dimensionar la crisis humanitaria ni sus consecuencias políticas» y ha pedido que el Gobierno deje de «defender soluciones imposibles».

Desde ERC, su portavoz Gabriel Rufián ha coincidido con Nogueras en acusar a Sánchez de mentir, aunque no ha considerado que esto le impida seguir siendo presidente ahora, sino que puede ser la causa de que pierda el Gobierno. «Los gobiernos sobre todo se pierden por mentir», ha dicho el republicano tras una intervención durísima en la que ha llegado a tildar a los miembros del Gobierno de «pusilánimes».

Y, en línea similar, ha intervenido la portavoz de Podemos, Ione Belarra, dando por hecho que Sánchez no podrá ganar las próximas elecciones por Ceuta. «Parece que todos los presidentes del bipartidismo terminan igual, con una gran mentira», ha arremetido también en alusión a esa posible responsabilidad de Marruecos. «Son ya, presidente, demasiadas mentiras y yo creo que el proceso político surgido del 15M, que hizo posible su presidencia, no se merece un final así».

Para colmo de males, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha protagonizado una de las escenas del día al no aplaudir a Pedro Sánchez cuando anunciaba que el Gobierno iba a publicar un dossier con todos los informes de la crisis migratoria de Ceuta. Días antes, Robles había chocado con el ministro del Interior; Fernando Grande Marlaska, por discrepancias sobre la información de la que disponía el Gobierno antes de la entrada masiva de inmigrantes.

Indignación en Ceuta

Pero si hay un lugar donde las explicaciones de Pedro Sánchez en el Congreso iban a mirarse con lupa, ese es Ceuta. Los vecinos de la ciudad autónoma continúan indignados con la actitud de un presidente que, un mes después, todavía no ha pisado las calles de su ciudad.

Un día después de la multitudinaria manifestación en apoyo de Ceuta que recorrió toda España, sus habitantes no pueden dar crédito a las palabras del presidente. «Nos ha mentido. Para nosotros, los ceutíes, está enterrado».

Aseguran además que Sánchez pagará «su traición» en las urnas, ya que los ciudadanos de todo el país se están movilizando y lo continuarán haciendo hasta que les den una solución al grave problema que atraviesan. El tiempo, aseguran, pondrá las cosas en su sitio. Para ellos, para los que sufren día a día, la ocupación de su ciudad, Pedro Sánchez es un presidente amortizado.

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